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Cartel anunciador de la renovación del Madrinazgo de la Hermandad del Dulce Nombre a la de Bellavista

Cartel anunciador de la renovación del Madrinazgo de la Hermandad del Dulce Nombre a la de Bellavista

Cartel anunciador de la renovación del Madrinazgo de la Hermandad del Dulce Nombre a la de Bellavista

  El próximo 12 de septiembre, festividad del Dulce Nombre de María, se producirá en la parroquia de San Lorenzo, la renovación del madrinaz...
Comentarios septiembre 08, 2021
Cartel anunciador de la renovación del Madrinazgo de la Hermandad del Dulce Nombre a la de Bellavista

 El próximo 12 de septiembre, festividad del Dulce Nombre de María, se producirá en la parroquia de San Lorenzo, la renovación del madrinazgo. Por ello se ha realizado éste cartel anunciador, obra del artista Bruno Halcón.




Palabras de Bruno Halcon artista creador del cartel:

Cuando se me planteó la idea de realizar una obra que anunciara el acto de reamadrinamiento entre las dos hermandades del Dulce Nombre de María que residen en la ciudad de Sevilla, se me ponía por delante un reto bastante difícil de superar, ya que, aunque centradas ambas en el culto a Cristo y a su amantísima madre, también ambas seguían trayectorias estéticas muy dispares entre sí.

Francia sevillanizada y casticismo andaluz, debían mezclarse en una obra que no solo reflejara la alegría y esencia del acto, si no, que, a simple vista, fuera modernista y regionalista al mismo tiempo. Fue en ese momento cuando saltó en mi cabeza la famosa frase del poema Retrato de Antonio Machado; … “con Montmartre y la Macarena comulgo” ….

La clave estaba ahí, en darle a cada estilo su esencia, pero fusionarlos de tal forma que los dos, aunque tan dispares entre sí, dieran lugar a un todo, muy dulce por supuesto. Así pues, la obra, como se puede apreciar a simple vista, fragmentada en varias piezas como si de un puzzle se tratara, se basa en los principios y formas del más puro Art Nouveau francés, característico de vuestra hermandad del Dulce Nombre de Bellavista y al mismo tiempo en los del Regionalismo castizo sevillano del que participa la hermandad del Dulce Nombre de san Lorenzo.

Desde la piel morena y cetrina de aquella gitana de san Lorenzo a la dulcísima blancura y rosez de vuestra amadísima titular, la obra gira en una paleta cromática de tonos suaves que, entre perfumes de claveles, cantos de golondrinas y cielos azules de primavera, nos transportan a esa Sevilla tan nuestra e histórica al mismo tiempo.

El color tierra de las piedras de la catedral y la Giralda, el rosa claro y blanco roto de los claveles en flor y el conjunto de golondrinas, no son más que el escenario perfecto para enmarcar, en dos sencillos tondos, los retratos de las dolorosas que comparten en nuestra ciudad tan dulcísimo nombre, el de María. Pero si desde luego son las formas regionalistas de la cartelería sevillana de principios de siglo y las ondulantes formas modernistas francesas las que dan vida a esta obra, en ella también se vuelcan otras muchas influencias artísticas dadas en nuestra ciudad en otro tiempo.

Hablo del arte del diseño comercial, de aquellas etiquetas publicitarias de distintos productos, que a principios de siglo se cuidaban tanto como cualquier otra cosa y que se contemplaban desde los productos de higiene personal, hasta los de consumo habitual como el aceite. Pero la más singular de las referencias artísticas que he usado es, sin duda, la del atrezo y decorado de las películas antiguas también de principios del XX.

El Barbero de Sevilla, protagonizada por Estrellita Castro en 1938 o el mismísimo escenario de la maravillosa copla Carmen de España, cantada por Carmen Sevilla, en el filme de 1967 La guerrillera de Villa, están presente también en esta obra, que, como podrán comprobar, es un compendio de todo el arte andaluz que cuaja especialmente en nuestra ciudad.

Cante, diseño, comercio, arte popular y culto a la Santísima Virgen se mezclan en mi obra para, como he dicho con anterioridad, resaltar el precioso gesto de renovación de madrinazgo de una hermandad a otra. El conjunto se remata con una acuarela de la escena en la que la Purísima otorga a San Simón de Rojas su milagroso cíngulo, creando en él de esta forma una profunda devoción hacia ella y hacia su tan dulcísimo y bello nombre.

Así es como debemos aceptar también nosotros a María, como la más dulce de las cosas y como aquella que nos hace un poco más fácil la vida.

ArteSacro

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