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«Yo siempre he pensado que las bandas deben ser como una bara de bambú, dura y flexible a la vez»

«Yo siempre he pensado que las bandas deben ser como una bara de bambú, dura y flexible a la vez»

«Yo siempre he pensado que las bandas deben ser como una bara de bambú, dura y flexible a la vez»

  Julio Vera, sevillano que nació para creer en la Semana Santa de su ciudad, ha mostrado gran añoranza por muchos momentos que ahora echa d...
Comentarios noviembre 17, 2020
«Yo siempre he pensado que las bandas deben ser como una bara de bambú, dura y flexible a la vez»

 Julio Vera, sevillano que nació para creer en la Semana Santa de su ciudad, ha mostrado gran añoranza por muchos momentos que ahora echa de menos. Aun así, espera tranquilo en este momento en el que sus tres únicas prioridades son salud, fe y esperanza.

Esta banda de cornetas y tambores, importante ya en toda España, es como casa para Julio: “Para mí, hablar de Tres Caídas de Triana, es hablar de mi vida. Estoy en la banda desde el primer día de su fundación y sigo en ella, con lo cual, seguiré en ella hasta que la salud me lo permita”, afirma.

Julio tiene una gran historia marcada por este grupo de músicos que se ha hecho más grande con el tiempo y que resuena, cada vez más fuerte, por las calles de Sevilla. Aunque defiende que todos y cada uno de sus compañeros son sus pies y sus manos y todos han puesto su granito de arena para marcarle de por vida, pronuncia algunos nombres concretos, “Don Francisco Flores Jaime, director de la banda en sus comienzos o Miguel Barco, que nos dejó, pero de quien me acuerdo todos los días... Manuel Arellá, quien me quitó la trompeta para darme la corneta, y todos los compañeros de la banda, son mi columna vertebral”

Para este artista y su gente, está claro que esta banda no tiene techo alguno “siempre hay algo que mejorar” afirma, siendo vehemente en crecer, sobre todo, como personas. Incapaz de hacer un top 3 de bandas musicales, sentencia que “todas y cada una de ellas son escuelas de ciudadanía. Ahí te enseñan valores como el respeto y la responsabilidad. Valores que ahora no se enseñan ni en la escuela”

No concibe competición que valga entre unas bandas y otras. “No conozco ninguna banda que no toque por crecer. La música es un lenguaje universal, si hubiera sido una competición, no me habría dedicado a esto” cuenta. La ilusión y la persistencia son sus consejos clave para todas las agrupaciones que ahora están empezando, “Una banda tiene que ser como una vara de bambú: Dura pero flexible a la vez”. Julio es un firme defensor de que hay que ser estrictos en cada ensayo, pero también cree en el respeto a las circunstancias de todos. Es por eso, por lo que esta banda tiene muy claras cuáles son sus fechas de trabajo, y cuáles las de descanso, tan necesarias las unas como las otras.

Sin ser consciente en ocasiones, Julio Vera tiene muchas fechas marcadas en un calendario al que podemos llamar “recuerdos”. En cierto modo, ha hecho historias paralelas con dos familias cuyas únicas diferencias están en la sangre. Hablamos de fechas como 1984, Semana Santa que tocaron por primera y última vez a la Hermandad de San Gonzalo. Fechas como el 23 de agosto de 1997, “aquel año, nos dejó uno de los nuestros para siempre, y desde entonces, todos los 23 de agosto son el principio de nuestros ensayos en homenaje a él”. Unos ensayos que este año, han acabado en octubre.

Fechas como 1999, año en el que le dieron el premio “El Llamador” por ser el primero en llevar la música cofrade a todo el mundo, “Recuerdo que fue Juan Miguel Vega quien me llamó y me dijo que tenía pensado en darme el premio. Yo al principio pensé que era para la banda, pero no, era para mí porque decían que yo era un referente”. Un premio que debía recoger el lunes del traslado del Cristo al que no hubiera ido si no es por sus compañeros, “Yo les dije que no me lo podían dar a mí, que tenía que ir al traslado. Aunque esto pasara todos los años, yo no me lo quería perder. Pero me convencieron. Mis compañeros me dijeron que tenía que ir a por él, que estaban muy orgullosos de mi”

En 2005, fue el responsable de dar el pregón que ya hacían desde 2003. Pregón que se dio en 2019 por última vez, y del cual también se hizo cargo nuestro entrevistado. Orgulloso, cuenta la diferencia entre los dos, “en el de 2005 hice un recorrido por todas las cofradías a las que le habíamos tocado, en el último, ya hablaba de todo lo que yo he vivido dentro de la banda” Una banda que se ha visto sacudida este 2020 por muchas pérdidas, sobre todo emocionales “A nivel económico ha sido un desastre, a nivel anímico muchos lo han pasado mal porque aquí hacemos convivencia. Necesitamos vernos, aunque sea esa hora y media de ensayo” reconoce.

Y es que Julio Vera, es hombre de cercanía, del tú a tú. De ir con tiempo a la capilla para saber cómo está su gente. Está deseando. Y también de ponerse, como cualquiera de los suyos, ese uniforme blanco que ilumina la Madrugá. Está deseando el momento íntimo del Domingo de Ramos con todos los suyos y las flores que le llevan al que ya no está. De ponerse su medalla de San Juan de la Palma. De un martes santo detrás de La Candelaria. De compases como los de la marcha “Silencio Blanco”. De pasos al frente, y de cambios en cualquier calle sevillana. Porque Julio Vera, como tú, está deseando reunirse con Sevilla entera en su Catedral, de oler el azahar de sus naranjos y el incienso entre los tramos de nazarenos. Porque Julio, como tú, espera otro abril, espera otra Semana Santa. Su Semana Santa. La suya y la tuya.



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