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Memorias de un hombre de trono malagueño

Memorias de un hombre de trono malagueño

Memorias de un hombre de trono malagueño

  Una madrugada de Viernes Santo, yendo de regreso a la casa de su abuela,   se cruzó en su camino el trono de la Virgen de la Esperanza.   ...
Comentarios noviembre 16, 2020
Memorias de un hombre de trono malagueño

 Una madrugada de Viernes Santo, yendo de regreso a la casa de su abuela, se cruzó en su camino el trono de la Virgen de la Esperanza. Tendría seis o siete años. «Y hasta hoy», que tiene 51 y sólo espera que pase «todo esto» para poder colocarse de nuevo la túnica y la faraona y despedirse como es debido. Lleva dos años sin poder hacerlo. Sólo una grave lesión y una pandemia mundial han separado del varal a José Miguel López Lechado, que ha reunido más de tres décadas y media de vivencias en el libro 'El crujir de los varales'.



La presentación del volumen estaba prevista esta semana en la Basílica de la Esperanza, pero las nuevas restricciones a la movilidad para atajar la propagación del coronavirus han aplazado el estreno del libro, que ya puede adquirirse en el templo perchelero por 15 euros. En 'El crujir de los varales', López Lechado escribe sobre el trono «físicamente, técnicamente y humanamente». Así, la monografía desarrolla en su primer tramo una descripción física del trono. La segunda parte está dedicada al portador, desde la técnica hasta la indumentaria, pasando por las maneras de marcar el paso según el acompañamiento musical. La tercera sección reúne los testimonios de hombres de trono y mayordomos para rematar el libro con los «compañeros de varal» que han acompañado a López Lechado desde los 14 años hasta hoy.

Porque recuerda este cofrade malagueño su primera vez bajo el varal llevando la Divina Pastora. Desde entonces, López Lechado ha portado hasta 23 titulares diferentes de cofradías y hermandades como el Rocío, Fusionadas, Paloma, Dolores de San Juan, Penas, Cautivo y Trinidad... Aunque, si le piden quedarse con una, responde sin titubeos: «Mi cofradía y mi virgen, el Amor Doloroso de la Archicofradía de Pasión».

López Lechado ha llegado a portar tres tronos en la misma Semana Santa y, como buen conocedor del paño, tiene sus ritos y preferencias. «Mi hombro es el izquierdo. Siempre. La primera vez que saqué un trono lo hice con el derecho, la siguiente cambié y me di cuenta de que ese era el mío», detalla antes de explicar su manera de «trabajar» el varal como «la gente antigua».

La ciencia de portar un trono

«Cada hombre de trono tiene su escuela. Yo aprendí de los que iban pagados hace ya muchos años. En el toque de llamada de la campana tienes que estar muy atento, girar la cintura y, con la cintura girada, meter el omóplato. La pierna de carga tienes que echarla hacia atrás y la otra la colocas como un compás abierto. Cuando suene el toque de campana, se levanta con la pierna de carga y la contraria (la derecha, en mi caso) ya está prepara para recibir los kilos. Entonces te pones derecho y comienzas la marcha», brinda este veterano portador malagueño.

Vivencias, consejos y experiencias que López Lechado reúne en un libro por que pasan hasta 42 colaboradores entre hombres de trono, mayordomos y capataces que han compartido con él su pasión cofrade. ¿Y una vez encerrado el trono? Responde el autor: «Un plátano, una ducha y a dormir». Y, en su caso, a soñar con el trono siguiente, con su añorada despedida de los varales.

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