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La pandemia del «sector cofrade»

La pandemia del «sector cofrade»

La pandemia del «sector cofrade»

  Es bien sabido por todos los cofrades, que la crisis sanitaria se ha dejado notar en las hermandades de todo el país, y que, de no ser por...
Comentarios noviembre 15, 2020
La pandemia del «sector cofrade»

 Es bien sabido por todos los cofrades, que la crisis sanitaria se ha dejado notar en las hermandades de todo el país, y que, de no ser por el esfuerzo, en ocasiones sobrehumano de estas, la situación estaría siendo muchísimo peor. Todos lo estamos padeciendo en primera persona, en mayor o menor medida, pero... ¿Cómo ha afectado al «sector cofrade»? ¿Qué repercusión ha tenido la suspensión de la Semana Santa de 2020? ¿Y la inminente suspensión de nuestra semana grande de 2021?

Para dar respuesta a estas cuestiones, hemos recogido el testimonio de varias personas que «viven» de la Semana Santa. Concretamente, nos referimos al imaginero sevillano Juan Ventura, al tallista José Manuel Rodríguez Melo, al conocido orfebre Antonio Santos, al gerente de la empresa sevillana “Costales Peri” y a Alejandro Blanco, director musical de la AM Virgen de los Reyes. Todos ellos, han sufrido en sus carnes cómo la pandemia ha pasado por encima del «Sector Cofrade», y han querido compartirlo con El Correo de Andalucía.

El primer testimonio nos llega de la mano de Juan Antonio González García, mayor conocido como “Juan Ventura”. Este escultor e imaginero sevillano, tiene sus raíces en Lora del Río, y puede decir con orgullo que trabajó y aprendió del gran Francisco Buiza. A día de hoy tiene una infinidad de tallas repartidas por toda la geografía española, y tiene como obra principal en Sevilla, el San Juan Evangelista de la Hermandad de Jesús Despojado, que procesiona bajo palio junto a la Virgen de los Dolores y Misericordia.

Cuando Juan Ventura nos comenta cómo ha afectado la pandemia a la imaginería, su respuesta es clara; “Esto ha venido a dar la estocada a un sector que ya estaba bastante tocado”. Y así es, puesto que, como él mismo nos ha comentado, es un gremio que, al igual que todos los autónomos, lo está pasando bastante mal. Debido a que se deben seguir haciendo frente a todos los pagos que ello conlleva, sin tener los ingresos previstos a principios de año y teniendo que tirar de ahorros o incluso de ayudas de la familia.


“Las nuevas tecnologías se han convertido en un arma de doble filo”

Haciendo referencia a algo más personal, Juan Ventura se sincera contándonos que ha tenido que posponer algunos de sus trabajos, teniéndose que adaptar a las circunstancias. Además, vaticina un futuro “muy negro” para el sector de la imaginería, y argumenta que “las nuevas tecnologías han resultado ser un arma de doble filo, ya que lo mismo que hace que tu obra llegue a más gente, también ha contribuido a que aumente la competencia desleal, dado que este gremio no está bien regularizado”. Para concluir, nuestro imaginero augura una Semana Santa de 2021 “Virtual, sentados ante el televisor viendo grabaciones de años anteriores”, termina.

Otro de los oficios que se ha visto bastante afectado por la crisis sanitaria que atravesamos es el de los tallistas. Para que nos cuente como está la situación de este gremio, contamos con José Manuel Rodríguez Melo, tallista sevillano, con taller en Gines, que cuenta con grandes obras en toda Andalucía. Recientemente, ha elaborado nuevas parihuelas para los pasos de la Hermandad de San Benito, entre otros importantes trabajos.

En primer lugar, Rodríguez Melo nos cuenta que su sector “se está viendo muy afectado, debido a que las Hermandades no están obteniendo los ingresos que tenían previstos a través de cuotas, subvenciones de los Consejos y demás actos”. Este “frenazo” se ha visto reflejado en los proyectos que las hermandades tenían pensado llevar a cabo, ya que estas han tenido que centrarse, en su mayoría, única y exclusivamente en la caridad. Esto viene acompañado de retrasos en los pagos de los trabajos ya encargados, “aun tengo en mi taller trabajos encargados para la Semana Santa de 2020, porque todavía no se han podido hacer cargo del pago”.

Cuando le pedimos a nuestro tallista que nos dé una perspectiva de futuro, nos indica que no es muy buena, argumentando que “se me han quedado muchos trabajos parados; por ejemplo, uno para la Hermandad del Rocío de Algeciras, otro para la Virgen del Carmen de Córdoba. En resumidas cuentas, ha sido un verano bastante parado”. Pese a esto, comenta que, al ser un taller pequeño, tiene la suerte que con la entrada del más mínimo trabajo, podrían solventar uno o dos meses, cosa que talleres grandes con ocho o nueve trabajadores en plantilla, se les presenta prácticamente imposible de solventar.


“A mí me sigue llegando la hipoteca, la cuota de autónomo y demás gastos”

Para finalizar, este humilde tallista augura que “la crisis ‘gorda’ va a venir ahora, ya que el año pasado cuando nos confinaron ya estaba todo prácticamente entregado”. Añade, además, que ante la incertidumbre de la celebración de la Semana Santa de 2021, las hermandades se están relajando más a la hora de realizar pagos, y no tienen prisa a la hora de recoger los trabajos. “He tenido que poner pie en pared y empezar a llamar a las Hermandades, ya que a mí me sigue llegando la hipoteca, la cuota de autónomo y demás gastos”, haciendo de esta situación una crisis con un futuro muy incierto.

“Debemos poner cierta esperanza en que habrá Semana Santa”

Todos los cofrades hemos oído hablar alguna de vez de Antonio Santos, ese añejo orfebre que lleva a sus espaldas toda una vida dedicada a las hermandades. Desde 1962 lleva realizando todo tipo de trabajos tanto de cerámica como de orfebrería, los cuales están repartidos a lo largo y ancho de nuestro país e incluso exportados al extranjero. Este veterano trabajador de ya mencionado «sector cofrade» se muestra algo esperanzado ante la celebración de la Semana Santa de 2021, aunque nunca sin alejarse de la triste realidad: “ante la demora en la superación de la pandemia, parece que el próximo año será complicado, pero creo que debemos poner cierta esperanza en que habrá Semana Santa, para así orientar la actividad, y que el sector no se vea paralizado del todo”.

Santos tiene una opinión muy parecida al resto de testimonios que aparecen en este reportaje, puesto que es consciente que al no tener las hermandades los ingresos previstos a la hora de cobrar las cuotas de hermanos, celebrando diversos eventos, lógicamente se ha acusado en los trabajos habituales que produce el sector. “Previsiblemente, los augurios no son muy buenos, pero queremos agarrarnos a un futuro esperanzador, ya que si las circunstancias cambiasen y teniendo en cuenta el patrimonio de las hermandades, creo que será necesaria su conservación, lo que motivará seguir trabajando en el terreno que nos ocupa”.

Podríamos decir que este taller de orfebrería “ha tenido suerte”, ya que otros talleres no han tenido la fortuna de poder seguir con sus puertas abiertas durante la pandemia, así mismo lo relata Antonio Santos: “Sin precisar nombres, es sabido que las circunstancias que han originado la pandemia y el envejecimiento de profesionales en contadas ocasiones han dejado huella en varios talleres. Especialmente cuando no proliferan las escuelas de formación en este campo y raramente los jóvenes se decantan por esta profesión, la cual exige una gran dedicación y no está suficientemente remunerada”.

En términos económicos, esta empresa tampoco ha sufrido en exceso, gracias a la buena y antigua clientela que poseen. El propio Santos argumenta que “por fortuna, se han podido acometer las tareas previstas, ya que estaban encargadas con bastante tiempo de antelación, aunque es sabido por todos que la situación será complicada próximamente”.

Otra parte de este «Sector cofrade» que se ha visto muy afectada es la textil, concretamente la dedicada a la venta de costales y morcillas. En esta ocasión, contamos con el testimonio del gerente de Costales Peri; una pequeña y familiar empresa dedicada a la confección de ropa de costalero. Dichas prendas tienen una alta calidad y se caracterizan por ser totalmente artesanales, por lo que requieren un gran trabajo. Este humilde trabajador nos comenta que ha sufrido un parón que les ha pasado factura tanto a él como a otros compañeros de profesión, teniendo la suerte, algunos, de haber podido reinventarse y sacar al mercado “mascarillas cofrades”. Sin embargo, explica que las pocas ventas que ha podido realizar en lo que llevamos de pandemia, han sido gracias “al lado sentimental de los costaleros. Cuando llegó la nueva normalidad y todos auguraban un futuro prometedor, me llegaron varios encargos, pero conforme han ido pasando los meses y todos se han dado cuenta de la realidad en la que nos estamos metiendo, han bajado drásticamente las ventas”.


“Cuando todo esto pase, se deberá volver por todo lo alto”

Poniendo la mirada en el futuro, Costales Peri prevé una situación bastante mala, ya que “por estas fechas, en circunstancias normales, ya llevaría encargados unos 200 costales, y sin embargo ahora sólo llevo 30”. Aun así, ya se está preparando para una vuelta a la normalidad; “Cuando todo esto pase, se deberá volver por todo lo alto, en lo que a ventas se refiere, es más, ya tengo preparadas unas 30 o 40 telas exclusivas para cuando llegue ese momento”. Hablando de la cantidad económica que ha dejado de ingresar a causa de la pandemia, “podríamos decir que las pérdidas han alcanzado un valor entre el 80% y 90% de lo que solía ganar en un año normal”.

Al igual que los anteriores interventores en este reportaje, da gracias a Dios de que el confinamiento llegó con la Semana Santa muy próxima, por lo que le dio tiempo a sacar la mayoría de las ventas. “Desgraciadamente, se me han quedado algunas ropas colgadas, era lo más normal dentro de la situación, pero es destacable la solidaridad de la gran mayoría de los clientes que atrasaron la recogida de sus costales, ya que el compromiso adquirido por ambas partes se ha hecho patente en que sólo se me han quedado colgadas unas 4 o 5 de las 40 estancadas”

Cuando le pedimos su opinión, ya algo más personal, como cofrade de a pie, sobre la hipotética Semana Santa de 2021, se muestra muy realista ante la situación que estamos atravesando, previniendo una semana grande muy parecida a la de este año 2020; “a pesar de escuchar muchísimas versiones de las distintas posibilidades, me quedo con la reflexión de mi capataz Antonio Santiago: ‘Un paso al fin y al cabo es un altar en movimiento para dar testimonio de Fe en la calle’, por lo que todo lo que sea montar un paso debería tener como único fin salir a la calle”. Concluye, deseando que, por lo menos, nos dejen entrar a las parroquias para poder visitar a las imágenes en sus altares, y que no tengamos que verlas desde una pantalla como en esta pasada Semana Santa.

Para finalizar este reportaje, contamos con Alejandro Blanco, famosos compositor y encargado de la dirección musical de la AM Virgen de los Reyes. Sus palabras nos harán saber cómo ha afectado la pandemia a una de las bandas más queridas de Sevilla. Primeramente, deja claro que ha afectado de dos maneras; tanto económica como moralmente, “en lo referente a lo económico, ha afectado mucho, ya que se han dejado de realizar actuaciones remuneradas, debido a que hermandades, ayuntamientos y otras bandas no se pueden permitir la organización de este tipo de eventos. Y moralmente a los músicos les ha afectado muchísimo, ya que después de tanto trabajo durante todo un año, no han podido ver la recompensa, ya no económica, sino emocional al no poder tocar”.

“En Virgen de los Reyes hemos ingresado un 75% menos de lo que teníamos previsto”

Esta crisis sanitaria se ha llevado por delante a varias bandas, dos ejemplos son la Banda de CCTT del Santísimo Cristo de los Milagros de Sanlúcar de Barrameda y la Banda de CCTT María Auxiliadora de Jaén, “pese a estas dos únicas disoluciones, he de decir que todas las bandas lo estamos pasando muy mal”. En lo económico, asegura que Virgen de los Reyes “ha cobrado en algunos sitios el 50% en otros el 25%, pero la banda ha ingresado este curso un 75% menos de lo que teníamos previsto, lo que hace que se tambalee el sustento económico de la Agrupación y que tengamos que tener mucha cautela en cada movimiento que demos a corto plazo”.

Refiriéndose a las hermandades, señala que han tenido problemas con algunas de ellas, ya que han puesto dificultades a la hora de realizar el pago de ningún tipo de porcentaje de los contratos firmados, debido, en su mayoría, a la imposibilidad de recaudación de dinero por partes de las hermandades, aunque admite que “posteriormente nos hemos sentado con ellas y hemos podido llegar a acuerdos”. Pero como en todos lados, siempre hay algunas situaciones un poco más complicadas: “También hemos tenido hermandades que han dificultado el diálogo y no hemos podido llegar a acuerdos con ellas. Pese a eso, esperamos que podamos alcanzar una resolución que nos venga bien a ambas partes, ya que esta situación no es culpa de nadie”.

Es sabido por todos, que las bandas han dejado de actuar en certámenes, conciertos benéficos y obviamente en las salidas procesionales, pero aparte de eso, han tenido que dejar atrás muchos estrenos: “Hemos tenido marchas que no han podido estrenarse, o incluso marchas que se estrenaron y a los pocos días llegó el confinamiento, destacando también las recuperaciones de algunas marchas clásicas de ese añejo repertorio, ya que estas sí se solían estrenar en la propia Semana Santa”.

Poniendo la mirada en el futuro, Alejandro Blanco es consciente de que los tiempos que están por llegar serán bastante difíciles, y a pesar de haber vuelto en verano a los ensayos con vistas a mejorar diversos aspectos con un futuro algo esperanzador, ha llegado el punto de que ni siquiera pueden ensayar. “Nos esperan unos dos o tres años muy complicaos, cuyo objetivo principal debe ser el mantener a nuestros componentes, ya que estos se pueden acostumbran a no participar frecuentemente en la vida de la banda y tener problemas en el futuro”. Para concluir su intervención el director musical de la AM Virgen de los Reyes vaticina una Semana Santa 2021, totalmente distinta a la que pudimos vivir hace dos años: “La Semana Santa que tuvimos en 2019 se presenta hoy como una auténtica utopía”, sin embargo, espera que la podamos celebrar dentro de los templos.

Ha quedado bastante claro que este «Sector Cofrade» ha sufrido bastante, y que al igual que todos los negocios, han tenido que adaptarse e incluso reinventarse para poder superar este bache causado por la dichosa pandemia. Aun así, la mayoría de los entrevistados auguran que lo peor podría estar por venir, pero todos tienen algo en común: una mirada llena de esperanza hacia el futuro. Un futuro lleno de incertidumbre, y a la vez incalculable. Pero como dijo un día un buen cofrade: “Si hay algo en esta vida, que nos protege y abraza es la misericordia infinita en los ojos de la Esperanza”. Esa esperanza que nunca debemos perder.

La pandemia del «sector cofrade»


elcorreoweb

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