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Tiempos de miseria en las cofradías

Tiempos de miseria en las cofradías

Tiempos de miseria en las cofradías

  AHORA que el Consejo está más tieso que una vara y camino de un fuerte endeudamiento, y que las hermandades comienzan una travesía del des...
Comentarios septiembre 13, 2020
Tiempos de miseria en las cofradías

 AHORA que el Consejo está más tieso que una vara y camino de un fuerte endeudamiento, y que las hermandades comienzan una travesía del desierto sin subvenciones, es más probable que se recupere la figura del soltador de toda la vida. Ese hermano notable que pagaba restauraciones, nuevas insignias, ágapes y lo que hiciera falta. Tengan en cuenta que tampoco se pueden organizar tómbolas, rifas ni festivales taurinos. Ahora será mucho más difícil ser hermano mayor. No digamos presidente del Consejo. Con las cuentas llenas y los ingresos garantizados, hay muchas candidaturas. Pero ahora toca la gestión de la miseria. Nada nuevo en la historia.

Resulta preocupante que un presidente del Consejo no se imaginara que la inmensa mayoría de los abonados reclamarían el importe de los palcos y sillas de 2020. ¿Pero en qué ciudad viven algunos? Y encima denuncia que esperaba más colaboración. ¿Acaso los abonados no tienen necesidades, no se quedan en paro, no les viene bien recuperar los 970 euros de un palco o los 320 de unas sillas? ¿No son todos o casi todos hermanos de una cofradía, hermanos mayores o ex altos cargos de muchas juntas de gobierno? Son los propios cofrades los que han pedido el reembolso. ¡Pues claro! Que los Ertes se acaban, presidente. Y el carro de la compra hay que llenarlo. Septiembre es un mes duro. Y es una falta de tacto reñir al que pide lo que sencillamente es suyo. Lo dijimos en su día: el equipo actual del Consejo está sencillamente amortizado. Y el que venga detrás tendrá que apechugar con una losa económica inédita en la historia de la institución. Algunos corderitos con vara dorada creyeron ver una varita mágica en la mano del tesorero cuando explicó la operación bancaria. ¡Incautos! El Consejo está en manos de La Caixa, sin imaginación y sin capacidad para salir de la crisis más gorda. Bastaría quizás con que algunos fueran prudentes. Al menos así no meterían la pata y se evitarían ser linchados en las redes sociales.

Todo indica, pues, que empieza una nueva era en la que las familias de siempre habrán de arrimar el hombro como siempre. Por eso se identifican ciertos apellidos con algunas hermandades. Porque estuvieron en los tiempos difíciles. Si no hay Semana Santa en 2021 tampoco habrá ingresos ni subvenciones. El modelo creado por el alcalde Luis Uruñuela se ha venido abajo. Y recen para que el gobierno de la ciudad esté dispuesto a seguir con la cesión del suelo cuando retorne la Semana Santa. Se supone que la primera parte de la subvención a las hermandades, ingresada en febrero como es costumbre, se devuelve detrayéndola de las siguientes subvenciones. ¿Pero si no hay Semana Santa? El panorama es desolador. El Consejo reconoce que el 80% de los abonados ha pedido el reembolso, ¿cuánto dinero le queda entonces a la institución en el día de hoy? Más desolación.

Al menos tendrán las ganancias del IVA por primera vez para pagar el gasto corriente. Ay, qué feliz parecía todo. Habrá que llamar a muchas puertas, echarle mucha inventiva a la cosa, trabajar con otros horizontes y criterios. Si con tres meses de inactividad han cerrado muchos negocios, imagínense dos años seguidos sin ingresos por la inexistencia de la carrera oficial. Hará falta mucha altura de miras, capacidad de negociación y una vista de lince para obtener ayudas. Ay, que se acabaron los tiempos cómodos donde bastaba con que el chaqué no apretara.

Ahora, ahora hay que ver a los cofrades comprometidos con sus respectivas cofradías. El otro día le llovían felicitaciones al dueño de un negocio que reabre, cuando el propietario respondió públicamente: “¿Pero vais a venir a gastar?”. Los aplausos del cónclave del Alcázar eran más falsos que el rey Miguel, que ya saben ustedes que ni era monarca ni así se llamaba.

No hay pitagorines ni maestros. En tiempos de crisis, más trabajo y humildad. Nos hemos caído con el equipo. Se buscan cirineos. Razón en San Gregorio.

 

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diariodesevilla

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