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A las cofradías de Cádiz ni agua

A las cofradías de Cádiz ni agua

A las cofradías de Cádiz ni agua

Vaya por delante, lo primero, que las cofradías no necesitan que nadie las defienda. Ahí están haciendo cada día lo que hacen sin espera...
Comentarios mayo 17, 2020
A las cofradías de Cádiz ni agua


Vaya por delante, lo primero, que las cofradías no necesitan que nadie las defienda. Ahí están haciendo cada día lo que hacen sin esperar nada a cambio, incluido en estas semanas en las que con las iglesias y casas de hermandad cerradas no han faltado las campañas y acciones sociales (por poner un ejemplo). Y lo segundo, vaya por delante que esta persecución no es nueva, y que personajes como los de ahora los ha habido siempre, y con mucho más peligro y capacidades, sin que por ello las cofradías hayan dejado de estar. Pregunten si no por la Vera-Cruz, que ahí sigue desde al menos 1566; o por Santa María, que ni siquiera saben con certeza desde cuándo están activas en esta ciudad. Y tantas que celebran sus cumpleaños por siglos.

Dicho esto, han coincidido en el tiempo algunas cuestiones que muestran un preocupante señalamiento contra las cofradías y sus miembros, que pese a que no hacen daño (las cofradías están muy por encima de estos ataques) no conviene pasar por el alto. En estas aguas nos movemos. Hablando de Aguas, las de Cádiz, ha pasado desapercibido lo que hace unos días ocurrió en el consejo de administración de la empresa pública y, por lo tanto, al servicio de (casi) todos los gaditanos. O de todos, a excepción de las cofradías. Resulta que el consejo iba a aprobar una medida para reducir la cuota fija “a empresas, autónomos y asociaciones que no han podido hacer uso de la prestación del servicio por esta situación excepcional”. Y entre esas asociaciones se pedía incluir a las cofradías.

Hasta ahí, todo normal ¿no? Porque las cofradías son asociaciones de la ciudad, como las sociosanitarias, las de vecinos, las culturales, las feministas, las carnavalescas, las de baile flamenco y tantas otras legalmente dadas de alta e inscritas en los registros oportunos. Pues no. Para Aguas de Cádiz no es así. ¿Por qué? Porque las cofradías son asociaciones religiosas. Y ¡ay! amigo, hasta ahí podíamos llegar. Las cofradías “están relacionadas con el Obispado que es un gran terrateniente de Cádiz y con la Iglesia Católica, que sigue cobrando subvenciones por el IRPF”, dijo uno de los miembros del consejo de administración. Tan pancho.

El rechazo a incluir a las cofradías en las entidades beneficiarias (recuerden, para una bonificación en el recibo del agua a la cofradía que tenga casa de hermandad, y que tenga agua dentro de esa casa de hermandad, durante estos meses en los que la actividad de las cofradías se ha paralizado por completo, Semana Santa incluida) se quiso maquillar en la ausencia de informe económico que avalara la propuesta, cuando no se presentó en el consejo ni un solo dato económico de la propuesta global, y en una ausencia de la propuesta en el orden del día. Eso sí, pudo abordarse otra cuestión mucho más importante que las cofradías que tampoco estaba en el orden del día: solicitudes de grupos ecologistas para que los pájaros que están emigrando puedan beber en las fuentes de la ciudad.

En este escenario se mueven habitualmente (y casi siempre en silencio) las cofradías, que por lo visto deben hacer mucho mal a la sociedad y mucho daño a la ciudad. En una sociedad que pide que los presos salgan de las prisiones por el coronavirus, que invita a terroristas a dar conferencias, que apoya abiertamente a personas condenadas por los tribunales, se les niegan a las cofradías derechos que se ponen a disposición del resto de personas jurídicas.

Y si por el camino hay que mentir, pues se miente. Por desconocimiento, o con total conocimiento para confundir al personal. Como el consejero de Aguas de Cádiz al decir que son del Obispado (como si el Obispado pagara algo a las cofradías, y no al revés, con los dolores que deja en la hucha cada vez que hay que cambiar un estatuto, presentar unas cuentas o tocar al timbre de Hospital de Mujeres para que Emilio Bienvenido atienda alguna gestión, sin cobrar él por ello, por supuesto). O como ese otro que suelta por la bilis que las cofradías van a repercutir el dinero del IVA de la carrera oficial a los abonados de las sillas, cuando las cofradías han anunciado desde el principio que asumirían ellas el IVA (contra natura, por cierto, porque el IVA lo tiene que afrontar el consumidor) o que están “evadiendo” dinero a Hacienda, cuando están ejerciendo su derecho, como el de todos, de consultar con Hacienda si hay que abonar o no impuesto, y en qué porcentaje. Que para eso hay hasta dos disposiciones de la propia Agencia Tributaria estableciendo que no hay que declarar IVA por la carrera oficial. Pues nada. A señalar, aislar o perseguir a las hermandades en este Cádiz tan liberal, moderno y progresista. Y si hay que mentir, se miente.

A las cofradías ni agua, piensan algunos. Pobres ignorantes que no saben que las cofradías llevan nadando contra viento y marea no ahora, sino desde su fundación, tanto fuera como dentro de la Iglesia. Y ahí están, con su fuerza, con sus defectos y sus virtudes. Y con sus impuestos. Y pagando el 100% de las facturas de agua, para que le aprovechen a los pájaros que están emigrando.

diariodecadiz

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