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La crisis del coronavirus toca de lleno a los talleres de artesanía para las cofradías

La crisis del coronavirus toca de lleno a los talleres de artesanía para las cofradías

La crisis del coronavirus toca de lleno a los talleres de artesanía para las cofradías

Transcurrida esta Semana Santa sin procesiones en las calles, aún permanecen en los talleres de artesanía cofrade numerosos trabajos de b...
Comentarios abril 20, 2020
La crisis del coronavirus toca de lleno a los talleres de artesanía para las cofradías

Transcurrida esta Semana Santa sin procesiones en las calles, aún permanecen en los talleres de artesanía cofrade numerosos trabajos de bordado, talla y orfebrería que iban a ser novedad en los cortejos de este año y que no pudieron ser entregados al declararse el estado de alarma a mediados del pasado mes de marzo, en plena cuaresma. Estos singulares oficios también se están viendo afectados por la crisis del coronavirus, que no solo ha dejado a las imágenes dentro de los templos, sino que también ha supuesto un recorte en los ingresos de las hermandades de la capital y de la provincia en cuanto a cuotas de salida, donativos y subvenciones. Esta merma de recursos en las corporaciones y la necesidad de incrementar su acción caritativa con las familias que peor lo están pasando se hace notar ya en la labor de los artesanos cofrades, que están viendo cómo se frenan algunos encargos proyectados y empiezan a recibir peticiones de clientes para aplazar los pagos pendientes.

Uno de los oficios cofrades afectados de lleno por esta crisis es el del bordado. Son varios los talleres que existen en Málaga y algunos ya experimentan las primeras dificultades. Es el caso del de Sebastián Marchante, que se ha visto forzado a aplicar un expediente de regulación de empleo a sus ocho empleados ante la paralización de algunos encargos. «Muchas cofradías nos han dicho que paremos porque tenían previsto financiar los trabajos mediante subvenciones, donativos e ingresos que tenían previsto recibir con la salida procesional. Al suspenderse las procesiones, todas esas previsiones se vienen abajo», relata este bordador, en cuyo taller se almacenan un buen número de piezas que las cofradías tenían previsto recoger en estos días. «Nos hemos quedado con varios mantos, sayas, estandartes y un guión, algunos de ellos sin terminar de pagar», admite Sebastián quien remarca que «si esto no se resuelve rápido, va a ser peor». Además, también ha empezado a recibir llamadas de hermandades de gloria que tenían previstos proyectos para los meses de verano y otoño para pedirle que, por ahora, los frene.

Tampoco oculta su preocupación el orfebre Miguel Ángel Montenegro, que se ha visto obligado a parar la actividad de su taller en Fuengirola desde el que iban a salir varios trabajos para cofradías de la capital y de la provincia. «Por ahora no nos han anulado ninguno de los encargos que tenemos, pero sí es verdad que existe la incertidumbre de por dónde puede salir todo esto«, explica este orfebre que, en los días previos a la declaración del estado de alarma, y ante el cariz que estaba tomando la propagación del coronavirus, optó por avisar a un buen número de clientes para que pasaran por el taller para recoger los trabajos que estaban previstos para Semana Santa. »Gracias a eso estoy un poco más tranquilo, pero este parón de varios meses en el que ni estamos trabajando ni estamos ingresando lo vamos a notar«, añade Miguel Ángel, quien recuerda que oficios como el suyo no tienen un nivel de ingresos fijos todos los meses, sino que va variando en función de los pagos que correspondan en cada momento.

Talla y dorado
En caso de los talleres de talla en madera y dorado, ya son varias las hermandades que han contactado con sus responsables para advertirles de que van a tener que retrasar o aplazar los pagos que tenían pendientes. «Algunas cofradías ya me han llamado para decirme que se van a retrasar en los pagos», admite el tallista Manuel Toledano, quien no obstante asegura que va a seguir trabajando en los encargos e intentará «echar una mano» para dar facilidades a sus clientes a la hora de abonar las cantidades pactadas por contrato.

En el mismo sentido, Alberto Berdugo, que posee un taller de talla en madera y dorado en el que trabaja junto a dos personas más, apunta que una de las cofradías con la que tiene comprometida la realización de un trono ya le ha avisado de que no sabe si va a poder seguir adelante o no con el proyecto. «Contaban con una serie de cuotas de salida e ingresos por la barra de un bar que no han podido tener, así que me temo que este año se va a quedar parado», confiesa Berdugo.

«Se van a parar trabajos seguro», afirma tajante el escultor Juan Vega, que no ha podido ver en las calles de Málaga nuevas obras suyas como unos ángeles cirineos para el Cristo de la Misericordia o las cartelas para el trono de la Virgen del Rocío. Asegura que las cofradías han cumplido con los pagos pendientes, pero admite que esta crisis va a afectar a los encargos que estaban por venir. «Esto es una cadena y va a repecutir sobre todo cara al año que viene», añade. Vega es consciente de que las hermandades deben intensificar ahora su acción social, pero teme que dejen de hacer encargos patrimoniales y, con ello, afecten a un sector artesanal que, como en su caso, depende en gran medida de la Semana Santa.

Menos preocupación muestran por el momento los integrantes del taller de bordados en oro de Juan Rosén. «Por ahora no se ha parado ningún encargo y ya tenemos planificado lo que resta de año para seguir trabajando», asegura José Manuel Molina, quien detalla que sí han sido varias las prendas que se han quedado almacenadas por ahora en el taller porque las hermandades no han podido ir a recogerlas ante la actual situación de confinamiento. «Nos hemos quedado con un manto de Teba, otro para la Virgen del Sudario del Descendimiento, una túnica de San Juan para Marbella...», explica Molina, quien admite que han tenido que dar vacaciones a otras empleadas del taller ante la situación actual. «Ahora tenemos un cierto parón pero seguiremos en cuanto se pueda porque tenemos proyectos para Benalmádena, Madrid, Almería, La Línea, Vélez-Rubio y Huércal-Overa», apunta.

Pérdidas para floristas, cereros y músicos

Además de los talleres cofrades, los otros grandes perjudicados por esta tesitura son los proveedores de las cofradías en cuanto a cera, flores y acompañamientos musicales para sus procesiones. Los talleres de fabricación de velas notarán especialmente el golpe de esta crisis el año que viene, ya que los pedidos de velas de este año se han quedado ya en muchos casos fabricados y almacenados para la próxima Semana Santa. En cuanto a las bandas de música, la supresión de las salidas les supone una notable merma en los ingresos que necesitan para poder pagar locales, instrumentos, profesores y directores, si bien podrán obtener parte del dinero de algunos contratos en los que se fija un porcentaje mínimo a abonar salga o no la cofradía. No obstante, las especiales circunstancias de este año, en el que la anulación de las procesiones no se ha debido a fenómenos meteorológicos, pueden poner en duda esas estipulaciones.

Los perjudicados en primera instancia han sido los profesionales del mundo de la floristería, que han tenido que suspender de inmediato todos los encargos que tenían y obligar a los viveros a tirar una gran cantidad de flor ya cultivada y lista para exornar altares y tronos. «En nuestro caso hablamos de un volumen económico de unos 80.000 euros», explica Francisco José Pérez Segovia, que junto a Diego del Pozo dirigen la empresa La Victoria Arte Floral. «En Semana Santa contratamos a tres personas más para poder arreglar 38 tronos de 26 hermandades en la capital, la provincia e incluso fuera de ella. Y ya han empezado las suspensiones de las procesiones de gloria para lo que resta de año», señala.

diariosur

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