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La Coronación Canónica de 1922 marca un empuje en la devoción a la Virgen de los Remedios, Patrona de Antequera

Tras la fundación del periódico el 30 de junio de 1918, el primer gran reportaje se publica el 3 de septiembre de 1922, previo a la Coronación Canónica del domingo 10 de septiembre del mismo año. Fue todo una fiesta para la ciudad a la que se desplazaron el Arzobispo de Granada y el Obispo de Málaga, el que hoy es santo, Manuel González, conocido como “el Obispo del Sagrario Abandonado”; además de un representante del Rey Alfonso XIII.



La Coronación Canónica se plantea “con motivo del IV centenario de la aparición milagrosa de la Virgen de los Remedios” y para ello “se están celebrando en la Iglesia de los Remedios, desde el día 31 del pasado Agosto, solemnes cultos, que durarán hasta el día 10 del corriente”, como recogen las páginas de El Sol de Antequera, de las que entrecomillamos lo más destacado.

Todos los días “a las ocho de la mañana, se celebra Misa de Comunión, con fervorines, turnando las Hermandades”, como lo fueron las Hijas de María de San Pedro y de las Recoletas; la Congregación de la Medalla Mi­lagrosa y Asociación Josefina; el Apostolado de la Oración y Conferen­cia de caballeros; la Pía Unión de la Santísima Trinidad y Congrega­ción y de las Catalinas; la Congregación de Luises y Conferen­cia de Señoras, y el 8, la Esclavitud de Nuestra Señora de los Remedios.

Además, “todos los días a las 9, será la Misa solemne y por la tarde a las 7 y cuarto, estación, rosario, letanía cantada, no­vena, sermón, salve, bendición y reser­va, estando los sermones a cargo del doctor don Santiago Estebanell y Suri­ñach y de la parte musical, los RR. PP. Trinitarios”.El viernes 8 de septiembre se celebró un Pontifical por el obispo de Málaga, Manuel González García (hoy santo), predicando el doctor Estebanell. El sábado 9 hubo a las 22 horas, vigilia de Adoración Nocturna. Y el domingo 10 “a las 9 de la mañana en el paseo de Alfonso XIII solemne Co­ronación Canónica de la Stsma. Virgen de los Remedios, con asistencia del Excmo. Ayuntamiento, prelados, auto­ridades, comunidades religiosas y her­mandades”.

Por la tarde “a las 6, saldrá procesio­nalmente la Stma. Virgen, recorriendo las calles de Estepa, Cantareros y Lucena”. Se estrenaron “unas magníficas andas confeccionadas por el celebrado artífice cordobés, señor Moya, andas que son un prodigio de arte y de valor”.Además de la corona de la Virgen que “es de perlas y brillantes, artística y de gran valor, y estará expuesta al público en el escaparate de la casa del Sr. Navarro Berdún”.


La Coronación Canónica en el Paseo Alfonso XIII

A las nueve de la mañana “empezó la fiesta de la Coro­nación de Nuestra Señora de los Reme­dios, con la presentación en el templo de los señores Arzobispo de Granada y Obispo de Málaga, donde fueron recibidos por el Clero, Excmo. Ayun­tamiento, Hermandad de la Esclavitud de la Virgen”.Seguidamente se dio lectura del de­creto de la Coronación y nombramiento de Delegado, “recaído en favor del se­ñor Obispo de Málaga, quien a su vez delegó en el señor Arzobispo de Gra­nada; procediéndose a la bendición de las coronas que fueron colocadas en bandeja y cojín, rociándose con agua bendita e incienso, y organizándose la procesión hacia el paseo de Alfonso XIII donde había de verificarse el acto”.

Se levantó una tribuna frente a la estatua del Capitán Moreno (que estaba allí entonces), para “el séquito ocupan­do el trono levantado al efecto, los señores Arzobispo de Granada, Obispo de Málaga, la representación del Rey que ostentaba el teniente coronel don José González Boza y demás autori­dades”. Entre ellas el vicario-arcipreste, José Moyano Sánchez; el doctor Antonio García González del Tribunal Eclesiástico y por parte del Ayuntamiento todos los componentes “menos los que por causa muy legítima no pudieron hacerlo), tanto al Pontifical como a la Coronación y procesión de la tarde”. Presidía el Consistorio, el alcalde Fernando García Gálvez.

La imagen de los Remedios fue co­locada “en el artístico altar levantado al efecto en dicha tribuna, al que servía de fondo la enseña nacional, colocán­dose las coronas junto a la epístola y promulgándose las indulgencias”. Se encargó de alzarlo Clemente Blázquez Pareja ­Obregón, que “no contento con su esfuerzo personal... ha contribuido con no pocas cantidades en metálico”.La misa “la dijo el canónigo de la Catedral de Málaga, D. Manuel Lumpié, haciendo el panegírico de la Virgen, el señor Obispo de Málaga, cu­ya sentida oración fue ahogada por los numerosos vivas dados a la Virgen de los Remedios, por el público que inva­día el paseo”.

Después de la misa, el Arzo­bispo de Granada, “procedió a verificar la coronación, empezando por la del Niño Jesús y seguidamente la de la Virgen, terminando el acto con las pre­ces de ritual” y organizándose el regre­so en procesión. El esclavo mayor era Luis Moreno Fernández de Rodas, que “prestó juramento de que la Virgen ceñirá perpetuamente la corona, y se levantó acta del acto”, ante el notario Nicolás Alcalá. La procesión de regreso al templo fue por la tarde, “por las ca­lles Estepa, Cantareros, Lucena y Estepa”.

Velada artística-literaria

En los últimos años, se viene reclamando que, además del esfuerzo de las cofradías patronales, la ciudad debería de involucrarse más para completar el programa de actividades como lo fue el de 1922 con la velada artística-literaria. Participaron “los señores León Motta, Moreno Ferández de Rodas (Fernan­do) y Vidaurreta Palma, que formaban la comisión encargada de este festival”. El teatro “presentaba magnífico aspec­to, elegantemente adornado y sin una localidad vacía”.

Gustaron mucho “los cuadros plásti­cos, alusivos a la fiesta, que dirigieron con acierto y gusto, los señores Romero, García Talavera y Fernández”.Participó la Banda del Regimiento de Borbón que “delei­tó al auditorio con escogidas composi­ciones”. Además, “los señores Burgos Fernández y Ortiz Tallo fueron aplaudidísimos por su valiosa y feliz intervención, especial­mente este último, que vino de Málaga de exprofeso ante el requerimiento que se le hizo”.

Y “los señores Talavera y Linde leyeron bellas composiciones, que fue­ron aplaudidas; D. Carlos Valverde, leyó las composiciones de los señores Díaz Escobar y Díaz Serrano que no pudieron asistir, y además la suya pro­pia, que gustaron mucho y fue muy aplaudido”. Como el sacerdote fray Rafael María de Antequera, que “cantó una bonita can­ción”.

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