Más de tres cuartos de siglo de la bendición de la imagen de Jesús Caído de Cádiz

Fue en el año 1941 cuando Láinez Capote realizó la imagen del Caído, por encargo de la comunidad de padres carmelitas, que querían contar también en Cádiz con esta representación pasionista ampliamente extendida entre el carmelo secular.

Según cuenta la leyenda, sería a partir de una viga de caoba que había en el convento carmelitano como nacería esta obra de Láinez Capote, por la que el imaginero cobró dos mil pesetas.

Una vez bendecida la talla, el carmelita que propició su encargo (el fraile Isidoro de Jesús) buscó a un grupo de cofrades que le rindiera culto, lo que supone el primer precedente de la hermandad del Caído.



Ese primer intento cayó en la inactividad, hasta que en 1959 un grupo de jóvenes universitarios se decide a reorganizar la cofradía, pasando al año siguiente la imagen -que sería regalada a la hermandad- a la parroquia del Santo Ángel Custodio, saliendo en 1961 desde San Lorenzo y ya a partir de 1962 desde la capilla anexa al colegio universitario en donde radicaría la hermandad hasta que en 2009 tuvo que trasladarse a la iglesia de San Francisco, su actual sede canónica.



En estos tres cuartos de siglo que cumple el titular de Jesús Caído, la talla ha sido restaurada hasta en tres ocasiones, a lo que habría que añadir una cuarta al poco tiempo de realizarse para adaptarle un nuevo cuerpo más apropiado para salir en procesión, "ampliando su tamaño y manteniendo la cabeza original", según cuenta la hermandad en su blog.

En 1960 sería intervenida la imagen por Antonio Eslava, sufriendo una importante transformación al perder el hieratismo que la caracterizaba, cambiando el giro de su cabeza, retallando el cabello, realizando nuevos pies y manos y repolicromando las partes visibles, según cuenta Miguel Ángel Castellano en un artículo publicado sobre esta imagen.

Ocho años después llegaría la segunda restauración, a cargo de José Paz Vélez, sobre la que el desaparecido historiador Ángel Mozo Polo destacaría que sirvió para "ganar en belleza y expresión". "Respetando las líneas generales de la imagen, consiguió una obra meritoria", añadiría Mozo.

Y hace ahora diez años sufriría la última restauración, que en esta ocasión estuvo a cargo del profesor de la Universidad de Sevilla Francisco Arquillo Torres (quien años después intervendría también a la Virgen de los Desamparados).




Por medio de estas restauraciones de la imagen que cumple 75 años de vida, se menciona también algún intento de sustituirla por otra nueva. Según cuenta Castellano, en el año 1966 se estuvo tramitando la solicitud para ejecutar una nueva talla, que haría el imaginero José Rivera (autor de Desamparados en 1964), quien llegó a presentar un boceto sobre la obra. Y ese mismo año, también apunta Miguel Ángel Castellano que se barajó la posibilidad de encargar una imagen del Caído a Luis Ortega Brú, que acababa de realizar una para Rota. En ambos casos los intentos fracasaron, llegando la imagen de Láinez Capote hasta este 75 aniversario que ahora cumple.

diariodecadiz

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