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La Devoción de Jesús Cautivo en Estepa

Fueron los frailes descalzos de la Santísima Trinidad los que propagaron la devoción a Jesús Cautivo y Rescatado por toda la geografía hispánica e incluso por el resto de la Europa católica; en cada convento de esta orden religiosa se dio culto a una réplica de la imagen primigenia, bien en forma de escultura o bien en forma de pintura. Inmediatamente surge la cuestión sobre quienes eran estos religiosos y cómo explicar su presencia en la villa de Estepa y lugares de su marquesado; vamos a intentar decir algo al respecto.



La Orden de la Santísima Trinidad fue fundada a finales del siglo XII en Francia por San Juan de Mata (ca. 1160 – 1213) y San Félix de Valois (+1212), caracterizándose por la misión específica de la redención de cautivos cristianos, misión específica pero no exclusiva por cuanto fue compartida también por la orden de la Merced, fundada en 1218; a finales del siglo XVI surgieron los movimientos de reforma en el seno de la orden trinitaria, cristalizando estos en la constitución de una nueva orden religiosa titulada de descalzos de la Santísima Trinidad, de la cual se considera fundador al español san Juan Bautista de la Concepción (1561-1613). A mediados del siglo XVIII, años de máximo apogeo de estas órdenes religiosas, los trinitarios calzados contaban en España con 73 conventos y los descalzos con 29 casas; estos últimos contaron en Andalucía con ocho conventos, fundados en Granada, Córdoba, Ronda, Sevilla, Baeza, Málaga y Antequera; los calzados, por su parte, tuvieron conventos en Sevilla, Jerez, Málaga, Ronda, Córdoba, Granada, Andújar, La Rambla, Martos, Baeza, Coín, Marbella, Almería, Tarifa y Jaén.

La presencia de los frailes trinitarios en la villa de Estepa puede ser explicada porque estos religiosos, y también los mercedarios, venían periódicamente a recolectar las limosnas que los estepeños habían dejado para la redención de cautivos, que junto con las limosnas destinadas a los Santos Lugares de Jerusalén constituían las llamadas mandas pías forzosas, lo que las convertía en las cláusulas que más se repetían en los testamentos de aquellas épocas. De su recogida se encargaban, en primera instancia, las colecturías parroquiales, quienes entregaban posteriormente a los frailes redentores los importes recibidos por este concepto, tal como lo atestiguan multitud de asientos realizados en los libros parroquiales de enterramientos de las parroquias estepeñas; seguramente que en sus visitas a la villa, los frailes trinitarios dejarían testimonios de su paso entregando en las iglesias cuadros con la imagen de Jesús Cautivo, como los que todavía hoy se conservan en las de San Sebastián, el Carmen y la Asunción de Estepa o en la Concepción de Gilena, todos ellos con dicha representación, acompañada de la siguiente leyenda, con un claro sabor propagandístico, que diríamos hoy: ¿Cómo el que hasta aquí llega sin dar limosna se va, si a la Redención la da y quien la pide soy yo?

Esta presencia de los trinitarios por tierras del marquesado no se debió exclusivamente al motivo que acabamos de apuntar, pues consta que el trinitario calzado fray Diego de Castro, conventual que fue de La Rambla, falleció en Sierra de Yeguas, lugar en el que asistía su iglesia, siendo sepultado su cadáver en la parroquia de Santa María de Estepa el 23 de mayo de 1700; allí mismo, en sepultura de los señores clérigos junto a las gradas del altar mayor, había sido sepultado tres años antes, el 19 de septiembre de 1697, el cadáver de fray Francisco Antonio del Río, religioso trinitario conventual en Marbella, que murió en casa de doña María de la Torre, viuda de Bartolomé Pérez, en calle Gilena.



Desaparecidos los frailes trinitarios con la exclaustración de 1835-36, se conservaron en los templos estepeños las huellas de su paso por la villa; ya hemos dicho que se trataba de pinturas de óleo de pequeño formato, apenas media vara de alto, con marco generalmente dorado y sencillo, fácilmente identificables todas ellas por reproducir la imagen de Jesús Cautivo acompañada de la ya citada leyenda.



Mención aparte merece el relieve con la representación de Jesús Cautivo que se conserva en la iglesia de Los Remedios, que no se ajusta al esquema anteriormente descrito; en esta misma iglesia hubo, al menos hasta mediados del pasado siglo, una escultura de Cristo Cautivo situada sobre una mesa en la capilla de San Rafael. No podemos afirmar con seguridad que se trate de la misma imagen escultórica que con el título de Jesús Preso o Señor de los Señores se veneraba en esta misma iglesia desde tiempo inmemorial y que actualmente, al parecer, se encuentra en la iglesia de Santa María; de ser así, la imagen parece no responder a la iconografía propia del Cautivo del que estamos tratando.

De los anteriores cuadros citados, nos vamos a detener especialmente en el que actualmente se conserva en la iglesia parroquial de San Sebastián de Estepa, en su capilla de Ánimas, actual sede la hermandad de Los Estudiantes, cuadro que, por cierto, ha sido recientemente restaurado. Desconocemos el año de su llegada al templo estepeño, pero si hemos de hacer caso a los inventarios que se conservan de dicha iglesia, éste no aparece citado en los mismos hasta unas adiciones realizadas por el ecónomo parroquial en octubre de 1956 al inventario del año 1904, por lo que es muy posible que fuese incorporado a la decoración del templo no mucho antes de aquella fecha, ya que no es citado tampoco en el inventario de 1924 ni el suplemento a éste realizado el año 1937. En torno a esta representación pictórica se concentró en aquellos años centrales del siglo pasado un destacado movimiento devocional hasta el punto de que todavía a finales de la década de los setenta se tildaba a dicho cuadro de devotísimo en un inventario de la parroquia. Este grupo de fieles organizaba cada año, el primer viernes de marzo, unos cultos en honor del Señor Cautivo y Rescatado, los cuales se celebraban en dicha parroquia, como se recoge en las estampas impresas en recuerdo de los mismos, estampas que en sus primeros años llevaban la imagen del Cautivo de Medinaceli.

Unos de estos devotos, don José María Cardoso Seda, de quien apenas tenemos más noticia, fue, al parecer, la persona que hizo el encargo en el año 1960 al escultor don Antonio Gavira Alba de la imagen de Jesús Cautivo que hoy podemos contemplar en la citada capilla de Ánimas, una imagen de vestir en madera policromada y a tamaño natural; a partir de entonces, las estampas de recuerdos de los cultos se imprimieron con esta nueva imagen.



Acerca del origen de la leyenda “Pídeme, que soy muy rico aunque cautivo me ves; por mucho que tú me pidas, mucho más yo te daré” que se imprimió en las citadas estampas y que acompañaba en las imágenes del Cautivo nada cierto hemos podido averiguar, tan sólo que existen versiones parecidas de dicha leyenda acompañando a otras representaciones de esta devoción que dicen “Pídeme que soy muy rico aunque cautivo me ves; no esperes que yo te pida más que el culto que me des”, caso de La Palma del Condado, o bien “Pídeme que soy muy rico, aunque cautivo me ves; sin temor de que te pida más que el culto que me des”, caso de Utrera, pero también hay otras que tienen la misma versión estepeña, como sucede en los casos de Osuna y Écija; esta diversidad, a nuestro parecer, denota el origen “apócrifo” de la leyenda.

http://devocionesdeestepa.blogspot.com.es/

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