La bula de la coronación canónica de la Virgen del Rocío

La coronación canónica de la Virgen del Rocío es el primero de los grandes momentos vividos en el siglo XX, que van a dar una dimensión nueva a la devoción y su romería. En varios artículos vamos a recordar la historia de este acontecimiento del que ahora se celebra su centeario.

El Boletín del Arzobispado de Sevilla de 1919 ofrece interesante información sobre la celebración de la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rocío, al ser el medio de comunicación oficial de la archidiócesis a la que pertenecía entonces y hasta 1954 cuando se independiza la provincia de Huelva. Tomamos la referencia del Archivo Diocesano de Huelva.



En el mes de mayo se da a conocer la coronación canónica en la fecha fijada para el 8 de junio, que realiza el cardenal Enrique Almaraz. Asegura que se habían cumplido “los legítimos deseos de los fervientes devotos de la Santísima Virgen del Rocío”.

Anuncia que la Santa Sede accediendo a la petición que había realizado otorgó “la facultad de colocar la corona de oro sobre la cabeza de la imagen veneranda y venerada por innumerables fieles que todos los años van en peregrinación al santuario para postrarse ante su altar, presentar ofrendas valiosas, cumplir votos y promesas, pedir gracias y auxilios, y hacer manifestación pública y solemne de la fe católica, de confianza en el Patrocinio de María, y sobre todo de amor a la Madre cariñosa, a la que es vida, dulzura y esperanza nuestra”.

Recuerda los cultos que desde siglo se le viene dedicando “en la poética ermita de las marismas de Almonte”. Reconoce, igualmente, el esfuerzo que realizan las hermandades por acudir a sus plantas cada año, “sin reparar en la distancia, y venciendo toda clase de dificultades y de obstáculos, llegan en día y hora determinados, a celebrar los cultos tradicionales”.

El cardenal se congratulaba de que tres imágenes de la archidiócesis habían recibido estos honores, la de los Reyes en Sevilla, la de los Milagros, en el Puerto de Santa María; y ahora la del Rocío, en Almonte.

A renglón seguido se da cuenta de las juntas de la coronación, una de mujeres y otra de hombres. La primera estaba presidida por María Almaraz y Santos, hermana del cardenal; y la otra por el canónigo Juan Francisco Muñoz y Pavón. Ambas formadas por personas muy vinculadas a la devoción rociera.

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