Cartel de la coronación de la Virgen de los Ángeles de los Negritos de Sevilla

‘Regina Angelorum‘ se lee en la letanía de su corona, presea entregada por los ángeles, tocada por la luz que envuelve a María entre nubes teñidas de azul, color simbólico de la Hermandad de los Negritos. Se disuelven sus contornos con sus destellos fundiéndose para representar el plano espiritual, lo inmaterial.

El regalo que la devoción le concede se manifiesta en la virtud que simbólicamente le entregan cinco ángeles, como los que en la ráfaga de su corona aparecen. Esas virtudes que para una madre son el mejor regalo. Dos angelitos negros recuerdan el origen fundacional de la hermandad y a su vez evocan a esos dos hermanos que vendieron su libertad para defender la Inmaculada Concepción de María. Las tres Virtudes Teologales se representan a través de los gestos que los aproximan a María, estos seres celestiales dialogan con sus miradas como un niño con su madre.



A su derecha, en el plano superior un ángel con mirada ensimismada no aparta los ojos de la dolorosa, como quien confía en el triunfo del bien, con Esperanza. Más abajo, otro representa a la Fe, pues se entrega con los ojos cerrados ofreciéndole un dulce beso. Uno de los angelitos negros posa su mano sobre la de María representando con su gesto la Caridad, el amor que contiene en sí mismo las tres virtudes. Al otro lado de la Virgen, como frutos de ese amor también se presentan otras dos virtudes que nos acercan a Jesús, la compasión del angelito negro que la acompaña en su dolor intentando ofrecerle consuelo con una delicada caricia y la generosidad reflejada en el ángel que le entrega una estrella con una sonrisa, como quien es feliz haciendo felices a los demás.

La Giralda, a lo lejos, la espera para celebrar el momento en el que la Virgen de los Ángeles será coronada. Su rostro muestra su serena tristeza, que sólo sus lágrimas acentúa. Las nubes envuelven sus manos y enmarcan la luz de su alma.

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