La Magdalena que iba a los pies del Cristo de la Buena Muerte

«Sepan quantos esta carta vieren como yo Juan de Mesa, escultor, vezino de esta çiudad de Sevilla, en la collaçión de san Martín, otorgo y conosco que soy conbenido y consertado con el padre Pedro de Urteaga, prepósito de la Casa Prosefesa (sic) de la Compañía de Jesús desta çiudad de Sevilla. En tal manera, que yo sea obligado, y me obligo, de hazer y dar hechas y acabadas dos ymágenes de escultura: la una, un Cristo crucificado y, la otra, una Magdalena abraçada al pie de la cruz (+), de madera de çedro, anbas a dos de la estatura ordinaria umana». (Juan de Mesa, 13 de marzo de 1620).
El Cristo de la Buena Muerte con una Magdalena a sus pies. Como el misterio de la hermandad de la Hiniesta, Juan de Mesa concibió un conjunto escultórico desconocido para el gran público y que, de conservarse en la actualidad, variaría absolutamente la concepción del paso de Cristo de los Estudiantes.
Así viene reflejado en el contrato de ejecución firmado entre Juan de Mesa y el prepósito de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, Pedro de Urteaga, documento que fue encontrado en 1928 en el Archivo de Protocolos, que venía a confirmar la autoría que unos meses antes le había atribuido Antonio Muro Orejón.
Se conoce que ambas imágenes fueron terminadas el 8 de septiembre de 1620 pero el Cristo —aún sin la denominación de la Buena Muerte— no fue entronizado hasta el primer domingo de Cuaresma de 1621. Según detalla la hermandad de los Estudiantes en su libro de historia, las imágenes fueron instaladas en un nuevo altar situado frente al púlpito de la iglesia de la Anunciación, aunque no fueron pensadas originalmente para salir en procesión.


El busto de la Magdalena – ©Museo Lázaro Galdiano. Madrid

¿Qué fue de la Magdalena?

Ambas imágenes estuvieron poco tiempo juntas, ya que, primero en el templo, ya estuvieron en altares distintos desde muy pronto y, ya después, a la Magdalena se le perdió la pista.
Poco más se supo de esta imagen, apenas hay constancia documental más allá del contrato de ejecución. No ocurre lo mismo con el Cristo, que a pesar de caer en el olvido poco a poco, se sabe que durante el reinado de Carlos III, fueron expulsados los jesuitas y la Anunciación pasó a ser propiedad de la Universidad de Sevilla y, con el templo, todos sus bienes, incluido el crucificado.
La historia le tenía deparado un futuro al Cristo de la Buena Muerte, separado ya de la Magdalena. Y así, a finales del XIX, un grupo de profesores y alumnos retomaron la devoción, lo que fue el germen de la hermandad que se fundó en 1924.
La talla de la santa que iba arrodillada a los pies de la cruz estuvo en paradero desconocido hasta que un historiador dio con una imagen perteneciente a la colección Lázaro Galdiano de Madrid y fue atando cabos. Ésta es su historia…
El Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes / J. FLORES
El Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes / J. FLORES

El depósito de un museo

El historiador José Carlos Pérez Morales cuenta que encontró la pieza en una investigación. Ésta estaba catalogada en la fundación Lázaro Galdiano como si hubiera sido realizada por Juan Martínez Montañés. Sin embargo, el historiador, que ha podido manipular la pieza en un par de ocasiones, considera que «no hay dudas de que es de Mesa».
Así, tirando de documentación, dentro del catálogo del escultor cordobés encontró dos documentos que citan a una María Magdalena: en uno de ellos viene incluido en una dote y, en otro el contrato de Mesa para la ejecución de la talla con un Cristo sin título para los jesuitas.
«Lo que se conserva es un busto. Hablando con las dos restauradoras de la fundación, se llega a la conclusión de que no es un busto hecho ex profeso, sino que se trataba de una escultura completa. El busto tiene una traza descuidada y está repolicromado, algo nada habitual en este tipo de piezas», explica Pérez Morales.
El historiador fue poco a poco uniendo los puntos de la historia con su investigación. No obstante, se encontró con el problema de que en las descripciones de la iglesia de la Anunciación no se citaba a la Magdalena como tal. Por ello, asegura que «en un primer momento, opté por un traslado a una casa jesuita fuera de la ciudad, o alguno de los hospitales con vinculación con los jesuitas. Me basé en un artículo que publicó Carlos Ros en el Laboratorio de Arte, de la reforma integral de la Anunciación. Sin embargo, él se centró en la iglesia a título general, analizando el porqué del cambio para al gusto renacentista del momento».

Datos inéditos

Así, José Carlos Pérez Morales ha hallado unos datos inéditos de cara a la publicación de su estudio «Un acercamiento al Santo Cristo de los jesuitas de Sevilla a través del prisma de su percepción», imagen a la que le tiene especial devoción. Según avanza a Pasión en Sevilla, en el inventario de bienes del templo de 1846 se cita a la Magdalena en el retablo original. «Esto demuestra que la imagen siempre estuvo en el altar para el cual se hizo, antes de que al Cristo lo movieron a otra capilla, con un dosel», asegura.
Desde esa fecha, se le pierde la pista hasta que apareció como perteneciente a la fundación Lázaro Galdiano en Madrid, en 1926, en los albores de la hermandad de los Estudiantes. «He podido averiguar que la pieza antes de ir a Madrid, pasa por el museo fugaz de Santo Domingo en Jerez de la Frontera. Aparece en una fotografía de 1903 (dicho museo sólo funcionó entre 1902 y 1910). Esta imagen la fechó la fundación en 1915 aunque no la publicó hasta 1926».






De Sevilla a Madrid, pasando por Jerez

¿Dónde estaba el vínculo entre estas ciudades? Cuenta el historiador que el deán López Ceperoera de Jerez y tenía «sensibilidad para el arte. Tenía esculturas de renombre y estaba en contacto con los marchantes. Tiene sentido que si necesitas dinero y te mueves en el mercado de arte, esa pieza podrías venderla». Por eso la puso en venta en este museo efímero y su comprador fue José Lazaro Galdiano donde, ahora, está en depósito en el museo de su colección en la capital de España.
Los pies del Cristo de los Estudiantes
Los pies del Cristo de los Estudiantes






¿De nuevo juntos?

La existencia de la Magdalena es muy desconocida para los cofrades. Quizá, los hermanos de los Estudiantes tuvieran conocimiento gracias a la conferencia que Pérez Morales ofreció en la hermandad en la pasada Cuaresma aunque ABC ya publicó algún dato cuando se estableció laprimera relación en 2007.
El historiador cuenta que «hablando con el hermano mayor, Antonio Piñero, me comentó quea todo cofrade le gustaría que ese grupo se reuniera de nuevo. La dificultad estaría en que, además, es una pieza mutilada. Hay que recordar que la cuando la hermandad asumió al crucificado como titular, estaba descontextualizada del aspecto cofrade y ambas imágenes estuvieron separadas casi todo el tiempo».

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