El Cristo de la Misericordia de David Anaya se presenta en el Palacio Episcopal de Málaga

David Anaya Fernández (Málaga, 1975) es Diplomado Maestro de Educación Primaria y Licenciado en Pedagogía por la UMA, Diplomado profesor de Música por el Conservatorio Superior de Música, Grado Medio en Talla Artística en Madera, por la Escuela de Arte San Telmo y Grado en Dorado y policromía por la Escuela de Arte San Telmo. De sus cinceles han salido también las manos de Maria Santisima del Amparo, de la cofradia de La Pollinica de Malaga (2016); la copia en pequeño formato de la Virgen del Dulce nombre (2017), asi como numerosas restauraciones en imagenes de Malaga, Sevilla, Murcia, Guadix y multiples imagenes en pequeño formato para devociones particulares.



El pasado viernes 1 de febrero se presentaba en el Palacio Episcopal de Málaga su última obra, la imagen del Cristo de la Misericordia, que ha sido creada para ser venerada en la parroquia del Corpus Christi de la capital. Se ha podido visitar en el fin de semana, el horario de hoy será de 10:30 a 19:00 horas.




La imagen representa a un crucificado, está realizado en madera de cedro con unas dimensiones mayores a la del tamaño natural. En concreto 2.20 m. de altura y 2 m. de envergadura. La justificación de su tamaño radica en su ubicación, ya que ocupará el altar mayor de dicha parroquia a una altura aproximada de unos 4 ó 5 metros, de tal forma que la percepción del mismo será la del tamaño natural, al observarla desde abajo. Se trata de una escultura clásica, sin aspavientos ni exageraciones. Con una anatomía suave, equilibrada y estudiada, donde la cabeza descuelga totalmente sobre el pecho y el cuerpo se desploma con naturalidad sobre el madero, sustentado por tres clavos. Es un Cristo muerto momentos antes de ser bajado de la cruz. Su rostro muestra serenidad y dulzura invitando a la oración, ya que es el fin que se exigió para la hechura de la imagen.

En cuanto a la técnica, es una obra realizada en madera de cedro, estucada y policromada al óleo a base de múltiples veladuras y matices. Buscando el detallismo en las heridas, llagas y marcas de la flagelación, sin exageraciones. Ha sido patinada suavemente, sin ocultar el trabajo polícromo y protegida con cera natural. La cruz arbórea ha sido realizada por Enrique Lamas Robles y Francisco Lamas López siguiendo la traza de un ciprés, en madera de cedro policromad

inciensoyvaral

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