Centenario del estreno de la marcha por antonomasia de la Semana Santa

Este año se conmemora el centenario del estreno de la marcha por antonomasia de la Semana Santa.



“Amarguras” (Manuel Font de Anta, 1919)

Es un prodigio de marcha de procesión de corte fúnebre; es el himno de la Semana Santa. De ahí que prácticamente todas las bandas la tienen incorporada en su repertorio.

“Amarguras” es un Poema religioso en forma de marcha fúnebre. Y lo de poema sinfónico no es retórico, es real. Como señala Rafael Bermúdez Medina: “La marcha tiene forma de poema sinfónico, en el que la forma de la obra depende del curso de la historia que narra, en este caso del guión literario que el autor nos ha dejado. Por tanto la obra es más libre, no atada a una forma musical concreta. A pesar de tener una forma más libre, Font de Anta ha respetado en líneas generales la estructura clásica de la marcha. La diferencia es que incluye dos tríos en vez de uno, y que al final, antes de la coda, introduce un trozo en forma de saeta.”

Al hablar de esta marcha, nos encontramos con varias incógnitas. La primera, el título: ¿”Amarguras” o “Amargura”? Aunque tradicionalmente se le ha llamado “Amargura” -por estar dedicada a la Virgen del mismo nombre de Sevilla-, en el Registro de la Propiedad Intelectual está inscrita, desde 1924, como “Amarguras”. Hay que decir que en las últimas grabaciones discográficas también se está recuperando este último nombre para designar a la marcha.






La segunda incógnita surge con la autoría. Al parecer, en la nota del Registro de 1924 aparece como autor de la marcha José Font de Anta, el hermano de Manuel. Sin embargo, también hay una reseña registral fechada en 1919 que atribuye la autoría a Manuel Font de Anta. Ambos pertenecen a la célebre saga de los Font, iniciada con José Font y Marimont, continuada con Manuel Font Fernández de la Herranz (padre de los arriba reseñados) y culminada por ellos dos.

Tradicionalmente, la autoría se ha atribuido a Manuel Font de Anta, aunque no se descarta la colaboración de su padre y también de su hermano José.

La tercera incógnita se refiere a la dedicatoria de la marcha. Sobre este asunto hay posturas encontradas. Según escribió en 1957 Enrique Sánchez Pedrote:

“Fue el padre –Manuel Font Fernández de la Herranz-, aquel veterano Director de la Banda Municipal Hispalense quien apremió al hijo para que ponga al servicio de la hermandad de la Amargura su talento musical. Estaba el anciano muy ligado a la Cofradía de San Juan de la Palma y estimaba era el mejor homenaje en honor de su imagen. Había regresado de América -un largo y fructífero viaje de varios años- Manuel Font de Anta. Frente al Ayuntamiento madrileño, en la castiza Plaza de la Villa, en el año 1918, compone ‘Amarguras’. El padre ha sabido disipar sus dudas para acometer la empresa. Bastó el envío de la fotografía del paso de palio para quebrar toda resistencia. La imagen habría de inspirar necesariamente esta inspirada página de dolor”.



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