El Cristo de los Faroles de Córdoba, testigo de la historia cofrade de la ciudad

Hace más de 20 años era testigo del paso de más de una decena de cofradías cordobesas. El Cristo de los Faroles y la plaza de Capuchinos, lugar en el que se encuentra, era un punto habitual de encuentros cofrades por el que muchas hermandades transitaban en sus respectivas salidas procesionales en Semana Santa.

Muchos cofrades recordarán el antiguo paso de misterio del Nuestro Padre Jesús Divino Salvador en su Prendimiento y el palio de Nuestra Señora de la Piedad atravesando esta céntrica plaza cordobesa, camino de la Cuesta del Bailío por la que también bajaba antiguamente, hasta mediados de los años 90.



Precisamente, otra cofradía del Martes Santo también pasaba frente al Cristo de los Faroles. Las luces que iluminan a esta imagen de Cristo muerto en la cruz también han iluminado la mirada de Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso y el perfil de la Virgen de la Caridad que, hasta 2008, pisaron las piedras de Capuchinos el Martes Santo.







También, en este mismo día, la imagen del Cristo de la Agonía se fundía con la del monumento hasta que en el año 2010 la cofradía del barrio del Naranjo decidió no pasar por este lugar en su recorrido de regreso a la parroquia de Santa Victoria, eliminando, también, la Cuesta del Bailío.

Mucho antes, la cofradía de la Expiración también pasaba por este entorno privilegiado de la ciudad, incluso bajaba la cuesta del Bailío. Esta hermandad, además, fue la primera de la Semana Santa de Córdoba que bajó estos populares escalones cordobeses.

El Cristo de los Faroles también fue uno de los testigos del primer transitar de la imagen de María Santísima de la Estrella bajo palio en la Semana Santa cordobesa. Sería la única vez, en el año 2009, que los faroles de Capuchinos iluminasen a esta imagen mariana, ya que que al año siguiente llovió y la cofradía no pudo realizar estación de penitencia y en el 2011 cambiaron el recorrido.

«El Señor de Córdoba» también ha procesionado por este lugar. De hecho, en su salida extraordinaria en el año 2016, con motivo del 75 aniversario de la fundación de esta hermandad, Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado volvió a encontrarse con el Cristo de los Faroles, recordando aquellos años pasados en los que ver esta imagen en Capuchinos era habitual.

Con el traslado de la Carrera Oficial al entorno de la Mezquita-Catedral, el Domingo de Ramos perdía una de sus estampas más características: el paso de los titulares de la hermandad de la Esperanza por el empedrado de Capuchinos y, posteriormente, por la Cuesta del Bailío.

Por lo menos, ahora, el Cristo de los Faroles puede seguir iluminando la faz de la «Señora de Córdoba», Nuestra Señora de los Dolores, cada Viernes Santo. También podrá seguir siendo testigo de cómo su plaza se vuelve de un blanco de paz cada Miércoles Santo y como los ángeles cubren el manto de María el Martes Santo.

abc

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