El Cerro del Águila bendecirá el paso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad el próximo 7 de abril, en una Función Extraordinaria



La Hermandad del Cerro del Águila ha anunciado que el próximo domingo 7 de abril, a las veinte horas, tendrá lugar la celebración, con carácter extraordinario, de una función solemne a Nuestro Padre Jesús de la Humildad en el transcurso de la cual se procederá a la bendición del paso y la cruz procesional, el gran estreno de la cofradía. Cabe recordar que hace apenas unas semanas, la hermandad adelantaba en qué va a consistir el enriquecimiento del programa iconográfico del paso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad. Un proyecto de enriquecimiento del que se informó en el Cabildo General de Cuentas y Presupuestos celebrado el pasado mes de septiembre, una vez aprobada su realización en Cabildo de Oficiales celebrado con fecha 5 de septiembre y que supone una indudable mejora del mensaje evangélico transmitido en el mismo sin afectar a sus aspectos fundamentales. El pasado 20 de octubre fue aprobado el estudio realizado a petición del autor y director del proyecto Francisco José Verdugo Rodrigo con el fin de desarrollar el programa iconográfico del paso, contando el citado estudio con el refrendo de la comisión artística que viene supervisando su ejecución.


Dicho estudio, que ha sido realizado por Juan Manuel Bermúdez Requena, desarrolla todo el programa iconográfico del paso teniendo como hilo conductor el significado evangélico de la advocación del Señor, la Humildad, virtud que en su sentido más profundo va mucho más allá de la pobreza material concibiéndose como la total confianza en el Altísimo y la absoluta entrega a los designios de Dios. Por tal motivo, la humildad tanto en los Santos Evangelios como en la tradición veterotestamentaria se presenta como la mansedumbre, la ausencia de soberbia, la carencia de altivez, que nos alejan de Dios regocijándonos en nuestra falsa perfección.

Frente a esta actitud criticada de forma reiterada por Jesucristo (ad exemplum las parábolas del fariseo y el publicano, o la de la puerta estrecha), el Señor alaba a “los pobres de espíritu”, a “los mansos”, y anuncia que no ha venido “a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mt. 9,13, Mc. 2,17 y Lc. 5,39) porque “más gozo habrá el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento” (Lc. 15, 7). Con estas premisas, en la cartela delantera del canasto del paso aparecerá representada la escena del Sermón de la Montaña (Mt. 5, 5) mientras que en la trasera lo será la de “Los que quieren seguir a Jesús” (Lc. 9, 57-62), simbolizando que Jesús con su cruz nos va abriendo el camino y los devotos caminan tras Él.


En cuanto a las cuatro escenas que se representarán en los respiraderos en lugar de los textos de las bienaventuranzas se ha querido con ello desarrollar de forma plástica esta particular forma de magisterio de Jesucristo, interpretando iconográficamente distintas parábolas que muestran cuatro representaciones de la virtud de la humildad que, en la propia escena, se contraponen a otras tantas actitudes contrarias al citado don: la humildad del publicano que se reconoce pecador frente a la soberbia del fariseo que se considera fiel cumplidor de la ley mosaica, la pobreza material de Lázaro frente a la opulencia y desprecio frente al pobre del rico Epulón, el arrepentimiento del hijo pecador que termina obedeciendo al padre frente al hijo que aparenta seguir sus designios pero no lo hace y la modestia de quien ocupa el último lugar frente a la vanidad de quien solo le preocupa la relevancia social sin tener en cuenta a los demás; completándose el programa con la representación del Lavatorio en el llamador del paso y con doce símbolos relacionados con dicha temática en las otras tantas cartelas menores que figuran en el canasto.

En cuanto a los atributos que portarán los cuatro ángeles exentos de las esquinas del paso serán la soga (“como Cordero llevado al matadero, no abrió la boca” Is. 53,7) y el yugo (“porque mi yugo es suave y mi carga ligera”) en los delanteros y la cruz (“quien no lleva su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío” Lc. 14,25)” y la corona de espinas (signo de martirio y escarnio para los hombres convertido en corona de gloria para el Señor) en los traseros, concibiéndose así todo el programa como un conjunto unitario que otorga un profundo sentido evangélico al paso. Tanto las seis escenas principales como las doce cartelas menores y el llamador han sido diseñadas por el taller de orfebrería de los Hermanos Delgado López, habiéndose iniciado ya en el mismo su ejecución en orfebrería broncínea.

gentedepaz

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