Salvador «El Paitente»

Toda Sevilla lo conoció por «El Penitente», aunque él, Salvador Dorado, nacido en la calle Galera y criado en Triana, personaje para una novela, nunca fue penitente y sí «Paitente»… por culpa de la media lengua de un tío suyo poco mayor que él. No podía decir «pan y aceite» y sí «pa y tente», y Paitente se quedó como apodo familiar. Lo echaron del colegio por pegarle al hijo del maestro y empezó a correr ladrillos en los tejares; fue futbolista del Triaca, el Oriente y la Agrupación del Museo; boxeador, costalero de Ariza «El Viejo» desde los 15 años… y sindicalista con amigos en la Juventud Libertaria y la Juventud Comunista.






Cuando el Movimiento tuvo que salir huyendo de Triana, pero antes salvó de que las turbas quemaran al Cachorro, su Cristo. Terminada la guerra le cayó pena de muerte, conmutada por 30 años. A finales del año 40 quedó libre. Era patero del palio de La O cuando el accidente del Viernes Santo del 43… y luego fue capataz de cofradías, el mismo que mandó en el 73 a los «niños» universitarios con el Cristo de la Buena Muerte.
El Penitente, o mejor El Paitente,  ante el Señor de la Victoria, en sus primeros años como capataz
El Penitente, o mejor El Paitente, ante el Señor de la Victoria, en sus primeros años como capataz
Al «delegado» de aquella cuadrilla, José Luis Amoscótegui, incapaz de pronunciarle el apellido, le rompió por Moscoti, y a todos recomendó de calzado «las alpargatillas de este muchacho…», que no era otro que José Luis Montoya, entrenador de atletismo, que lucía unas deportivas enviadas por la Federación Española, inencontrables en las tiendas.
En junio se cumplirán 25 años desde que expiró el Gordo Paitente, el viejo miliciano del Frente Popular que salvó del fuego al Cachorro.



http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/tramo-antiguo-salvador-el-paitente-90743-1456999405.html

No hay comentarios

Deje su Opinión...