Del bordado de las Adoratrices al palio de cajón

El próximo Martes Santo la hermandad del Buen Suceso presentará novedades de calado, en cuanto a su palio se refiere. Más allá de lo visible que pueda ser para el espectador de a pie, tanto el cambio de parihuela como la redefinición de las medidas de los varales y el techo de palio, propiciarán que, a nivel estructural, el baldaquín que cobija a María Santísima de la Caridad se modifique de forma ostensible.

Un paso de palio muy característico por su forma de cajón, que otorga al caminar de la titular mariana de la cofradía de San Andrés una prestancia fuera de toda duda. Aunque, no obstante, el actual paso de la Virgen de la Caridad es fruto de un salto estético que, durante casi tres décadas, tuvo como antecedente otro estilo.





Y es que cabe recordar que, hasta 2003, las bambalinas eran totalmente diferentes a las actuales. Diseñadas por el fundador de la hermandad, Francisco Naranjo, las mismas fueron realizadas por las monjas Adoratrices. Las mismas aún se conservan en la cofradía y han servido para rematar algunos altares de cultos, con la imagen mariana como protagonista. Sus formas se adaptaban a lo que se le conoce como un palio de bulla, mientras que, en lo referente al bordado, este se caracterizaba por una elaboración adaptada a las posibilidades económicas de la época. Contrastando con el gran nivel de calidad que tiene el actual, salido del taller de Francisco Pérez Artés.

Del cambio cualitativo que se produjo a principios de la década de los 2000, aun se conservan la peana que sustenta en su paso a la Virgen de la Caridad, la gloria del techo de palio que dibujo Fray Ricardo, así como el manto también por las Adoratrices.



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