Stabat Mater, una joya para el Santo Entierro de Cádiz

No sólo en los pasos procesionales, en las imágenes enorme factura o en piezas de orfebrería o de bordado tienen las cofradías de Cádiz grandes ejemplos del patrimonio de valía artística e histórica que a lo largo de los siglos ha ido atesorando la ciudad. Otro elemento patrimonial que ha podido llegar a nuestros días es también la música. 



Los archivos de las hermandades, de la Catedral o de la propia ciudad -entre otros- conservan partituras y pentagramas que resaltan la importancia que en su día tuvo este apartado para los cultos y celebraciones de las hermandades de la ciudad y el prestigio que Cádiz cosechó siglos atrás. Todo ello se va conociendo y se está poniendo en valor en los últimos años gracias a la labor de algunos especialistas que se adentran en los archivos en busca de piezas musicales que sean destacadas. Y en este sentido, una de las últimas localizadas es un Stabat Mater que Juan José Martín de Mora compusiera para la cofradía del Santo Entierro en el año 1843, lo que convierte a la pieza en una de las más antiguas con dedicatoria expresa a una hermandad.

El cofrade e investigador musical José Manuel Ruiz ha sido la persona que ha localizado este documento, que se conserva en el Archivo de Música de la Catedral de Cádiz. En la partitura -"en la parte inferior de la página 18", concreta Ruiz- aparece expresamente la firma del autor: "Este Stabat lo hice para la cofradía del Santo Entierro de Ntro. Sr. Jesucristo y María Santísima de los Dolores, que se venera en las monjas de Santa María de Cádiz y que fue cantado por tres o cuatro años en el solemne Septenario de Dolores" (como se aprecia en la imagen de la cabecera de este reportaje).




Curiosos son estos dos datos que se leen en la dedicatoria del autor: por un lado, la advocación en aquellos tiempos de la Virgen como Dolores, que luego se denominaría Soledad; y por otro lado, la sede canónica que en aquellos tiempos (y desde 1750) estaba establecida en el convento de Santa María, tras haber pasado por San Francisco o la capilla de San Roque y antes de estar en San Agustín o terminar en Santa Cruz.

La partitura de Martín de Mora localizada cuenta con instrumentación para cuatro y cinco voces y orquesta. "Por desgracia, le faltan su quinto y sexto movimiento, que el autor deja en blanco en el guión manuscrito, con lo cual y sin motivo aparente podemos decir que el Stabat Mater no fue acabado", explica José Manuel Ruiz.

Este investigador musical destaca la figura de Juan José Martín de Mora. "Un discípulo del organista y maestro de capilla interino de la Catedral Juan Nepomuceno Puentes, según reza en distintas obras musicales del autor en el Archivo Musical Catedralicio", explica. En el año 1836, Martín de Mora sería maestro y primer organista de la ciudad de Arcos, teniendo un hermano (Manuel) "que era músico seise y tenor en la Catedral de Cádiz, académico filarmónico y maestro compositor honorario del Conservatorio de Bolonia".

Del repertorio de Martín de Mora, destaca José Manuel Ruiz algunas de sus obras, como Psalmo Lauda Jerusalem, "que se cantó por primera vez en las vísperas de la dedicación de la nueva Catedral, un 18 de noviembre de 1838 con 65 personas entre instrumentos y voces y dirigida por su hermano"; una Misa a cinco voces compuesta en 1839 "con violines, fagot y acompañamiento en memoria de su maestro Juan Nepomuceno"; Logren Pues Felicidad, un coro y coplas a la Virgen del Rosario compuesta en 1843 para órgano o acompañamiento de orquesta; y un Himno que compone a Cádiz en 1878 para cuatro voces y orquesta.

Posiblemente, el músico que realizara en 1843 el Stabat Mater para el Santo Entierro falleciera en el año 1884. Así lo defiende José Manuel Ruiz, que considera que la mención que hace el periódico El Guadalete el 11 de febrero de aquel año va referida al autor que nos ocupa. Así, el diario de ese día recoge el fallecimiento de "un antiguo y apreciable convecino, el Sr. Juan Martín de Mora, que ha pasado ayer a mejor vida, a edad sumamente avanzada. Retirado de los círculos sociales, donde fue muy estimado, ha vivido durante muchos años. Su probidad y bondadoso carácter le granjearon siempre el aprecio de los que le trataron".

Dos años antes de esa noticia aparecida en El Guadalete, José Manuel Ruiz ha localizado la última referencia al Stabat Mater de Martín de Mora. Es en el diario El Comercio del 25 de marzo de 1882, cuando se hace referencia a los cultos del Caminito y se menciona que se interpretó ese Stabat Mater. "Podría ser que el movimiento ejecutado de este autor fuese el número 4, ya que existe otra partitura anexa junto a la original con instrumentación para tiple, flauta y piano que coincide con la relatada en la crónica", explica Ruiz.

Entiende este cofrade que la pieza de Martín de Mora se une a las principales composiciones que en aquellos tiempos se interpretaban en la Cuaresma gaditana: el Stabat Mater que Antonio Maqueda compusiera para Servitas en torno a 1881, y el Miserere de Vicente Palacios, de 1832, "que junto al del Hilarión Eslava eran los más notorios de toda Andalucía", asevera José Manuel Ruiz.

http://www.diariodecadiz.es/article/cadiz/2242341/stabat/mater/una/joya/para/santo/entierro.html

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