Historia de Ntra Sra de la Caridad Coronada, Patrona Excelsa de Sanlúcar de Sanlúcar de Barrameda

La imagen de Ntra. Sra. de la Caridad, fue traída a Sanlúcar por Pedro Rivera y Sarmiento, nacido en Málaga y que siendo muy joven, abrazó la carrera de armas. Casado con mujer de un pueblecito de Madrid, un buen día partió para el nuevo mundo. Parece que su trabajo le daba frecuentes oportunidades de retorno a la Patria. En uno de ellos, a fines de 1607, desembarca en la Coruña, llega a Madrid y guiado por la devoción que sentían, el y su esposa, hacia la Virgen de la Caridad que se veneraba de antiguo en el toledano pueblo de Illescas, llega a este con el decidido propósito de tomar una medida de la imagen, para que por ella, le hiciesen otra en Sevilla antes de regresar a Cartagena de Indias, en donde tenía pensado establecer una devoción a tan Soberana Señora.

Terminada su misión en Illescas, de cuya hermandad de la Virgen de la Caridad se hizo cofrade, vínose a Sevilla, donde llevó a buen fin la compra de la imagen por la que tanto suspiraba.


Las características de esta nos hablan bien a las claras que es ciertamente de buena escuela sevillana de fines del siglo XVI o principios del XVII. Fray Pedro Beltrán, en su obra "La Charidad Guzmana" señala que la imagen fue encargada por una tal Mencía al escultor Gregorio Hernández, entendiéndose por tal al vallisoletano Gregorio Fernández, y que una vez terminada la entregó al pintor Bracamonte para su encarnado. Una vez recogida la talla y desembalada en su casa, no fue de su agrado, por lo que la guardó en un baúl y encargó al pintor su venta y al imaginero Martínez Montañés una nueva talla. Esta noticia sobre la autoría de la imagen hemos de desestimarla pues Gregorio Fernández no ejerció nunca en Sevilla, la autoría de la talla sigue quedando envuelta en ese halo de misterio que rodea a no pocas grandes obras de esa época. De la existencia de su encarnador se dudaba hasta hace unos años, quedando documentada por recientes investigaciones la labor de un artista de nombre Baltasar de Bracamonte, con taller en la trianera calle de Limones (actual calle Fortaleza), que se encargaba de policromar las obras de un reducido número de escultores.


La imagen es de candelero, de poco más de dos palmos, unos 50 cm., de madera de cedro y ciprés, tallados el rostro, que está enmarcado con cabellera rubia de pelo natural que le colocó Baltasar de Bracamonte, y las marfileñas manos, puesto que los brazos articulados están simplemente debastados y el cuerpo es una estructura formada por listones, candelero, que queda cubierta con una primorosa lámina de plata que se adapta a su forma mediante una hábil articulación abisagrada que permite su retirada. De rostro oval, nariz recta, ojos almendrados, de finas cejas y barbilla poco saliente, es de una rara belleza con un donaire señorial que no necesita de los ricos ropajes ni de la orfebrería con que galanamente se adorna, y con los que han querido honrarla numerosos donantes. Ni en el relato de Fray Pedro Beltrán ni en la documentación relativa a la Calificación de los Milagros, se alude a la pequeña imagen del Niño que cariñosamente acoge entre sus manos, por lo que entendemos le fue colocado ya en el Santuario, sin poder precisar en que momento, aunque ya aparece en las representaciones pictóricas que de la Virgen de la Caridad, en su hornacina del Retablo Mayor, se dispusieron en la parte superior de las Tablas de misas que se hicieron en 1701, apareciendo por primera vez su corona inventariada en 1729.









Cuando Pedro de Rivera llegó a Sanlúcar en los primeros días de 1608, acompañado de lo que era objeto preferido de su devoción, lo primero que hizo fue aderezar un altar de pequeñas proporciones en los aposentos que había alquilado para los días que esperaba estar en la Ciudad, al aguardo del buque que le condujera a Cartajena de Indias.
Un día del mes de Marzo de 1.608, mientras paseaba, vio a las puertas de una tienda o taberna en donde se reunían gente de mar, en la calle de la Aduana Vieja, que conforma actualmente la esquina de la Plaza del Cabildo y calle de la Bolsa, cómo dos hombres, espada en mano, se acometían furiosamente. Intervino en la riña con ánimo conciliatorio, y quiso la desgracia, que una de las espadas contendientes entrándole por la sien derecha, le saliera por el ojo del mismo lado. Este suceso queda iconográficamente representado en el cuadro titulado "El Cristo de los Barqueros", que actualmente se conserva en la iglesia de San Jorge. En él se presenta a un Cristo Crucificado, el de "los Barqueros", a cuyos pies se situa la imagen de Ntra. Sra. de la Caridad, a la derecha de Ella al alférez Pedro Rivera con la espada atravesánsole el rostro, y a la izquierda al Duque D. Alonso.




Se reproduce a continuación textualmente unos párrafos del pleito seguido por el duque Don Alonso y el Cardenal Niño de Guevara para la calificación auténtica de los milagros de la Virgen de la Caridad)

"muy al cabo y a punto de morir, y que todo el tiempo que le había durado la dicha enfermedad, había tenido muy particular memoria y devoción con la dicha Imágen, encomendándose muy de corazón a Ella, teniéndola en su mismo aposento, en un altar que para Ella había hecho aderezar, con cuya invocación, intercesión y favor, o por hablar conforme a la doctrina del Santo Concilio Tridentino y el Nizeno y toda la Escuela de los Santos Doctores que en este caso nos enseña de la Santísima Virgen, creía el susodicho Rivera que había sanado"


"Pedro de Rivera, en reconocimiento y hazimiento de gracias de esta merced, había puesto la dicha Imágen en un Tabernáculo de madera, pintado de oro y azul, en la pared de las casas que son de Alberto Lumel, en la esquina de la Aduana vieja, con una lámpara delante de hechura de faro, y que el susodicho había propuesto de dejar el dinero que fuere menester a Juana Luisa, que vive en las dichas casas, para que tuviese cuidado de encender todas las noches la dicha lámpara, la cual, sin faltar ninguna noche, lo había hecho desde una ventana de reja que tenía en su casa, ayudándole de parte de abajo un hijo suyo con una escalera, y de esta suerte había estado sin faltar noche ninguna de encenderse."


"La noche del 6 de Junio de 1.608, que fué viernes, un día después de la fiesta del Corpus Christi, que había fiesta de toros en la Plaza de Arriba, hubo de ir a verlos Juana Luisa con su marido, sin que quedase persona en su casa, dejándola cerrada con llave, desde la una del día que se fue a ver las dichas fiestas, y cuando ya estaba para anochecer fueron muy aprisa a decirle que bajase del tablado donde estaba, y fuese a abrir la puerta de su casa, y vería un gran milagro de que la Imágen de Nuestra Señora, que estaba en la pared de élla, había hecho, encendiéndose la lámpara sin que nadie tocase a ella y rebosando y vertiendo mucho aceite del que estaba en el vaso"


(El dibujo representa una recreación del tabernáculo de madera que el alférez Pedro Rivera colocó en la pared de las casas de Alberto Lumel)




No hay que decir de cuanta admiración se llenó Sanlúcar y los pueblos vecinos ante este milagro y los que continuamente se iban sucediendo con el reboso constante de la lámpara, y con los que el aceite hacía aplicado en las partes afectadas de los enfermos. Acreció, pues, el fervor y la devoción por la Virgen de la Caridad, a tal punto que pareciendo a los señores duques que el lugar donde estaba la Virgen no era "lo bastante decente para albergue de tan Celestial Señora, por estar encima de la pared de unos bodegones y tendezuelas que con el humo de lo que en élla se guisaba la ahumaba" expuso al Cardenal Niño de Guevara sus deseos y pidió al Prelado la correspondiente licencia para mudarla de lugar.

Una vez el Cardenal Niño de Guevara dio las oportunas licencias de traslado, "porque la petición era muy justa y de élla podía resultar mucha honra y gloria de Dios", fue trasladada la imagen a la capilla del Hospital de San Pedro fundado en 1550 por el sacerdote Alonso Núñez, para la atención de mujeres enfermas y desvalidas, y junto al cual, años más tarde, fundó el colegio de San Ildefonso, para la asistencia y acogida de niños huérfanos. Para el traslado se hicieron cuantas obras se estimaron necesarias, al fin que la Virgen fuera colocada en la Iglesia con el máximo decoro y esplendor . A la Procesión celebrada a este efecto el día 6 de Junio de 1608, desde la hornacina de la calle Aduana Vieja a la Iglesia de San Pedro, acudió el Duque con todos sus hijos, los señores de su Consejo, cuantos estaban a su servicio, el pueblo todo y la innumerabilidad de personas que habían llegado de las cercanías. Este traslado no hubiera sido posible sin el consentimiento tácito de Pedro de Rivera y Sarmiento, que seguía siendo dueño de la Imagen. Para dar legalidad al asunto, el 14 de Junio de 1608, en el documento notarial firmado ante el escribano público y notario apostólico Pedro Pacheco, en el que se solicitó testimonio al vicario de la ciudad Luis de León Garavito de los nuevos milagros realizados por intercesión de la Santa Imagen, a fin de difundirlos por aquellos "reynos de las Yndias y otras partes" hacia donde estaba presto a partir, declaró la donación irrevocable al Hospital de San Pedro, para "siempre jamás", de la milagrosa Imagen.


Como eran tantos los milagros que de continuo obraba la Virgen, Don Alonso, puso pleito al Arzobispo, el Cardenal Niño de Guevara, con el laudable fin de que la Autoridad de la Iglesia interviniese para la declaración, calificación y aprobación de los milagros. Realizadas las averiguaciones y probanzas necesarias para saber la verdad y certidumbre de dichos milagros, y una vez visto lo actuado y tratado este asunto con la consideración y piedad cristiana que en semejantes casos se requiere, quedaron calificados en el mencionado pleito catorce milagros, amén de otros cientos setenta y seis todos verificados entre el 17 de junio de 1608 y el 10 de enero de 1644. Así mismo, en el texto del referido pleito podemos leer: "Y para que haya memoria de los milagros que Dios ha sido servido de obrar por intercesión de esta Bendita Imagen y de los que adelante esperamos que hará, damos licencia y facultad para que en su Sagrado templo, y alrededor del altar donde ahora está o adelante estuviere, se puedan poner y colgar tablillas en que se pinte y escriba lo que los dichos milagros son y contienen y se pueda, asimismo, colgar cirios, velas, bultos de plata y cera, muletas y las demás cosas e insignias de los dichos milagros que cada uno por su devoción quisiere poner, con que antes que se cuelguen los vea y apruebe nuestro Vicario que de presente es, y por tiempo fuere, para que no se ponga cosa indecente y que pueda causar algún escándalo. Y para que todo lo susodicho se haga con más mérito, concedemos a todas las personas que con devoción rezaren delante de esta Santísima Imágen tres veces la oración del Ave María, o una Salve por el estado de la Iglesia Católica y Apostólica Romana, extirpación de las herejías, paz y concordia de los Reyes cristianos, salud y vida del Rey Don Felipe, nuestro señor, los cien días de perdón que en cada un día podemos conceder".


En agradecimiento a los favores recibidos, y dada la altura y calidad de la devoción promovida por las maravillas que la Virgen obraba, comenzó a tomar cuerpo en los corazones de los duques la idea de levantar un templo que fuera digna y majestuosa morada de la Reina de los Cielos.


Así, lo primero que hizo la señora duquesa, fue refundar el mentado Hospital de San Pedro, a cuyo efecto lo solicitó de la pía santidad de Paulo V, que accedió a ello por el Breve dado en Roma en San Marcos, el 23 de Mayo de 1609.


Se comenzaron las obras, se compraron y derribaron varias casas paredañas del Hospital y el 12 de Agosto de 1.612, cuando ya Don Alonso había obtenido las licencias necesarias del Arzobispo de Sevilla, tuvo lugar el acto solemnísimo de la bendición del Santuario. El templo fue dedicado a Santa Ana en memoria de su fundadora, que había fallecido en Mayo de 1.610. Con procesión general, se hizo el traslado del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora la Virgen de la Caridad de la Capilla de San Pedro al nuevo templo, desde donde viene derramando sus gracias sobre una ciudad que tanto la adora y la bendice.
Mientras se realizaban las obras de levantamiento del Santuario, en la Capilla de la Iglesia de San Pedro, se repetía el milagro del reboso del aceite de la lámpara, lo que incrementaba el fervor popular, de tal manera, que los señores duques estimaron como algo que daría mucha gloria y esplendor a la Virgen, la fundación de una Cofradía que sostuviera su culto perpetuamente.


A tal efecto, solicitó del arzobispado de Sevilla la preceptiva licencia para fundarla, que obtuvo del Deán Diego Fernández de Córdoba el 23 de Marzo de 1609, quedando aprobadas ese mismo día las reglas por las que se gobernaría la Cofradía. En su preámbulo se dan las razones de la existencia de la Hermandad, alabando las excelencias de la Caridad "es tanta que da ser, valor y vida a las demás virtudes, sin la qual todas ellas juntas, y cada una de por sí, son y se juzgan por imperfectas, y de ningún mérito de gracia".
El día 4 de Abril de 1.609, festividad de San Isidro, se comienzan a recibir los primeros hermanos, celebrándose el primer cabildo el 3 de Mayo, en donde se nombró la que sería la primera Junta de Gobierno de la Hermandad. Se adhirieron a la Cofradía toda la casa ducal, casi toda la ciudad, y numerosas personas de pueblos vecinos; poco tiempo después se inscribieron vecinos de Cartagena de Indias, presentados por Pedro Rivera y Sarmiento en su último viaje, tras el que se avecindó en Sanlúcar, donde falleció, siendo enterrado al pié de la Iglesia de la Caridad; las setenta y siete religiosas del monasterio de Tunxa (Colombia), así como personas de otras ciudades del continente americano, entre ellas varios mercaderes de La Habana. Con esto nos damos cuenta del auge de la cofradía que pudo, espiritualmente, atravesar la inmensidad del mar para asentar en América una devoción ferviente por Ntra. Sra. de la Caridad. Prueba de ello es la Iglesia de la villa del Cobre en Cuba, donde se venera una imagen de la Virgen de la Caridad.


Su Santidad Paulo V, en documento firmado en Roma, en San Pedro, el año de la Carnación del Señor de 1609, a 8 de Enero concedió a todos los que de entonces y para siempre se inscribieran en la Cofradía las siguientes gracias: "... concedemos y otorgamos a todos y cualesquiera cristianos que estando verdaderamente contritos y confesados y entraren en la dicha Cofradía, si en el día primero de su entrada recibieren el Santísimo Sacramento... les concedemos Indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados. Y lo mismo a todos los cofrades que de presente son y en adelante fueren, estando verdaderamente contritos y habiendo recibido la Santa Comunión, o a lo menos si contritos invocaren el nombre de Jesús con el corazón, no pudiendo con la boca, estando en el artículo de la muerte o haciendo alguna señal de arrepentimiento. Y además de esto, todos los cofrades que estando verdaderamente contritos, confesados y comulgados visitaren la dicha Iglesia de San Pedro en el día de la Asunción de Nuestra Señora, desde sus primeras vísperas hasta el otro día puesto el sol, y allí devotamente oraren por la extirpación de las herejías, conversión de herejes, exaltación de Nuestra Santa Iglesia, concordia y unión entre príncipes y por la salud del Romano Pontífice, ganarán Indulgencia plenaria y remisión de todos su pecados. Item concedemos a todos los dichos Cofrades siete años de perdón y otras tantas indulgencias, y otras tantas cuarentenas, si habiendo confesado y comulgado visitaren la dicha Iglesia el día de la Presentación de Nuestra Señora y de San Pedro, y el día de Santa Ana desde sus primeras vísperas hasta el otro día puesto el sol... Item es nuestra voluntad que si a la dicha Cofradía estuviere agregada o en adelante a alguna Cofradía principal, o por alguna razón se le viniere por conseguir sus Indulgencias o participar de ellas, las primeras Letras o cualquieras otras Apostólicas que sobre ellos hayan sido impetradas, en ninguna manera les valgan o ayuden fuera de estas presentes".


En el cabildo celebrado el 6 de Agosto de 1609, presidido por el duque D. Alonso y por sus hijos D. Manuel y Don Felipe, se dieron los últimos toques a la primera procesión de la Stma. Virgen por las Calles de Sanlúcar, que se celebró el día 15 de ese mismo mes. De la magna procesión queda el relato que hiciera Juan Vandalo por orden de los Sres. Duques. La fiesta comenzó la víspera con Solemne Misa cantada, se adornaron las calles por los que pasaría la procesión con ricas colgaduras, y arcos triunfales, celebrándose danzas y desfile de gigantes. La procesión la abrieron las cofradías de la ciudad con sus insigneas y guiones, al igual que hoy en día, por orden de antigüedad ocupando la de la Santa Vera Cruz, el primer puesto; la del Nazareno, el cuarto; la Soledad, el quinto y Cinco Llagas el sexto. Seguidamente, los niños del colegio de San Ildefonso, todas las órdenes religiosas según su antigüedad, toda la clerecía de Sanlúcar, que escoltaba las andas de San Pedro, el administrador y capellanes del hospital, la capilla musical del duque. A continuación la Virgen de la Caridad en sus andas de plata, tan sólo la base ya que aún no se habían labrado las columnas ni la cubierta de bóveda. Detrás iban las niñas huérfanas acogidas en el Hospital. El recorrido fue el siguiente: tras salir del Hospital, sobre las 5:00 h. de la tarde, se enfiló la calle de la Cárcel Vieja (actual Monte de Piedad); Plaza Alta (actual Plaza de la Paz); calle de Boscán o del Contador Mayor (calle Caballeros); Cuesta de Belén, donde se produjo la curación milagrosa de un tullido en presencia del proveedor de las galeras españolas Miguel de Oviedo y del cirujano Alfaro, que certificó su invalidez anterior; calle Bretones, cruza la Plaza de la Ribera (actuales Plazas de San Roque y del Cabildo, que en aquellas fechas eran una), calle Ancha de los Mesones (calle Ancha), calle San Jorge hasta llegar al convento de Regina, para proseguir por la calle del mismo nombre hasta la iglesia de la Trinidad, enfilar la calle Bretones para subir la Cuesta de Belén y regresar a la Sta. Casa, una hora antes de oscurecido, produciéndose la curación de otro inválido de Cádiz. Las fiestas continuaron durante otros tres días con la celebración de diversos actos como carrera de barcas, fuegos artificiales, desfiles de máscaras y fiesta de toros y cañas.
A partir del año siguiente la procesión fue limitada al contorno de la manzana que ocupaba el Hospital. En el cabildo de 1613 se decidió que la procesión se realizase por el claustro del Hospital. En 1614 la procesión discurre por las calle del licenciado Prieto de Guevara y del tesorero Fernando de Novela, imponiéndose la costumbre de sacar la Imagen de su tabernáculo la víspera de la salida para colocarla en sus andas y quedar todo ese día expuesta a los fieles.




El día 2 de Septiembre de 1618 es nombrada la Santísima Virgen de la Caridad patrona de esta ciudad. En el documento extendido ese mismo día por el Cabildo de la ciudad podemos leer: "Quiere recibirla (se refiere a Don Manuel Alonso de Guzmán, VIII duque de Medina-Sidonia) y la recibe por Patrona suya, y de sus hijos y descendientes, de esta ciudad, Consejo y Estados, y pone a todo cuanto le toca por sangre y por gobierno debajo de su amparo y protección y deseando que a imitación y voto común general, el Conde y Marqués, mis Señores, su hermano, Señores de esta Ciudad y sus vasallos hagan el mismo voto, para que de aquí adelante en el día de su celebridad en el que la Santa Iglesia Romana y la Religión Cristiana hacen memoria de su Gloriosa Asunción, lo celebre con procesión general de su clerecía, conventos, Regidores y vecinos, con el mayor adorno y suntuosidad que les sea posible, y con los mayores regocijos exteriores y fiestas en demostración de los interiores, y de la devoción y con que lo hicieran."

Mientras el duque don Alonso vivió, los cargos de Hermanos Mayores fueron ocupados cada año por diferentes personas de entre sus allegados no familiares, costumbre esta que se cambia con su hijo don Manuel. En el cabildo de 1615 se trasladan las reuniones del mismo a Palacio, en un intento de ejercer un mayor control por parte del patrono fundador, que con don Manuel llega a su máximo límite. En 1641, con el destierro del duque don Gaspar y la posterior pérdida del señorío de la Ciudad, la presencia activa de los Guzmanes en la Hermandad se disipa y ésta empieza a perder pujanza, estando fechada el último acta recogida en los libros de la época el 10 de Agosto de 1652. A partir de esos momentos se pierde la memoria de la Hermandad, asumiendo la labor de sacar a la Imagen en procesión la propia dirección del Santuario, socorrido en diversas ocasiones por el Ayuntamiento, de tal suerte que ni un sólo año la ciudad de Sanlúcar se vio privada de la presencia de su Patrona en sus calles. Algunos de esos años la presencia de Ntra. Sra. de la Caridad en las calles fue doble, como en los años 1734 y 1737 que salió en rogativa por la falta de lluvia, o como en 1755 que salió en acción de gracias por la protección que había ejercido frente a los efectos del terremoto de Lisboa.


A primeros de enero de 1806, después de siglo y medio en que se pierde el recuerdo de la Hermandad, el capellán mayor del Santuario, D. Manuel Carrillo Novela, arropado por el también capellán D. José María Yoguez, veintinueve hombres y dieciséis mujeres, procede a la refundación de la Hermandad. Para finales de la década de los sesenta, la Hermandad había vuelto a desaparecer. El 10 de marzo de 1874, a propuesta del capellán-administrador del Santuario, D. Salvador Marín Arnedo, se procede a una nueva refundación de la Hermandad.


En el año 1916 se iniciaron los preparativos para la conmemoración del III Centenario de la proclamación de Ntra. Sra. de la Caridad como Patrona de Sanlúcar, que debía celebrarse en 1.918. El día 4 de junio de 1.916, en cabildo de Hermandad, bajo presidencia del Capellán administrador del Santuario D. Francisco Domínguez de la Cámara, se planteó la necesidad de preparar tan magno acontecimiento, señalándose cómo los días 14 y 25 de marzo se habían formado una junta de señoras y otra de sacerdotes en ánimo a recaudar el dinero para este fin. En la junta, se manifestó la necesidad de recaudar fondos de forma que no fuese gravoso para el pueblo sanluqueño, dada la crisis económica que se estaba atravesando. Al día siguiente, se dio cuenta de como el señor alcalde se ponía a disposición de la Hermandad, ofreciendo para dicha conmemoración los ingresos de las carreras de caballos de esa temporada y de los otros festejos, y la cantidad de 2.000 pesetas del presupuesto del año siguiente. La fiesta giró en torno a la procesión del día 15 de Agosto. Para tal evento se remozaron diferentes enseres y en general el Santuario, se ensanchó el presbiterio, se arregló el patio, los corredores bajos y la galería alta y se blanqueó la fachada de la iglesia. Dos blandones y doce candeleros fueron plateados y las andas restauradas. Se compraron cuatro nuevas varas para el palio, y esta pieza de tela se restauró por las religiosas de la Compañía de María. En la corona de la Imagen se engastaron unos brillantes, y se recibió la donación de dos ángeles lampareros y un estandarte con la representación de la Virgen de la Caridad. Para darle difusión al acto, se editaron 3.000 folletos con la Historia de la Virgen publicados en el diario El Correo de Andalucía. Para cerrar el festejo el año siguiente fue dispuesto un azulejo de la Virgen de la Caridad en su baldaquino en el mismo lugar donde fue colocada originalmente la Imagen por Pedro Rivera en la casa de la calle Bolsa. Para protegerlo de las inclemencias del tiempo, y en recuerdo del tabernáculo que la cobijaba, se colocó un tejaroz sobre dos tornapuntas férricas, cubierto con tejas vidriadas blancas y azules, y parte inferior tallada en madera, instalándose dos faroles de hierro para darle luz.



Su Santidad el Papa Pablo VI, mediante Breve de fecha 28 de Marzo de 1.965, concedió la Coronación Canónica de Nuestra Sra. de la Caridad. El acto de la Coronación se celebró el 15 de Agosto de ese año. Ese día, la ciudad amaneció adornada con sus mejores galas, las colgaduras más bellas engalanaban sus balcones, la calle Ancha amaneció alfombrada para la Virgen. La ceremonia tuvo lugar en la Calzada, hasta donde fue llevada la Virgen por una cuadrilla de costaleros de la sevillana Hermandad del Baratillo. Ofició la ceremonia el Cardenal Arzobispo de Sevilla Dr. José María Bueno Monreal, asistido por su Obispo auxiliar D. José María Cirarda Lachiondo y del capellán del Santuario, Rvdo. Sr. D. Luis Núñez Rodríguez. Al colocar la corona, donada a la Virgen por suscripción popular, todas las campanas de Sanlúcar repicaron alegres. Con las primeras horas de la noche, el regreso, efectuado a hombros de una cuadrilla de costaleros de la Hermandad de La Macarena, durante el que una auténtica lluvia de pétalos besaban el templete de plata que La cubre.

La celebración en 1990 de las Bodas de Plata de la Coronación se pretendió revestir de la máxima solemnidad posible. Fue iniciada con tres salidas procesionales a otros tantos conventos de clausura: Carmelitas Descalzas, Regina y Madre de Dios, en mayo, junio y julio. La fiesta principal se emplazó para el 15 de Agosto, adornada con diferentes actos culturales y religiosos. En el lugar donde fuese coronada veinticinco años atrás, al final de la Calzada mirando al mar y a Doñana, fue levantado un blanco arco de triunfo de estética neobarroca, de disposición horizontal, y sobre un basamento de gradas, quedó formada por tres módulos con otros tantos vanos de arcos de medio punto entre pilastras toscanas, completándose la ornamentación con dos ramos de flores naturales que se colocaron cerrando los vanos laterales, de tipo fanal y de clara simbología vaticana, de lirios blancos y claveles amarillos. En la procesión, como es costumbre, hubo una representación de las cofradías de penitencia y gloria sanluqueñas, así como de las sevillanas de la Esperanza Macarena y de Ntra. Sra. de la Piedad del Baratillo, que también asistieron en 1965 al acto de la Coronación. Todo el clero de Sanlúcar acompañó al Sr. vicario y capellán del Santuario D. Luis Núñez, y como no podía ser de otra forma, un representante de la Casa Ducal de Medina Sidonia, D. José Márquez González de Gregorio, así como el ayuntamiento en pleno. Una vez situada en el arco triunfal, se le impuso a la Imagen la Medalla de Oro de la Ciudad por el Sr. Alcalde, y le fue entregado el bastón de Alcaldesa perpetua, que fue colocado por el Hermano Mayor en el frontal del respiradero del paso.



El acuerdo de concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad a Ntra. Sra. de la Caridad, fue tomado el día 12 de Julio de 1.990, por el Ayuntamiento Pleno reunido en Sesión Extraordinaria. La solicitud de concesión surge de la propia Hermandad , cuya Junta Directiva, reunida el 1 de Junio de 1.990, acuerda dirigirse al, por aquel entonces, Alcalde-Presidente de la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento, D. Manuel Vital Gordillo, al tiempo que le ofrece el ser la persona encargada de la imposición. La iniciativa de la Hermandad, alcanza un amplio eco entre las instituciones, asociaciones y pueblo de Sanlúcar; fueron varios los pliegos que conteniendo cientos de firmas, avalaban la petición. Con este acto de imposición de la Medalla de Oro, Nuestra Patrona recibió el modesto homenaje de un pueblo cuyo marianismo y devoción ha tenido el justo eco en la Corporación de este municipio.

Su Santidad el Papa Juan Pablo II mediante Breve dado en Roma, junto a San Pedro, Bajo el anillo del Pescador, el día 19 del mes de Febrero del año 1997, decimonoveno de Su Pontificado concedió la elevación al título y dignidad de BASILICA MENOR del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad. La ceremonia de la Dedicación y Elevación a BASILICA MENOR se celebró el día 1 de Agosto de este mismo año. El primer acto de la ceremonia fue la recitación de la hora litúrgica de Vísperas en la Iglesia de Ntra. Sra. de la O. Terminadas estas, tuvo lugar una procesión desde esta iglesia al Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad. Abrían la procesión dos incensarios seguidos de los símbolos de la nueva Basílica, Tintinábulo y Conopeo, flanqueado este por dos ciriales. A continuación una representación de la Orden de los Caballeros del Santo Sepulcro, seguidos de las Hermandades de Gloria de la Ciudad; San Antonio de Padua, Ntra. Sra. del Rocío, Ntra. Sra. del Carmen de Bajo Guía; y las de Penitencia con sus insignias y en orden a su salida procesional. A continuación, los miembros del Consejo Arciprestal de Hermandades y Cofradías, representación del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil y la Corporación Municipal. Seguidamente la Hermandad de Ntra. Sra. de la Caridad con su estandarte; el clero sanluqueño y diocesano; Cabildo de la Catedral de Jerez y representantes de los de Sevilla, Monseñor Miguel Artillo Galán, y Huelva, Monseñor Juan Mairena Valdallo; Vicario General de la Diócesis, Monseñor Núñez Rodríguez, portando el Breve Pontificio; el Sr. Obispo y, cerrando la procesión, el coro de cantores y fieles en general. Durante la celebración, al finalizar la homilía, el Sr. Obispo donó a la Stma. Virgen de la Caridad su Cruz Pectoral, la cual le fue entregada como testamento por los hermanos del Sacerdote José Ribas Rodríguez. Finalizada la comunión general de los fieles, se dio lectura por parte de Monseñor D. Luis Núñez Rodríguez al texto del Breve de Su Santidad. Al terminar la ceremonia se da lectura a dos disposiciones del Sr. Obispo fechadas en Sanlúcar de Barrameda a 1 de Agosto de 1997, la primera viene a disponer la celebración anual, con rango de solemnidad, del aniversario de la elevación a Basílica Menor; la segunda, concede indulgencia parcial a todos los fieles que asistan devotamente, en esta Basílica Menor, a las celebraciones litúrgicas y actos comunitarios de piedad, o hagan privadamente cualquier acto de devoción en honor de Dios Nuestro Señor y de la Santísima Virgen María.
El 1de Agosto de 1.998 se celebró, mediante una Solemne Misa Concelebrada, el primer aniversario de la elevación a Basílica Menor del Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad. Al finalizar la misma, el Excmo. Sr. Alcalde, en representación de la Corporación Municipal y del pueblo de Sanlúcar en general, hizo entrega a la Hermandad de una réplica del Pendón de la Ciudad. En esta ocasión, la Santísima Virgen lucía la Saya y el Manto que le fueron donados en 1918 por la Corporación Municipal al conmemorarse el 300 aniversario de Su nombramiento como Patrona de la Ciudad. Posteriormente, se descubrió y bendijo un azulejo conmemorativo del acto de proclamación del Santuario como Basílica Menor.
El Viernes, día 11 de Junio de 1999, se celebró a las 9,30 de la noche el acto de presentación de la Restauración y nueva Iluminación efectuada en el Retablo Mayor de la Basílica de Ntra. Sra. de la Caridad. Esta restauración, promovida por la Junta de Gobierno de la Hermandad, contó con la colaboración del pueblo y de empresas del Sanlúcar, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Huelva y Sevilla y de la Fundación Sevillana de Electricidad.







El 1 de agosto de 1999, tras meses de ensayo bajo la dirección de Inmaculada Lobato, al finalizar la misa en conmemoración del 2º Aniversario de la elevación a Basílica Menor del Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad, se presentaron a los fieles asistentes "Las infantitas de la Virgen". Son estas un grupo 15 de niñas, 14 danzantes y una con banderín, que danzarán delante de la Virgen. Los antecedentes históricos hay que buscarlos en el ya mentado colegio de San Ildefonso. Con el traslado de la Virgen a la capilla del Hospital de San Pedro, quedaron este y el colegio de San Ildefonso integrados en la nueva fundación que los duques crearon para rendir culto a la Imagen. En un principio el colegio acogía a huérfanos (varones), para educarlos en la fe cristiana, recibiendo además enseñanzas de gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, música y astronomía, también debían asistir a las misas y al coro. Seis de ellos, los más aventajados, tenían el honor de danzar y cantar delante de la Sta. Imagen de la Virgen el día de su procesión por las calles sanluqueñas.




La coreografía fue compuesta por Inmaculada Lobato, que se basó en el baile y danza de los antiguos Seises de la Catedral de Sevilla. Los trajes fueron confeccionados por Dª Clemencia Acosta, inspirados en aquellos que los niños del colegio de San Ildefonso usaban para idéntico fin y en las vestiduras antiguas de la Virgen de la Caridad. Níveos, faldas, blusas y zapatos blancos se complementan con casacas y tocados azul cielo, tono emblemático de Ntra. Sra. desde época fundacional.
Durante el año 2000, Año Jubilar, la basílica de Ntra. Sra. de la Caridad, fue nombrada por el Sr. Obispo Templo Jubilar.


El jueves, día veinte de junio de 2002, tuvo lugar la inauguración del nuevo sistema de iluminación artística instalado en la Basílica de Ntra. Sra. de la Caridad. La instalación de este moderno sistema de iluminación es el fruto del acuerdo firmado en septiembre de 2001 entre la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Huelva y Sevilla (El Monte), la Fundación Sevillana de Electricidad y la Hermandad de Ntra. Sra. de la Caridad. Supone la continuación del acuerdo con el que se llevó a cabo la iluminación del Retablo de la Basílica una vez restaurado.


Con motivo del 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción, la Hermandad organizó los siguientes actos que se iniciaron el día 7 de Diciembre de 2004 con el traslado de la Imagen de Ntra. Sra. de la Caridad desde su Basílica a la Iglesia Mayor Parroquial de Ntra. Sra. de La O. El traslado se inició a las 19:00 horas con el siguiente itinerario: c/Caridad, c/Caballeros e Iglesia Mayor, al finalizar se celebró una Santa Misa, presidida por el Director Espiritual de la Hermandad D. Luis Núñez Rodríguez, como apertura del Año Jubilar. Al día siguiente,. 8 de diciembre festividad de La Inmaculada Concepción, y tras la celebración a las 12:00 horas en la Iglesia Mayor Parroquial de Ntra. Sra. de La O de una Santa Misa, concelebrada por el Director Espiritual de la Hermandad y por el Padre Guardián del Convento de Capuchinos de esta Ciudad, la Imagen de Ntra. Sra. de la Caridad fue trasladada a su Basílica en Solemne Procesión, con el siguiente itinerario: Plaza de la Paz, c/Jerez, c/Descalzas, c/Misericordia, su Templo. Con este mismo motivo, y como clausura del año dedicado a la Eucaristía, se celebra en la Basílica, el 10 de Septiembre de 2005, un recital poético a cargo del poeta D. Manuel Lozano Hernández, que tuvo por título "Eucaristía, Dogma y Caridad".


En la salida procesional del año 2005 se estrenan cuatro faroles para las esquinas del paso de la Stma. Virgen. Estos faroles se realizaron, en plata de ley, en los talleres de Hermanos Delgado López en Sevilla. Del paso de la Stma. Virgen se tienen referencias desde 1890, es de formato rectangular, con respiraderos de frontales calados con motivos vegetales y símbolos alusivos a los atributos de la Virgen, centrados por los escudos de Castilla y León, Casa Ducal de Medina Sidonia, Ciudad de Sanlúcar y en la parte delantera el anagrama de María, terminadas las esquinas con columnas salomónicas de madera negra y resaltes plateados, a semejanza de las del baldaquino, que es cargado en el paso sobre un basamento de tránsito. El baldaquino o templete, que originalmente estaba totalmente cincelado en plata (incluso las columnas), fue encargado por el duque Don Alonso al maestro platero de mazonería Luis Sánchez, avecindado en Sanlúcar, y que trabajó casi a tiempo completo para los Duques, el Santuario y la Hermandad. Se comenzó a principios de 1609, estrenándose su base en la magna procesión de la Virgen del 15 de agosto de ese año. Para mediados de 1610 solo estaba terminada la parte inferior o basamento del baldaquino, concluyendo la obra con la entrega de cuatro macetas de azucenas que servirían de remate el 13 de agosto de 1614. Para finales del siglo XVII su estructura se encontraba en mal estado, la profunda renovación planteada no pudo, afortunadamente, llevarse a cabo por falta de dinero, pero es posible que en esos momentos se retiraran los fustes de plata de las columnas, y que se colocaran en su lugar los actuales de orden salomónico, con el tercio inferior de la caña de plata retallado y el resto helicoidal de madera negra de palosanto de cinco espiras, con la zona interna de sus estrangulamientos cubiertas con chapa de plata labrada con motivos vegetales. Para 1763 ya se recogen en inventario la existencia de los cinco ramos de azucenas, y en el de 1783 el de las cinco perillas de madera negra de palosanto forradas en plata, que sustituyeron a las jarras y bolas originales cinceladas es este metal. Para 1855 su aspecto se había degradado enormemente, sustituida buena parte de las láminas de plata por simple hoja de lata, lo que determina al duque de Medina Sidonia, como patrono, costear su restauración, realizada en Sevilla, y que consistió en la reconstrucción en plata de los elementos adulterados. Esta última restauración, que es la que le da su actual aspecto, pudo ser realizada por los plateros sevillanos Cristóbal Sánchez o F. Palomino, ya que ambos presentan sus punzones en el conjunto de piezas litúrgicas realizadas para el Santuario a partir de 1824. La media luna que se dispone actualmente sobre la peana de la Virgen, de plata con dos estrellas de oro y brillante central en los extremos, fue donada en 1918 por Manuel López de la Piedra.


Durante el año 2008 se conmemora el CD aniversario de la llegada de la imagen de Ntra. Sra. de la Caridad a Sanlúcar de Barrameda. Los actos conmemorativos de tal efemérides comienzan el 12 de Enero de 2008, sábado, con la presentación del Cartel Conmemorativo del CD Aniversario. El acto, que tuvo lugar en la Basílica Menor de Ntra. Sra. de la Caridad, comenzó a las 20:30 horas tras la finalización de la Santa Misa Sabatina que la Hermandad dedica semanalmente a su Sagrada Titular. El cartel recoge un fragmento del mural que adorna la pared lateral izquierda de la Capilla de Ntra. Sra. del Carmen de Bajo de Guía, pintado por D. Francisco Maireles. El cartel fue presentado por D. Lucas Maireles, hijo del autor, y por D. Manuel Lozano. La parte musical estuvo a carto de la banda de múcica "Julián Cerdán" de nuestra ciudad.




Con motivo del CD aniversario, se solicita a la Cancillería del Vaticano la concesión de "Año Jubilar Mariano" a celebrar en la Basílica de Menor de Ntra. Sra. de la Caridad durante el año 2008. Concedida la solicitud, la apertura del "Año Jubilar" tiene lugar el día 26 de Enero de 2008 con una Sagrada Eucaristía celebrada por el obispo de la Diócesis, D. Juan del Río Martín. Para ganar las indulgencias del Año Jubilar, algunas hermandades celebran sus cultos cuaresmales en la basílica, otras realizan traslados de sus imágenes titulares a la basílica y celebran sus cultos en la misma, otras realizan peregrinaciones.

Enmarcados dentro de los actos conmemorativos del CD aniversario, se celebra un ciclo de conferencias entre las que cabe destacar la primera que se celebró el 26 de Abril de 2008 con el título: "El culto a las reliquias en el Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad y la Sábana Santa", a cargo de D. Julio Marvizón Prevney . Es de destacar esta conferencia porque a su finalización se hizo ostentación del Trasunto de la Sábana Santa conservado en la Basílica que hacía décadas que no se mostraba a los fieles. Esta copia de la Sábana Santa que se conserva en la Basílica, fue un regalo del Papa al Conde de Olivares, embajador de España en Roma. Esta casa nobiliaria es la que regala a la de los señores de Sanlúcar la copia de la Sábana Santa. El 7 de noviembre de 1613, mediante carta de donación, don Alonso Pérez de Guzmán, VII duque de Medina Sidonia y XII señor de Sanlúcar, patrono fundador del Santuario, hace donación al mismo de la Sábana, así como de otras reliquias.
El punto álgido de los actos conmemorativos del CD aniversario llegó el día 8 de Junio de 2008. A las 19:00 horas se celebró Solemne Misa Pontifical presidida por el Excmo. Rvdo. Sr. Obispo de nuestra diócesis, D. Juan del Río Martín. A su finalización, tuvo lugar la Salida Procesional Extraordinaria en la que la Venerada y Santa imagen de Ntra. Patrona fue traslada al lugar de su primer emplazamiento, en el que tuvo lugar el milagro del encendido y reboso del aceite de la lámpara, en la esquina de la Plaza del Cabildo con calle de la Bolsa. Allí se descubrió y bendijo un azulejo conmemorativo. La Santa Imagen fue trasladada hasta ese lugar en andas con su templete, rodeada de enorme y espontáneo fervor.


La clausura del Año Jubilar Mariano tuvo lugar el domingo 8 de Febrero de 2009 con la celebración de una Solemne Función, que fue oficiada por su Eminencia Rvdma. Sr. D. Carlos Amigo Vallejo, Cardenal Arzobispo de Sevilla.




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