NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. Titular de la Hermandad de la Vera-Cruz de Cádiz

La Soledad de la Vera-Cruz es una obra realizada por el escultor de Higuera de la Sierra Sebastian Santos Rojas, cuya localidad natal era llamada en otros tiempos “Higuera cercana de Aracena” e “Higuera junto a Aracena”. (La segunda imagen de la Soledad de Vera-Cruz)
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Vivió el escultor sus primeros años, deambulando por las callejas y por la exuberante belleza de su pueblo natal, siendo éstas, sus primeras experiencias, según nos cuenta su hijo y biógrafo Sebastian Santos Calero.
Entra como aprendiz en la fábrica del escultor ceramista Pedro Navia, en donde desarrolla una gran labor, sobre todo en la técnica del vaciado. Posteriormente, acude a la “Escuela del Museo”, que es como se nombraba familiarmente a la Escuela de Artes y Oficios Artísticos y Bellas Artes. Tras diferentes puestos como docente, termina por montar su propio taller, comenzando desde ese preciso momento, una vida personal y artística que podríamos calificar de plena.
En su trayectoria podemos destacar tres periodos: un primer periodo, comprendido entre los años 1929 a 1936; el segundo, entre los años 1937 a 1950; y finalmente, una tercera etapa comprendida entre los años 1951 a 1965.
autorEl primer periodo se caracteriza por la simplicidad en el concepto del volumen, una marcada estilización de las formas y de las líneas compositivas, y por la utilización de una policromía suave, casi veladuras sobre un modelado de sentida plasticidad. Consideraba a su maestro al valenciano Francisco Marcos Díaz Pintado, heredando su serenidad neoclásica, que se deja ver en su primera etapa escultórica. Después de la guerra se arrastra a un mayor barroquismo, la Soledad aunque posterior creemos encaja dentro de estos postulados. Como obras señeras de esta etapa podemos señalar las siguientes obras, todas localizadas en la provincia de Huelva: la Virgen del Socorro de la Ermita de Nuestra Señora del Valle y la Virgen de los Dolores de la Parroquia de San Juan Bautista, ambas obras para la localidad de la Palma del Condado, y por último, un Sagrado Corazón de Jesús para la Iglesia Parroquial de Almonte. (El imaginero Sebastián Santos Rojas).
La segunda etapa, entre 1937 a 1950, esta marcada por la labor desarrollada con motivo de la gran pérdida de imágenes durante la contienda incivil, principalmente por la reposición de Patronas perdidas durante la misma. Obras destacadas son, la Divina Pastora de la Iglesia del Convento de Padres Capuchinos, y Nuestra Señora del Refugio de la Hermandad de San Bernardo, en donde el autor fija los postulados para sus Dolorosas.
Es en este periodo en el cual, Sebastian Santos realiza nuestra Dolorosa de la Soledad, en concreto en el año 1944, y seis años después, la talla de la Santa Marta para el extraordinario grupo del Traslado, conjunto que realizara el sanroqueño Ortega Bru. Ambas obras se encuentran claramente conectadas en cuanto a policromía y composición de rasgos. Fue en esta faceta en la que el escultor supo captar y reflejar “el dolor de la Virgen” con mayor exactitud; en palabras del propio autor: “Su rostro levanta la mirada al frente”.
atenea01-verticalObservamos como el escultor prescinde del fruncimiento de cejas, que será, junto al suave dibujo de la nariz, una característica de esta época y aún de la futura. Asi mismo, facilitan la serena expresión del rostro, el uso de la simetría y de las exactas proporciones en su modelado.





La boca entreabierta deja ver los dientes superiores y la lengua. Las manos, como todas las que el escultor talla, son de exquisito modelado y dibujo. La encarnación es ligeramente más tostada, sin abusar de los tonos acarminados en la zona de las mejillas, parte inferior de la nariz y párpados superiores.
Una prima de su mujer, Juana Lorca Sánchez que todavía vive a sus 80 años y pico de edad, tiene unas manos preciosas que le sirvieron, en muchas ocasiones, para juegos de manos de sus Dolorosas. La diosa Palas Atenea, un clásico que a juicio del autor fue fuente de inspiración en el trabajo del imaginero de Higuera de la Sierra.
La talla de nuestra Dolorosa de la Soledad, fue encargada por Mariano Muñoz Blanco y Ramón Grosso Portillo, Prioste y Segundo Mayordomo, respectivamente, de la Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera- Cruz y Nuestra Señora de la Soledad. El precio de la obra fue de 5.000 pesetas. (Ap. Doc. Nº 16).
Según el Acta 190.- 6 de febreo de 1945.- El mayordomo, señor Grosso, presenta a la Junta de gobierno la nueva imagen de la Virgen de la Soledad, obra del escultor don Sebastian Santos, manifestando que dicho señor ha sido tan escrupuloso en su trabajo, que ha tallado dos imágenes, pues no quedó del todo satisfecho con la primera que hizo.
demeter_statue_cnidus-vertiAquí el escultor realiza el juego de manos más portentoso dentro de su creación, flexionándo los metacarpos meñique y anular repetido tan sólo en la Amargura de Jerez de los Caballeros y en Nuestra Señora de los Dolores de Ronda.
Nos encontramos pues ante una de sus Dolorosas más genuína y particular, dentro todavía de sus postulados clásicos. De la que podemos afirmar, sin duda alguna, que el autor se inspira en modelos clásicos representando a una diosa griega, autentica Palas Atenea. De mirada frontal y perdida, presta a la locura en un llanto contenido ante el inminente sacrificio de su Hijo. Encontrando su precedente en la Inmaculada Concepción de la colección de Antonio Plata de Sevilla, fechada hacia hacia 1931. Modelo que repetira posteriormente en la santa Marta de san Andrés fechada en 1950 y en la Soledad de Ronda en 1954, aunque con rasgos más dramáticos esta última que conecta con su producción posterior. Otra de las fuentes de inspiración del arte clásico, en la obra de Santos Rojas
El último periodo, de 1951 a 1965, conlleva la superación de imposiciones y modelos predeterminados. Obras destacadas de esta etapa son, el Nazareno de la Parroquia de San Sebastian de Huelva; para Sevilla, la Concepción del Silencio, Cristo de la Cena, los Dolores del Cerro del Águila, y la Merced y el Cirineo de Pasión; y para Cádiz, la Amargura de Humildad y Paciencia.
Por mediación de su hija Pilar Santos Calero sabemos que se sentía orgulloso de la Concepción del Silencio y de la Virgen del Refugio de la hermandad de San Bernardo, imagen que dejó escapar la hermandad de la Vera- Cruz de Huelva por resultarle demasiado cara.
Hasta aquí este pequeño acercamiento a este gran maestro, hombre de costumbres sencillas y austeras, cuyo nombre forma ya parte indispensable dentro de la nómina de los grandes imagineros. (Miguel Ángel Castellano Pavón).
Para este trabajo el autor se ha documentado en: Sebastian Santos Calero : “ Sebastian Santos Rojas. Escultor- Imaginero. Caja San Fernando, Sevilla 1995. Alvaro Picardo y Gómez : “ Datos sobre la Muy Ilustre, Antigua y Venerable Cofradía de la Vera- Cruz “, Talleres tipográficos Repeto, Cádiz 1946.

http://www.gentedecadiz.com/?p=5175

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