De lo popular a lo kitsch

La Esperanza Macarena en un cuadro de devoción particularCuando se trató de acercar la figura de Dios al pueblo, los hogares se llenaron de objetos conrepresentaciones marianas, de santos, Cristos, Niños Jesús… Todos ellos cumplían una función decorativa pero, por su contenido religioso, sobre todo ostentaban una función devocional.
Las casas de los nobles, los ricos – las clases adineradas, en definitiva – se llenaban de pinturas y esculturas de notables artistas que decoraban las lujosas estancias y suponían la diaria conexión de las personas que la habitaban con Dios.
El pueblo llano tuvo que conformarse con objetos de más humildes facturas, de modestas calidades pero con un sabor y un estilo tan popular que han pasado de ser entrañables a convertirse en piezas altamente demandadas por los coleccionistas. Grabados, láminas, relicarios, cerámica etc. llenaron la vida cotidiana de contenido religioso. Algo que hoy va de lo popular a lo kitsch.
Reliquias e imágenes de devoción popular
Reliquias e imágenes de devoción popular




Escultura

Esculturas populares
Esculturas populares
Durante sus largas estancias en el campo, mientras pastaban los animales, había pastores que con cierta maña solían tallar en maderas que encontraban por el camino representaciones religiosas que luego en las casas pasaban por ser objetos de culto. Algunas de esas piezas datan del siglo XIII o XIV y muchas han llegado a nuestros días. Otras se hicieron en alabastro por manos más expertas. Aunque, sin dudas, fue desde finales del siglo XIX, cuando se popularizó que en los hogares hubieran imágenes religiosas. Y fue gracias a los talleres artesanales que se asentaron en la localidad gerundense de Olot. Éstos crearon la fabricación seriada de tallas, lo que, por cierto, permitió reponer con rapidez y bajo coste las innumerables obras perdidas en la Guerra Civil. Las casas de nuestras abuelas se llenaban del Corazón de Jesús o la Virgen Milagrosa; piezas que están viviendo ahora una nueva eclosión en los bazares asiáticos con versiones que invitan muy poco a la oración.

Exvotos

El catolicismo recogió la tradición egipcia de hacer ofrendas en santuarios. Una manera de dar gracias por un don o una curación recibida era depositar en el templo una pintura que recordara el milagro o la gracia concedida. En Andalucía se conserva una nutrida colección de pinturas decimonónicas que reproducen singulares escenas: personas que caen de un burro, que padecen el alcance de un rayo, que enferman de reuma etc.
Todos ellos, con la narración y la imagen a la que se le atribuye la intersección. Como los costeaban gente humilde, solían estar pintados por artistas modestos. Hoy es difícil encontrar alguno original en el mercado que cueste menos de 500 euros. 
Ex-voto
Ex-voto

Grabados

Grabado del Niñó Jesús de los Capuchinos de Sevilla
Grabado del Niñó Jesús de los Capuchinos de Sevilla
Una solución a los que no podían permitirse el lujo de tener una pintura original en su casa era hacerse con la reproducción de un grabado. La tradición del grabado venía de lejos, en especial, con las imágenes de Gloria que presidían sus parroquias, aunque podría decirse que tocó techo con la visita que el grabador francés Gustave Doré realiza a Sevilla donde retrata la Semana Santa de manera extraordinaria. El Señor del Gran Poder o el de San Agustín protagonizaron interesantes grabados que luego fueron reproducidos en centenares de convocatorias de culto.

Láminas

Las láminas fueron de fácil acceso al pueblo llano. A principios del siglo XX, entre la gente humilde, se consideraba un elemento de distinción decorar las casas con láminas. La revolución la marcó la llegada del color a través de las litografías en cromo. Del Gran Poder y de la Macarena se conservan un buen número. Éstas no siempre respondían de manera fidedigna a la morfología del rostro de las imágenes pues en un buen número de casos se realizaban fuera de Sevilla por artistas ajenos al mundo de la Semana Santa.
Imagenes devocionales de casas particulares
Imagenes devocionales de casas particulares

Latas

Era muy común que en la parte trasera de las puertas de las casas se colocara una plancha de lata donde estaba grabada una imagen. De alguna manera simbolizaba la protección del hogar, algo parecido al típico azulejo que apareció décadas después con el lema “Dios guarde cada rincón de esta casa”. Traemos como ejemplo dos latas, una del Gran Poder y otra de la Macarena.
Latas con el Gran Poder y la Macarena
Latas con el Gran Poder y la Macarena
Relicario conventual
Relicario conventual

Relicarios conventuales

Entre las labores de un buen número de conventos, sobre todo, femeninos estuvo la confección de relicarios. Se hacían pequeños altares sobre postales o grabados de imágenes que eran revestidos con telas, cartulinas, pedrería etc. Estos se solían colocar cerca de las camas o las entradas de las casas.
Cajas de Membrillo con la imagen de la Esperanza Macarena
Cajas de Membrillo con la imagen de la Esperanza Macarena




Cajas de lata de dulce de membrillo

En los años 80 la Membrillera Industrial de Puente Genil comenzó a emplear unas cajas de lata para envolver su exquisito dulce de membrillo en las que aparecía una pintura de la Macarena, vestida por Rodríguez Ojeda, con la toca de los rombos. Cuando el dulce se consumía, la lata era reutilizada para alojar hilos, dedales, estampas, incienso…Digamos que cada sevillano le dio un uso distinto y muy pocos se desprendían de ella. Es lo que ha provocado que hoy sea un objeto de coleccionista, un “icono”, y en internet se coticen entre los 15 y los 80 euros.

Cerámica

Sevilla, a través de los alfares de Triana, popularizó la cerámica como método para acercar la religión al pueblo. El regionalismo imperante desde finales del siglo XIX reforzó, además, la producción cerámica que, en materia religiosa, tuvo un papel relevante. A mediados de los años 50 se incrementó la creación de retablos de azulejos con imágenes devocionales de menor tamaño a los que se instalaban en las fachadas de los templos y los grandes edificios. Esto facilitó que los devotos lo colocaran en los zaguanes, los patios y las fachadas de sus casas. El Gran Poder, la Macarena, la Esperanza de Triana o Pasión fueron, probablemente, las cuatro imágenes más reproducidas en los retablos de mediano o pequeño formato. Igualmente, la cerámica trajo pareja todo un repertorio de elementos relacionados con la religiosidad popular: reproducciones de la Virgen de los Reyes, de nazarenos, platos con motivos costumbristas y cofrades etc.Todas estas piezas están cotizadas en las casas de subastas y anticuarios. Lo más importante es no confundirlo con las producciones que hoy vienen importadas desde China y que poco o nada tienen que ver con esos entrañables objetos que un día acercaron la devoción al pueblo y siguen haciéndolo siglos después.

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/de-lo-popular-a-lo-kitsch-97501-1471481353.html

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