Darío Fernández: nadie es profeta en su tierra







La calle Viriato es la milla de oro de la imaginería. Frente a frente están dos de los mejores escultores sevillanos, Juan Manuel Miñarro y Darío Fernández. Huele a serrín y se escuchan golpes de gubia. Junto a una placa que homenajea a Paco Gandía, Darío nos recibe con su habitual mono de trabajo. “Soy muy alemán, muy disciplinado”, afirma. Es artista, que no es sinónimo de bohemio, y tiene marcado un ritmo de trabajo diario que le lleva a pasar doce horas seguidas soñando cristos y vírgenes. “Que cuando llegue la inspiración, me coja trabajando, como decía Picasso”. Escucha Radio Clásica, así le llegan las musas.
A sus 45 años es uno de los imagineros más prolijos de Andalucía, pero no es profeta en su tierra. Ya lo dijo Jesucristo en la sinagoga. Y Sevilla, la Jerusalén de Occidente, también tiene sus fariseos. Darío Fernández apenas ha realizado un par de obras para la capital: elBeato Ceferino de Los Gitanos, las imágenes de la predela del camarín de la Virgen de las Angustias y el Cristo de la Cruz Alzada de la misma hermandad. Sin embargo, tiene más de cien imágenes repartidas por la provincia, Andalucía, España e incluso el mundo, como elCalvario que hizo para Londres. «Yo no voy buscando a las hermandades para que me contraten, respeto lo que haga cada uno. No estoy aquí para tener imágenes en lo alto de un paso, soy imaginero porque amo mi profesión y le doy gracias a Dios porque vienen a buscarme a mí por lo que hago”, comenta.

Darío Fernández en su taller de la calle Viriato / J. COMAS
Su taller es un museo, lleno de bocetos de sus obras, bustos en barro y en madera. Hay una preciosa dolorosa, terminada ya de policromar y vestida, a la espera de ser trasladada a su lugar de destino: una parroquia en la playa de La Jara, en Sanlúcar de Barrameda. Será la Virgen de una prohermandad, que llevará por advocación “del Rocío”. Es castiza, buscando lo popular, y la agrupación ha guardado en secreto cómo es la imagen, que fue bendecida el sábado pasado.

La Virgen del Rocío de Sanlúcar de Barrameda, una obra de Darío Fernández
La dolorosa tiene los grafismos habituales de Darío Fernández, un naturalismo que se aleja del realismo exacerbado que se ha puesto de moda en los últimos años y que ha puesto de manifiesto en sus principales obras: el Cristo de la Coronación de Espinas de Elche o uno que representa el mismo pasaje evangélico para Daimiel, el Ecce Homo de Adra, el Cristo de San Miguel de Alcalá de Guadaíra, la Virgen de la Victoria de Coria del Río, la Esperanza de Barbastro, la Soledad de Medina Sidonia, el Cirineo de Huelva, el Niño Jesús de Pasión para Cádiz o el Buen Pastor de Islantilla. Éstas son las imágenes de las que más orgulloso se siente el escultor.
Darío Fernández llegó a ser contratado por la National Gallery de Londres para realizar una imagen didáctica para la exposición de imaginería “The Sacred made real”, a la que acudieron obras como el Cristo de los Desamparados de Martínez Montañés y otras de pintores como Pacheco.

El Calvario que Darío Fernández hizo para Londres






¿Está la escultura bien valorada?

Precisamente, esta muestra celebrada en 2009 que llegó también a Washington, tenía como objetivo poner a la escultura en madera al nivel que merece como movimiento artístico, ya que durante siglos no ha sido valorada en Europa. Si no gozan de reconocimiento obras de Martínez Montañés, Ruiz Gijón o Juan de Mesa, que se estudian en los libros de arte, la imaginería contemporánea mucho menos. Darío Fernández compara su rama como la pintura: “Un Antonio López sí está bien valorado. Lo nuestro sirve para vivir dignamente y esa es mi mayor riqueza. Pero si quisiera forrarme con esto, no haría lo que hago”.
Tampoco en Sevilla, capital de la escultura religiosa, se valora lo suficiente lo contemporáneo. “No es peor lo que se hace ahora, pero tampoco es diferente. Lo del Barroco no se repetirá nunca. En su momento, fue arte contemporáneo. Hoy, en un libro de arte no saldríamos ni yo ni ninguno de mis compañeros, porque fuera del mundo de las cofradías nosotros no existimos: somos artesanos”, asegura.

El misterio de la Coronación de Espinas de Daimiel
Fernández recuerda una conferencia que el historiador Manuel Jesús Roldán ofreció sobre la contemporaneidad de las cofradías. “Dijo que han ido a la moda, poniendo como ejemplo elCristo de la Expiración del Museo, una obra manierista que en su momento rompió los cánones y que se basó en un dibujo que Miguel Ángel le regaló a Vittoria Colonna pocos años antes. Nosotros nos hemos quedado haciendo mímesis de Juan de Mesa porque no podemos hacer otra cosa. Los escultores del pasado tocaron techo. No podemos hacer abstracción, nuestro producto debe servir para la oración y el culto y debe ser creíble”. Los escultores de hoy “podemos aportar pequeños grafismos pero no revolucionar. Yo no puedo hacer un cristo de alambre retorcido”, explica. Sin embargo, en este mundo clasista, “no podemos ni debemos avanzar, y yo estoy orgulloso y convencido de lo que hago”.

La Virgen de la Esperanza de Barbastro, de Darío Fernández

Obstáculos en el camino

Darío Fernández no echa en falta encargos, aunque haya escasez de contratos en Sevilla, una ciudad donde hay titulares de hermandades que no tienen calidad artística alguna y que se encargaron a escultores sin preparación. Son las modas… Lo que sí critica es la cantidad de talleres ilegales que existen en la ciudad, que hasta llegan a regalar las obras. “Una figura secundaria de un misterio la puedo cobrar a 20.000 euros, cuando pediría el doble, porque yo ahí echo mi vida. Pero es que a lo mejor hay quien lo hace por 10.000 o incluso regalado”. La artesanía es un sector frito a impuestos, que conlleva además el mantenimiento y seguridad de las instalaciones y la materia prima. Escultores de la talla de Darío Fernández, José Antonio Navarro Arteaga, Lourdes Hernández o Fernando Aguado compiten con otros imagineros “sin preparación, faltos de criterio artístico ni formación religiosa suficiente, como ocurre también en las hermandades”.

El Buen Pastor de la parroquia de Islantilla, de Darío Fernández

El Cirineo que Darío Fernández hizo para Huelva

El Cristo de la Coronación de Espinas de Elche, obra de Darío Fernández

El Coronado de Espinas de Martos, de Darío Fernández

El Cristo de la Humildad (Ecce Homo) de Adra, de Darío Fernández

El Cristo de San Miguel de Alcalá de Guadaíra, de Darío Fernández







El Niño Jesús de Pasión en Cádiz, de Darío Fernández

La Virgen de la Soledad, una obra de Darío Fernández para Medina Sidonia

La Virgen de la Victoria de Coria del Río, de Darío Fernández

Otras Entradas relacionadas

cargando...

Comentarios

Publicar un comentario