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Hermandad del Huerto. Semana Santa Granada

Hermandad del Huerto. Semana Santa Granada

Hermandad del Huerto. Semana Santa Granada

Nombre Cofradía de la Oración de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos y María Santísima de la Amargura Localidad Granada Escudo ...
noviembre 26, 2013
Hermandad del Huerto. Semana Santa Granada


Nombre


Cofradía de la Oración de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos y María Santísima de la Amargura

Localidad

Granada


Escudo



Año de la Fundación


1943

Parroquia


Iglesia del Convento de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago

Historia


En un antiguo morabito, situado a las afueras de Granada, entre la ribera del Río Genil y el comienzo de la actual Avenida de Cervantes y que fue cristianizado, como Ermita dedicada a San Antón, por Fray Hernando de Talavera, a principios del siglo XVI, concretamente en 1507, es muy posible que se constituyera a mediados del mismo siglo esta Cofradía.


Es el 22 de Abril de 1943, cuando un grupo de cofrades de la Parroquia de Santa Escolástica, Iglesia de Santo Domingo, que formaban parte de la Asociación de los Jueves Eucarísticos y que realizaban desde hacía varios años un Vía Crucis en la mañana del Viernes Santo con el Cristo de la Expiración , que recibe culto en la Capilla de San Martín de Porres del templo dominicano, se reúnen en la sacristía de esta iglesia y deciden fundar de nuevo la cofradía, para recuperar y dar culto al Misterio de la Oración de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos, acompañándolo de la imagen de la Dolorosa bajo la advocación de María Santísima de la Amargura. Con el animo entusiasta y apoyo del ecónomo de la Parroquia se reúnen Don Inocencio Rojas, Don Adolfo Burckhardt y otras personas y comienzan a organizarse para encargar las imágenes y los enseres. 

El 15 de Mayo del mismo año se crea el Cuerpo de Camareras de María Santísima de la Amargura y encargan al escultor Domingo Cecilio Sanchez Mesa, una imagen de una Dolorosa que regalan a la Cofradía. Esta, a su vez, después de ver varios proyectos, encarga al mismo escultor el grupo de la Oración en el Huerto ( Santiago, San Pedro, San Juan , el Angel Confortador y el Señor Orante). Se consigue un grupo escultórico de gran nivel artístico, inspirado en el de Salzillo pero con personalidad propia y gran unción cristiana. Las imágenes son bendecidas el 19 de Marzo de 1944 en la Iglesia de Santo Domingo por Monseñor Don Manuel Hurtado, y el dos de Abril de ese año se realiza la primera Estación de Penitencia. Hay un curioso documento fotográfico, en el que aparecen en la mañana del Viernes Santo, toda la Junta de Gobierno de la Cofradía con sus hábitos y báculos delante de la puerta de Santo Domingo, detrás de ellos se ve la imagen del Cristo de la Expiración, en el mismo Paso que se utilizó días antes para la Oración en el Huerto y preparado para realizar el tradicional Vía Crucis por las calles de Granada, es posible que cumplido el objetivo de hacer una cofradía de Penitencia, sea esa foto, el testimonio de la de la última vez que se llevó a cabo este histórico Vía-Crucis. En 1948, a iniciativa, entre otras personas, del Arzobispo y de la Comunidad de Madres Comendadoras se ofrece a la Cofradía una imagen de una Dolorosa que recibe culto habitual desde hacía mucho tiempo en la Iglesia de dicho convento y que se atribuye al genial escultor Jose de Mora, de finales del XVII y principios del XVIII, la cofradía la incorpora y la primera Dolorosa pasa a recibir culto en la clausura conventual. La Semana Santa de Granada ve procesionar una de las imágenes mas bellas y con mayor devoción de la ciudad.

 La imagen procesiona en un sencillo palio y con una diadema realizada años antes, por el orfebre granadino Miguel Moreno Grados. En estos primeros años la cofradía busca la colaboración de entidades que tengan características agrícolas como el Sindicato Provincial del Olivo, la Hermandad de Labradores, la sección de Motril de dicha Hermandad, regaló las flores del paso y confeccionó un manto de flores para una de las salidas de aquellos años . En 1948 se designa Hermano Mayor Honorario al Cuerpo Nacional de Policía, desde ese año un nutrido grupo de policías con sus oficiales, nos acompañan en la Estación de Penitencia, cincuenta años mas tarde, en 1998 el Director General de la Institución reafirma en un solemne acto el hermanamiento y le impone a la imagen de la Virgen la Medalla del Cuerpo. En 1956 se designa Hermano Mayor Honorario al Grupo Sindical de Fabricantes de Aceite de Oliva de Granada y provincia. En 1957 se ofrenda a la Virgen, por parte de Don Manuel Salvatierra Molina, un manto de salida, de terciopelo azul bordado en oro y realizado con diseños “juanmanuelinos” por las Madres Trinitarias de Granada. En 2002, es pasado de terciopelo y enriquecido en el taller de Nuestra Señora de las Mercedes de Coria del Río en Sevilla, por el bordador Francisco Franco. Hasta 1960 se mantiene en la Iglesia de Santo Domingo, -Parroquia de Santa Escolástica-, su sede canónica, que en ese año, se traslada al Real Monasterio de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago, en donde reside actualmente. 

La Casa de Hermandad, llamada “El Campanario”, situada en las antiguas dependencias del Hospital de Peregrinos del Real Monasterio, es la decana de las de Granada, ha sido origen de varias tertulias y movimientos cofrades fundadores de otras cofradías. En el comienzo de los sesenta se encarga a Domingo Cecilio Sanchez Mesa un paso en madera tallada y dorada para cada titular, en cada esquina tenía unos arbotantes ricamente tallados y dorados, con faroles en el paso de Cristo y guardabrisas en los brazos de cola de la Virgen, asimismo se encargaron al orfebre Moreno de Granada los varales y la candelería del paso de palio que se realizaron en metal dorado, estuvieron procesionando estos respiraderos y brazos de luces hasta el año 2000, en el caso del paso del Señor de la Oración y hasta el año 1985 en el caso de la Virgen. En 1971 se designa Hermanos Mayores Honorarios al Excmo. Ayuntamiento de Granada, a la Peña de la Platería y a la Peña Flamenca del Realejo. En 1975 y debido a una cierta decadencia general de la Semana Santa, circunstancias económicas que también sufrieron, junto con otras cofradías, les impide realizar la Estación de Penitencia, pero en la siguiente década hasta el año 1986 se va recuperando, incorporando nuevos bríos y haciendo posible que se estrene casi todo el paso de Palio, labores realizadas en el Taller de Manuel de los Ríos de Sevilla: los respiraderos, brazos de cola, juego de jarras y peana en metal plateado causando ese año una gran sensación. En 1986 se designa Hermanas Mayores Honorarias a la Orden de Madres Comendadoras de Santiago, debido a los lazos de fraternidad, familiaridad, ayuda mutua, establecidos desde los años cuarenta con esta Orden de clausura. Veinte años más tarde se renueva este nombramiento en un acto solemne llevado a cabo en la Iglesia del Real Monasterio, en el año 2006. 

La Cofradía siempre ha colaborado en las demandas de necesidad, de esta querida Orden de las Comendadoras de Santiago. En 1993 se celebra el 50 Aniversario de la revitalización de la advocación y fundación de la cofradía, en esta nueva época en el Barrio del Realejo, llevándose a cabo algunos actos y realizándose un estandarte conmemorativo. En 1994 una foto del Palio de María Santísima de la Amargura delante de la Iglesia de Santo Domingo, es el cartel Oficial de la Semana Santa del Barrio del Realejo. En 1998 se celebra el 50 Aniversario de la incorporación de la imagen de María Santísima de la Amargura a la cofradía realizándose entre otros actos y cultos, una exposición de imágenes, enseres, fotos y elementos históricos, y una salida extraordinaria del Paso de Palio por el Barrio del Realejo.


Imagenes Titulares


Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos


De tamaño igual al natural, obra de las llamadas completas por estar gubiadas sus vestiduras sin necesidad de aditamentos de tejidos, y respondiendo al pasaje evangélico que le da nombre, el instante reflejado capta la atención en la angustia de Cristo ante su próximo padecimiento y muerte. Busca el consuelo divino para lo que eleva la cabeza hacia las alturas, exponiéndose (en actitud reflexiva y de entrega) con los brazos extendidos siguiendo la línea genuflexa del cuerpo. Hasta aquí estamos ante un tratamiento ortodoxo de la iconografía, reforzado en la Estación de Penitencia por la recreación del “Huerto Gethsemani”, a las faldas del Monte Olivote. La obra, de 1943, es de madera de pino ibérico, policromada y estofada.
La túnica, un sebath de una sola pieza, se enriquece con una trama de elementos vegetales que matizan la superficie cromática. Sin duda, la más espectacular muestra del dominio del arte granadino del siglo XX en los estofados, directa herencia de las labores de Raxis (S.XVI). Un cíngulo se anuda al talle, sobre la cadera derecha, recordando el amito sacerdotal. Es generosa la apertura del cuello, dejando a la vista la labor anatómica en la musculatura de esta zona. El tratamiento de la cabeza es el más concienzudo de todos: el pelo en mechas, libera dos pulseras de cabello hacia delante. Las cejas son serpenteantes y bien dibujadas, la barba, avivada y completa, deja espacio a unos pómulos ligeramente salientes y unos sobrios frescores en las mejillas, atenuados por las veladuras de la policromía.
La frente que está despejada, se salpica por las muestras de la hematidrosis que sufre Cristo en este trance.
El contundente ladeo de la cabeza hacia su lado derecho, la boca entreabierta por donde asoman las piezas dentales y los extraordinariamente conseguidos ojos, de un melancólico “rigor parpádico” terminan por definir la pieza. Todo lo dicho es el resumen de las características formales de la escultura granadina. ¿Qué queremos decir con esto? Si bien es cierto que la primitiva idea del autor era bien distinta, presentando un boceto de Misterio que recordara el lienzo del genio Alonso Cano en el Museo Metropolitano de Nueva York, o el que exhibe el Prado: Cristo sostenido por un Ángel, parece ser que entonces al Cardenal Arzobispo de Granada, Agustín Parrado, insistió al Cabildo de Oficiales de la idoneidad de seguir las obras homónimas que Salzillo hizo para Murcia (1752).
 Pues bien, si en el Ángel la influencia salcillesca es perfectamente palpable, la imagen de Cristo en la gubia de Sánchez Mesa es más corpórea, mejor modelada y con más aplomo y presencia, además de su talla completa y no de vestir. El propio autor decía: …“mi versión era más cercana a nuestra escuela… modelé a tamaño natural las figuras… intentando dar al conjunto la monumentalidad que, según mi opinión, le falta al grupo original… aun siendo una copia tiene distintos matices”. Pues así también nosotros, con respecto al murciano creemos con seguridad que el de Granada, 190 años después, es más fuerte y evocador.


María Santísima de la Amargura


Al poco de fundarse la Cofradía que representara en la ciudad el pasaje de la Oración de Cristo en el Getsemaní, recibían sus hermanos la invitación, de manos de la Comunidad de religiosas de la encomienda de Santiago de la Espada, de aceptar como Titular mariana, una antigua Dolorosa que recibía el íntimo culto de las Reverendas Madres en el interior de la clausura conventual, sustituyendo la que gubió por encargo de la Hermandad Domingo Cecilio Sánchez Mesa un año antes, en 1943, junto al conjunto escultórico de la agonía del Hijo de Dios antes de su prendimiento y condena a muerte.
Pasaba la imagen del imaginero de Churriana de la Vega a ocupar el sitio dejado por esta Virgen de busto, que empezaría a recibir las atenciones devocionales y estéticas de los cofrades, hasta el punto de alcanzar el paroxismo de veneración que hoy goza, como efigie sagrada que seis décadas después de su culto público, hacen de Ella una de las Imágenes más queridas por los granadinos, evidentemente por sus cualidades artísticas que se ponen de manifiesto con la simple observación de la talla, pero especialmente por el celo de sus hermanos, por presentarla a los fieles de manera cuidada y preciosista.
A simple vista, estamos ante una de las dolorosas granadinas que ejemplifican con mejor suerte la altura y mérito artístico de la escuela granadina del barroco. De tamaño igual al natural, un leve giro axial en su cabeza hacia su lado derecho, naturaliza el dolor sosegado que transmite. Obra de candelero, dispuesta para ser vestida, siempre guardando una línea sobria y sin concesiones a las inventivas que por otro lado, serían poco afortunadas en una obra de este parangón, posee un juego de manos contemporáneo, plástico y dinámico, que las hace estar tendidas en actitud oferente hacia los devotos. Las realizaba Rafael Barbero Medina (1913-1990) para la Virgen de las Maravillas en 1944, pasando al poco, toda vez que la Dolorosa de San Pedro se hacía de un juego nuevo atribuido a Pedro de Mena, a la Reina Comendadora.
Ella, trabajada en madera de pino ibérico sabiamente elegida en su morfología lígnea, baja la mirada, escondida en unas órbitas oculares almendradas y sugerentes, que desarrollan con esmero un delicado juego respecto de los labios, bien dibujados, de escueta carnosidad y cerrados, y con perfiles femeninos y delicados que refuerzan nuestra opinión sobre el interés puesto en el costeo de la talla. Esto es, no se trata de un trabajo de gubia confiado a la improvisación.
Precisamente el leve arqueo serpenteante de las cejas, y la suave contrición del ceño, nos aportan suficientes ejemplos para pensar en una autoría de peso, una Virgen que salió de las manos de un experimentado creador. A esto habría que añadir el escrupuloso respeto a la manera de policromar o aplicar el sustrato pictórico, concentrado las coloraciones de la mascarilla, a la manera fiel de la escuela barroca granadina, pues la carnación, al servicio de la escultura, consigue resaltar los volúmenes y definir los rasgos, por lo que sin duda, hubo de ser aplicada por alguien con provechoso conocimiento en la materia. La terminación al óleo, aplica unos brillos a caballo entre los tonos mates y brillantes, dependiendo de la zona que quiera resaltarse. Los pómulos y la zona de los párpados, se colorean nacaradamente, dejando las mejillas acrisoladas y pálidas, que contrastan en un delicado juego tonal, dotando a la Imagen de María Santísima de una fuerza expresiva capaz de representar la angustia de la Pasión, a lo que se unen en este sentido, sus cinco lágrimas.
Sin duda, estamos ante una de las Vírgenes granadinas que mejor policromía poseen. Si bien es cierto que en ningún momento el soporte ha sido intervenido, creemos que el sustrato pictórico en poco ha variado respecto del original, si acaso alguna limpieza que ocultara aditamentos del siglo XX, algo que es muy frecuente entre las dolorosas: las múltiples intervenciones que han ido adaptando al gusto de la época sus coloraciones faciales, en pos de una moda dictada por otras escuelas o focos estéticos que pervierten el original y modifican el sentido creativo del conjunto. A Dios gracias, la Reina de Amargura no se ha visto envuelta en discutibles intervenciones, cosa por otro lado, del que pocas pueden presumir, y a cuya lista añadimos Esperanza, Soledad de San Jerónimo o Amor de Ferroviarios, entre las de vestir, pues el resto, andaron sujetas en su momento al desacertado criterio de quienes no son restauradores de formación académica y en su defecto, imagineros (la inmensa mayoría, sin la preparación necesaria para afrontar una respetuosa intervención, y sí aportando a la obra aspectos creativos que por desgracia varían lo primigenio, a pesar de que este sea de dudosa calidad) metidos a restauradores, que flaco favor hacen a las piezas que retallan y modifican.
Sujeta al canon clásico de Policleto, el candelero tronco piramidal ofrece un talle medido sobre una insinuada forma de guardainfante de poca pronunciación, eso sí, muy elegante. En todo, recuerda el modelo de dolorosa barroca adepta a las labores del taller de José de Mora, hijo del también escultor Bernardo, y sobrino de Pedro de Mena, y cuando menos, el más sobresaliente imaginero español de fines del siglo XVII y todo el primer cuarto de la siguiente centuria. Esta Virgen puede entroncarse con su homónima de la vecina Jaén, que como Ella, se atribuye al mismo autor y refleja todo el corpus formal y fisonómico de dicha gubia, si acaso, con un dolor más lacerante la jiennense, y más íntimo, comedido y reflexivo la granadina.
Nació José en 1642, y antes de que entrara la década de los ochenta de ese siglo, era ya un reconocido creador de obras, por cuanto la genial ejecución de la Virgen de los Dolores de la comunidad del Oratorio de San Felipe Neri, hoy Titular de la Cofradía del Santo Sepulcro y que recibe culto en Santa Ana, supuso un auténtico alarde de virtuosismo en el apartado de gubias, y más aún en la interrelación talla-policromía, valiéndole a la Virgen, la consecución de un hálito de devoción y una fama de milagrosa que conmociona a la ciudad de Granada. Poco después, (y desde luego no es nuestra intención hablar profusamente de tal genio, que para ello merece toda acreditación el profesor Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz) entrega para los monjes de San Francisco Caracciolo de San Gregorio Bético, el que se considera el mejor de los crucificados de la imaginería barroca universal, el Señor de la Misericordia. En 1679, su fama y méritos son tales, que es escogido por Carlos II como escultor de la cámara real.
Crea en torno a él, todo un séquito de discípulos, imitadores, seguidores y seducidos artistas que reproducen sus modelos iconográficos, que por otro lado, eran los más aplaudidos del momento. Con tan sugerente maestro, se forman nada menos que su hermano Diego, José Risueño (lástima de un 275 aniversario de su muerte, pasado de puntillas en esta indolente ciudad), Ruiz del Peral, y embebidos por su estela e influjo, Vera Moreno, Malo de Molina y toda la pléyade de escultores dieciochescos del oriente andaluz, por no decir que será Sánchez Mesa, ya en el siglo XX, fiel inspirado e imbuido en la obra del inmortal bastetano.
Con ello queremos abrir dos reflexiones; la primera de ellas, es la indiscutible huella del estilo de Mora en la Virgen de la Amargura, y ya que se trata de una digna y meritoria dolorosa, no debe descartarse la atribución. Tiene toda su huella, en el arqueo de cejas, las mejillas, la nariz aguileña de finas aletas, el buen y comedido dibujo de labios o el trabajo en los pómulos. Pero eso sí, para las fechas de su ejecución (que no llevamos más allá de 1725), José tiene uno de los más prestigiosos talleres de escultura en la España del momento, con un círculo de colaboradores, amplio y nutrido de cualidades (valga simplemente el nombre de Risueño), y un sinfín de encargos de provechosa economía y respeto (empresas arzobispales en la Cartuja, Córdoba, los más pujantes cenobios e institutos religiosos…) En esas fechas, las Comendadoras no atraviesan su mejor momento, que les llega algo después, cuando, ya muerto el mayor de los Mora, se remoza el edificio, se traza nueva Iglesia por Sabatinni y se estrena el nuevo Retablo Mayor, de mediados del siglo XVIII. Por esta época, ya finado el genial José (óbito que se produce en 1724), es cuando el aparato didáctico-artístico de las religiosas de Santiago se enriquece (obras de Vera Moreno, seguidores de Mora, Felipe G. Santisteban). Todo ello nos hace pensar si el busto de esta dolorosa, no se recibe a la muerte de Mora, por un fiel seguidor del maestro, justo cuando mayor pujanza económica denotan estas monjitas. Aunque siempre cabe la hipótesis, más dada a la inventiva, de que se trate de una donación por un ingreso de una novicia o de alguien cercano al convento realejeño, que dejara la pieza en tan buenas manos, hecha años antes.
Además, de tratarse de una obra arribada a la clausura de Comendadoras en vida de Mora, nos atrevemos a pensar que, dado la enorme solvencia y elevado rédito de este, no fuera nada lógico encargarle una obra de su hechura personal, y mucho menos que se prestara a labrar con tanto esmero y atención una dolorosa que dormiría siglos en una clausura, aparatada de la pública contemplación, para lo que haría algo más fácil y de menor altura artística.
Claro que uno de sus discípulos, bajo directrices del maestro, siguiendo alguno de sus modelos ya preestablecidos, e imitando en todo su técnica y proceso creativo, no tendría reparos en tallar y policromar Imagen como esta, a sabiendas que no era su fama la del consagrado artista que dirigía el taller. Y nos inclinamos más en esta teoría, de que el autor de María Santísima de la Amargura, fue un imaginero ligado a José de Mora, y muy capaz, visto el resultado obtenido.
Al fin, nos queda precisar algo… No debemos caer en el error del siglo XIX y gran parte del que le sigue, de pensar que sin una firma de prestigio, la obra carece del mismo. En Sevilla, todo lo antiguo, venerado y bueno, era de Montañés, hasta que no se descubren la autoría de Juan de Mesa, para enfado de grandes de la ciudad en esos años 20, que se niegan a creer que el Gran Poder no lo talló el alcalaino. Por otro lado, si esta Virgen custodia celosamente su verdadera autoría, para muchos entre los que me incluyo, refuerza un misticismo especial quebrado por una repentina catalogación. A la memoria se me viene el celo con el que algunos defendían la hechura de Mena en ciertas dolorosas de la ciudad, muy, muy posteriores. Y por supuesto, a la Virgen de la Amargura, que a nadie con cierta formación artística o capacidad de observación se le escapa que es una de las primerísimas dolorosas por su valía artística, jamás se le cuestionará su grandeza porque la gubiara un desconocido de segunda fila en el panorama de la escultura del momento.


Día que procesiona

Lunes Santo


Nº de Pasos


2


Iconografía


Esta cofradía representa el momento de oración de Jesús, y cuando los apóstoles duermen, momentos antes del Prendimiento y Dolorosa bajo Palio

Hábito


Túnica blanca de sarga con capa y cíngulode color azul y blanco. Capillode terciopelo azul con el escudo de la hermandad a la altura del pecho

Observaciones


Cabe destacar que es uno de los tronos más pesados, no sólo por la cantidad de imágenes, sino por el Olivo que éste lleva encima. María Santísima de la Amargura es muy seguida, curiosamente también en Vigo, ya que las Comendadoras de Santiago le dieron la Cruz de Vigo como representación, de ahí que sea el escudo de la Cofradía

Pagina Web Hermandad


http://hermandadelhuertogranada.com/blog/




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