Los Hábitos de las Cofradías Gaditanas (I)



Un comentario de Carlos Alarcón en las páginas de Diario de Cádiz me dio la idea para este artículo. Escribía Carlos que este año los penitentes de Vera-Cruz llevarán sus hábitos confeccionados con la tela llamada ruán -que es una percalina con brillo- con cola, recogida en el cinturón de esparto que ciñe la cintura. No tengo nada en contra de esa vestimenta; es más, la considero muy apropiada para el hábito de las cofradías llamadas de negro. Pero me resulta chocante que la cofradía más antigua de Cádiz y que acoge a los que, cariñosamente, se les llama en el mundillo cofrade “talibanes”, por reivindicar el gaditanismo a ultranza, copie para sus hábitos un tejido que ninguna cofradía llevó nunca en Cádiz y que es una clara importación del sevillanismo del que se nos acusa a algunos. Me encontré con Carlos y cometí la torpeza de decirle que pensaba escribir algo al respecto, lo que provocó que días después escribiera que yo preparaba un artículo sobre los hábitos de nuestras cofradías “que se esperaba con expectación” y que me obliga a escribir el que usted está leyendo. Y lo escribo no ya para no defraudar a mi buen amigo, con el que coincido en casi todo, en opiniones cofradieras, sino porque pienso que podría tener algún interés para las generaciones de jóvenes cofrades que les comunique mis experiencias fruto de haber visto la Semana Santa procesional gaditana casi 70 años.






Nazarenos del Gran Poder de Sevilla
Creo que para empezar no vendría mal un poco de historia sobre los hábitos penitenciales. Así, González de León (citado por Sánchez del Arco en Cruz de Guía) dice que en los primeros tiempos de la Primitiva Hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén, de Sevilla, sus hermanos llevaban “una túnica ceñida con una gran soga” (precedente de los actuales cinturones de esparto) y el rostro cubierto “con unas cabelleras largas y espesas que caían por el pecho y espalda”. Luego sustituirían esa antiestética forma de velar el rostro por un capirote, aunque más bajo y menos puntiagudo que el actual. Una antigua pintura de la procesión de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, que presencia Martínez Montañés, recoge esta escena. Es en 1604 cuando el Cardenal Niño de Guevara aprueba un decreto para ordenar las procesiones de disciplinantes y manda “que las túnicas sean de lienzo basto, sin bruñir, sin botones por delante y por detrás, sin guarniciones y que no sean acolchadas sin ajubonadas”. Según Bermejo, otro historiador, el capirote se empieza a usar en 1586, siendo la cofradía sevillana de La Hiniesta la primera que lo lleva.
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Penitentes de la cofradía gaditana de la Humildad y Paciencia
Los dos grandes hitos históricos, hasta llegar a la época actual, son de un lado los años en que residen en Sevilla los Duques de Montpasier (siglo XIX) en pleno romanticismo, donde se cuidan hasta la exageración los hábitos de las cofradías, confeccionándolos con rasos de seda, terciopelos y complementándolas con zapatos de charol con hebilla plateada, medias de seda o hilo, que se mostraban al recogerse la túnica con el cordón del cíngulo. El segundo hito histórico lo constituyen los trabajos de Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el siglo pasado. Este gran artista no solo diseña el paso de palio, como hoy lo conocemos (por ejemplo, el de la Macarena) y los bordados de muchos mantos, sino que en materia de hábitos, dibuja dos tipos distintos: el que llamaría “modelo ciprés”, que es el del alto capirote, casi siempre de ruan negro, con ancho cinturón de esparto, con túnica de cola recogida en el cinturón; o el otro modelo, que llamaría “de capa”, con capirote más corto y con aquella con amplio vuelo, que permite ser recogida bajo el brazo, en los que ya aparecen los colores, morado, verde, rojo y el tejido es de terciopelo o raso. Los nazarenos del Gran Poder o del Silencio y los de la Macarena o Esperanza de Triana son los respectivos ejemplos de cada uno de estos modelos.
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Penitentes de la cofradía de los Afligidos en el interior de la iglesia de San Lorenzo de Cádiz
Como supongo que lo que a usted le interesa es Cádiz y no Sevilla, vamos a cumplir con el título de este artículo. Y vamos a empezar por donde lo dejamos al principio: por la Vera-Cruz. Esta cofradía empezó a vestir de negro hace pocos años, porque 50 años para una cofradía son pocos. Siempre vistió con túnica verde y capirote blanco. En los años 40 y 50, en los pocos en que salía, acogida entonces al patrocinio de la Diputación y al efectivo de su mayordomo, Ramón Grosso (diseñador de esa maravilla que es su paso de palio) iban de raso verde la túnica y blanco el antifaz, con capa blanca de lanilla. En la Virgen, la túnica era negra. Antes de esos años hay una foto muy conocida, saliendo de la iglesia, donde se aprecia que los capirotes son blancos y que las túnicas no eran negras, sino verdes . Para mí han acertado y me gusta más su estampa que aquella de los años 50 y más que me gustaría, si cuidara la edad de los hermanos que procesionan, algunos demasiado niños para una cofradía tan seria y señera.

gentedecadiz




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