Las exigencias de la Exposición impiden que el Nazareno de Cabra acuda a la Magna



Durante los últimos días son muchas las Hermandades de la Diócesis de Córdoba que están decidiendo si acuden o no a la Magna Exposición que tendrá lugar en la ciudad de San Rafael en el año 2019. La última en pronunciarse ha sido la Hermandad del Nazareno de Cabra, cuyo titular cristífero es una de las tallas más destacadas de nuestra geografía. La corporación ha determinado, mediante cabildo de hermanos celebrado el sábado pasado, no acudir a tan distinguida cita, todo ello motivado por el estado en el que se encuentra el paso, que no se encuentra en condiciones para ser trasladado, ya que se encuentra en vías de restauración.

Las exigencias de la Exposición impiden que el Nazareno de Cabra acuda a la Magna


Puestos en contacto con la Hermana Mayor de la corporación egabrense, Isabel Alcántara, la máxima responsable de la corporación ha confirmado que no era posible que el Nazareno acudiera sin sus andas procesionales a la exposición, y que a pesar de que se había trasladado a la Agrupación de Cofradías la posibilidad de montar un altar en el que su titular quedara expuesto, el máximo organismo cofrade cordobés había declinado tal extremo. Esta negativa se une a la de las Hermandades del Nazareno de Puente Genil y Montoro, aunque otras muchas corporaciones tanto de la capital como de la provincia sí han dado la luz verde a participar en la Magna Exposición.

La imagen de Jesús Nazareno, fechada en la primera década del siglo XVII, tiene la serenidad de Martínez Montañés aunque no encaja en su estilo. Cristo baja la mirada en un gesto que no denuncia en modo alguno debilidad, sino resignación y fortaleza de ánimo. No hay gesto de dolor sino un hondo patetismo, su mirada es impenetrable, como huyendo del tiempo. El rostro tiene una expresión grave, la nariz es aguileña y la barba tiene un tratamiento sencillo, acabado en pinza. Sin embargo es la tristeza de su rostro lo que impresiona.





La imagen, tallada en madera y policromada, se atribuye a Juan de Mesa “El Mozo”. Sometida a una gran restauración dentro del siglo XVII fue articulada en su momento para adaptarla a las funciones del Viernes Santo, para impartir la tradicional bendición al pueblo al finalizar la procesión de la mañana. Tras varias intervenciones posteriores, fue felizmente restaurada en 2006 por el profesor y restaurador egabrense D. Santiago Molina Ruiz. En esta última restauración se le volvió a colocar el dispositivo para que Jesús Nazareno distribuya la bendición como lo hacía en tiempos pasados.

GentedePaz



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