De huesos a reliquias: Antonio Varo rescata el inicio de la veneración de los Santos Mártires de Córdoba



El cronista-archivero de la hermandad de la Misericordia de Córdoba, Antonio Varo, ha protagonizado este miércoles una conferencia en la casa hermandad de esta cofradía titulada «Los Santos Mártires de San Pedro y el Concilio Provincial de Toledo (1583)». El hilo conductor de la ponencia ha sido una copia del siglo XVIII del acta del año 1583 por la que el Concilio de Toledo autorizó la veneración de las reliquias de los Santos Mártires halladas en San Pedro.



Esta copia fue adquirida por la hermandad del Miércoles Santo el año pasado. El texto es «una reproducción bastante buena, con todos los arcaísmos lingüísticos y gramaticales de la época», ha explicado Varo. Así, el filólogo, en su exposición, ha hecho un análisis del documento, centrándose en las características particulares, la decoración o el tipo de letra. El texto original estaba en latín –unos 30 folios- y ha sido el propio cronista el que ha realizado la traducción íntegra del mismo.

La veneración a las reliquias, tal y como ha concretado el cronista, datan de la Edad Media. La gente sencilla «podía hacer profesión de fe, tomando como ejemplo a los mártires que fueron personas como nosotros, pero que llevaron su fe a los extremos». Las peregrinaciones, en esta época, también eran otra forma «de hacer penitencia». Si, además, se junta que casi todas las peregrinaciones se realizaban a lugares donde existían reliquias importantes, «se unen las dos manifestaciones».






Tal fue el auge que tomaron estas manifestaciones religiosas que, en esta época, «proliferaron las falsificaciones de reliquias». Por este motivo, los papas del siglo XIII prohibieron que se venerasen las reliquias «sin una autorización previa por parte del Vaticano». En este contexto es en el que se enmarca el hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba, el 21 de noviembre del año 1575.

Así, con la orden de los pontífices, los beneficiados de San Pedro emitieron un informe al Papa Gregorio XIII en el que solicitaban su beneplácito para venerar los restos encontrados. Sin embargo, el Pontífice les informó de que la norma «había cambiado y que ésta solicitud habría que remitirla al obispo de la Diócesis de Córdoba y, de ahí, al Concilio de Toledo».

De esta forma, desde el Obispado se emite la solicitud al Concilio y, tras nueve sesiones, el 22 de enero de 1583 se autoriza, finalmente, la veneración a las reliquias de los Santos Mártires en la Basílica Menor de San Pedro. Este documento es el que ha analizado Varo durante su conferencia.

El obispo que no veneró a las reliquias
Cuando comienza el proceso de solicitud para poder venerar las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba el obispo de la ciudad era fray Bernardo de Fresneda. Fue confesor del Rey Felipe II y, «por unas intrigas palaciegas» fue mandado a Córdoba, más lejos de la Corte. Al conocer, Fresneda, la existencia de las reliquias «vio una posibilidad para recuperar el favor del Rey», fiel devoto de los mártires. Tanto fue así que, en agradecimiento, en el año 1577 lo nombran arzobispo de Zaragoza.

Sin embargo, Fresneda nunca llegó a tomar posesión de este nuevo cargo, ya que falleció en Santo Domingo de la Calzada en diciembre del año 1977. Tampoco llegó a venerar a las reliquias con la autorización del Concilio que llegó en 1.583. En cambio, el que llegó a recibir la autorización desde Toledo como obispo de Córdoba fue Antonio de Pazos y Figueroa.

En el mismo año en el que llegó el beneplácito por parte del Concilio toledano, Pazos y Figueroa ordena la construcción una nueva capilla en la que, entonces, era de Santa Lucía, para las reliquias, pagada de su propio bolsillo. También, en este año, se hizo la primera arca sobre la que se guardaron los restos de los Santos Mártires.

ABC

No hay comentarios

Deje su Opinión...