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Un tesoro olvidado, en la Cofradía del Perdón de Cádiz

02 junio 2018

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Muy pocos lo saben: la popular Cofradía del Perdón de Cádiz, conserva en sus vitrinas de la casa de hermandad un traje de luces que Francisco Rivera “Paquirri” donó meses antes de morir. La historia se remonta a un encuentro que tuvo el recordado maestro con el cronista taurino de entonces en Radio Cádiz, Manolo Garaboa y quien esto firma, en el callejón de la plaza de El Puerto de Santa María, con Paquirri durante unas de sus últimas actuaciones, Ambos le plantearon la posibilidad de donar un vestido de torear para hacer una saya para la Santísima Virgen del Rosario, cotitular de la hermandad del perdón, ya que estaba recién esculpida por el imaginero Francisco Buiza y tenía un ajuar muy escaso .


Paqurri, padrino de bautismo en la iglesia de la Merced de uno de los hijos del maestro Rafael Ortega Domínguez, que eligió Cádiz para vivir. Aparecen en la foto, junto con la familia del maestro Ortega, José Rivera “Riverita”, con un colalrín tras un accidente campero, Antonio Rivera Pérez, padre de Paquirri; su esposa; Teresa Rivera, la madre del matador de toros gaditano José Antonio Canales Rivera, Paquirri y en último término su hermano Antonio.






Atendió la petición Paquirri y sin poner ningún reparo, ordenó a su tío y mozo de espadas Ramón Alvarado “Macareno”, también fallecido, que nos entregara el vestido que más nos gustara, cuando se trasladaran a Barbate, Se decidió por un azul cielo y oro, que lo había usado pocas veces, tan sólo en tres o cuatro corridas. De vuelta a la capital y una vez en poder de la Junta de Hermandad se hizo cargo del vestido en espera de mandarlo al taller y confeccionar la saya. Pasaron unos meses y en la penúltima actuación de su vida en Jerez con motivo de la feria de la vendimia, Paquirri se interesó cuando vió a los cronistas “si ya habían confeccionado la saya” y mostrando interés por ver la imagen. Desgraciadamente no pudo ser, unos días después recibió la cornada mortal de Pozoblanco. Para esas fecha ya estaba todo previsto para meterle mano en el taller, por lo que en una reunión urgente de la Junta directiva decidieron, que el vestido se quedara tal cual.

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Paquirri en el callejón de la plaza de toros de Cádiz. El diestro tuvo máximo cartel en nuestra ciudad en sus tiempos novilleriles. Tuvo una peña, que lideró el desaparecido Paco Sánchez Sanchís, en la plaza de abastos. En el burladero el gobernador civil Santiago Guillén Moreno.

El recordado torero de Barbate no tenía vinculación alguna con la hermandad. Fué un gesto generoso y hermoso, aunque ha pasado desapercibido para muchos. El vestido está a buen recaudo y se encuentra junto a la saya actual de salida de María Santísima del Rosario. Es la manera que tiene la cofradía de agradecer la donación del maestro. Seguro que allá donde esté se sentirá satisfecho.

Cuando por estas fechas se recuerda el 25 aniversario de su trágica muerte, y que ha estado rodeada de tanta basura e ingratitudes, que muchos personajillos han vomitado en esos canales de televisión en vergonzantes programas llamados vox populi, “prensa del corazón” donde la falta de respeto y el morbo es moneda común. Por si fuera poco carecen del más mínimo respeto a la hora de hurgar en el pasado de la vida íntima de Francisco Rivera e incluso molestando a sus tres hijos, viuda y familiares mas cercanos, conviene recordar estos gestos de unos de los toreros mas importante del pasado siglo . Fue ejemplo de profesionalidad y honradez, sin entrar en las cualidades portentosas que tenía como figura del toreo.

monumentopaquirri_cadizEl monumento a Paquirri ante la plaza de toros de El Puerto. es obra de un escultor gaditano, Manolo de la Fuente, catedrático en la escuela de Arquitectura de la Universidad de Los Andes, en Venezuela.

Andrés Vazquez, compañero y amigo suyo, figura del toreo como él, que salió nada 12 veces por la puerta de la plaza Las Ventas en Madrid, que además frecuentaba Cantora, se mostraba indignado con las barbaridades que había escuchado en alguna televisión, cuando estaba en el salón de su casa zamorana. No se le ocurrió otra cosa, en un gesto de rabia incontenible, que arrojar una zapatilla a la pantalla. No se pudo aguantar, me contaba el maestro con estas palabras: “Paco no se lo merecía, era un hombre encantador y bueno”. (Textos: Luis Rivas Asensio).

http://www.gentedecadiz.com/?p=1495

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