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La Semana Santa de 1862 según Davillier y Gustavo Doré

10 junio 2018

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Año 1862. Isabel II en el trono de España y la Unión Liberal en el gobierno. Gustavo Adolfo Bécquer acababa de publicar la leyenda de Maese Pérez el organista y recreaba en otra publicación el ambiente de la Venta de los Gatos. Era la nueva imagen de Sevilla, la interior y la que se volcaba hacia el exterior, la de una ciudad en la que se iba asentando la Feria de ganado de Abril y que se abría a una reinvención de la Semana Santa bajo el nuevo Romanticismo.
Gustavo Doré. Nazareno del Silencio
Gustavo Doré. Nazareno del Silencio
Sevilla para sí y para el visitante. Desde la Francia de Napoleón III llegaría el Barón de Davillier, uno de tantos turistas del XIXque ayudarían a contribuir a la difusión de la imagen de la ciudad, estereotipada en muchos aspectos y siempre incomprendida: una Sevilla anclada en mitos que se magnificarían y asentarían en la época.




“Las procesiones de Sevilla, con sus muchos penitentes enmascarados y cubiertos de cogullas, ofrecen un espectáculo casi lúgubre; es como un vestigio de los autos de fe de la Inquisición”. El texto corresponde al mencionado Barón Jean Charles Davillier (1823-1883), hispanista, coleccionista erudito e historiador del arte. Fue Caballerizo Mayor de Napoleón III, casado con la española Eugenia de Montijo, y amigo de los pintores Fortuny y Federico de Madrazo, los máximos exponentes de la pintura española de la época. Junto al dibujante Gustavo Doré emprendió un largo viaje por España en 1862 que lo llevó a conocer, entre otras localidades, Sevilla y su Semana Santa. Sus andanzas se imprimirían por entregas en la editorial Hachette, que por aquel entonces publicaba la famosa revista de viajes Le tour du Monde, convirtiéndose en 1875 en un libro titulado Viaje por España.
Doré, paso del Cristo de la Conversión
Doré, paso del Cristo de la Conversión
En el tomo referente a Sevilla incide en una visión pintoresca de la ciudad, próxima a la extendida por la Carmen de Merimée, con especial referencia a los tipos y costumbres populares, a sensuales cigarreras, a exóticas gitanas y a espectaculares monumentos. Llamaba la atención la presencia de tipos populares, de edificios desconocidos por el visitante foráneo y de todo tipo de manifestaciones populares ajenas a “lo europeo”.Davillier describe la Semana Santa desde el punto de vista del auténtico desconocedor, con estampas referidas a los cultos del Domingo de Ramos, al paso de las cofradías por Sierpes, a los teatrales cultos catedralicios del Miércoles Santo y a la profusión de cofradías entre el Jueves y el Viernes Santo, con especial interés en los personajes alegóricos del cortejo del Santo Entierro. “El traje de los nazarenos consiste hoy en una gran caperuza puntiaguda de medio metro de altura por lo menos, bastante parecida a un largo cucurucho o a un gorro de nigromante”.
Detalle Cristo de la Conversión
Detalle Cristo de la Conversión
Un simple apunte de unos cortejos que describe con precisión y en los que destacaban sus pasos “colocados sobre una especie de tabla o de plataforma de la que cuelga una gualdrapa hasta el suelo que oculta a los hombres que van debajo soportando la carga. Como éstos no pueden ver lo que ocurre fuera, uno de los miembros de la cofradía les advierte por medio de dos aldabonazos”. Cerraban los cortejos “unas compañías de infantería y una música militar con marchas apropiadas”, una visión que Davillier pudo describir desde su privilegiado balcón de la calle Génova. Los textos, profusamente ilustrados, presentan dos grabados de Doré con el paso del Cristo de la Conversión y del Nazareno del Silencio, con cierta tendencia a la exagerar lo pintoresco pero con una profusión de detalles que los hacen fuente fundamental de estudio.





El famoso dibujante y pintor Gustavo Doré, (1833-1883), ilustrador de las más conocidas ediciones de la Divina ComediaCaperucita Roja, laBiblia o Don Quijote de la Mancha, representó con gran verismo el paso de Jesús Nazareno del Silencio, con sus andas del siglo XVIII, que fueron expoliadas por los franceses y posteriormente renovadas en 1832. Con cuatro faroles en las esquinas (algunos años más tarde serían sustituidos por candelabros de guardabrisas) en el canasto se pueden contemplar algunas cartelas con el tema de la Presentación en el Templo o el entierro de Cristo, siendo la decoración floral escueta, con apenas algunas calas entre los corchos, portando la imagen del Nazareno rica túnica bordad y su cruz de carey y plata. En la estampa llama la atención la representación de personajes ataviados a “la bandolera”, probablemente anacrónicos en tiempo y lugar, una recreación habitual de los autores foráneos que llegaban a Sevilla. Fue el año en el que Isabel II visitó precisamente a la hermandad, haciéndose hermano su confesor,Antonio María Claret, que acabaría siendo canonizado.
Detalle de las cartelas del paso del Silencio
Detalle de las cartelas del paso del Silencio
Más extraña es la representación que realizó Doré del paso de Cristo de la hermandad de Montserrat, en pleno proceso de reorganización y que un año antes había estrenado el paso alegórico con el profeta Isaías. El grabado es más escueto en los detalles del Calvario completo, el crucificado y los dos ladrones en cruces planas probablemente inventadas, ocupando un lugar importante en la procesión unos caballeros vestidos de gala entre fantasmagóricos nazarenos de un cortejo que aquel año mezclaba el color azul y blanco actual de los nazarenos con unos escapularios granas junto al paso alegórico o unos antifaces de color carmín junto al palio.
Cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, por Gustavo Doré
Cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, por Gustavo Doré
Son las dos únicas representaciones objetivas de la Semana Santa que realizó Doré, que repitió en la misma publicación numerosas ilustraciones de bailes flamencos, cigarreras, gitanos y tipos populares. Corría el año 1862. Quizás la Semana Santa todavía no era la imagen de la ciudad, pero muchos viajeros foráneos ya se habían acercado a Sevilla aportando una nueva mirada.
Teresa Bolsi, matadora de toros de la época
Teresa Bolsi, matadora de toros de la época

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/la-semana-santa-de-1862-segun-davillier-y-gustavo-dore-93235-1459727705.html




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