1820-1825: cinco años sin cofradías en Sevilla







Ni la lluvia, ni la guerra, ni las epidemias de peste, ni revolución alguna. El periodo de tiempo más largo sin cofradías en las calles de Sevilla estuvo motivado en diversos avatares políticos que se sucedieron entre 1820 y 1825, periodo en el que se alternó el Liberalismo y el regreso al Absolutismo, y que tendría en la llegada de un nuevo alcalde, entonces llamado Asistente, el regreso a la normalidad.
Nazareno de Richard Ford CofradiasTv
Nazareno de Richard Ford
11 de mayo de 1825. José Manuel de Arjona y Cubas tomaba posesión de su cargo de Asistente de la ciudad, en una época en la que el alcalde hispalense todavía tenía el título de Ilustre. Fernando VII, nombraba unos meses antes al nuevo cargo en estos términos: “Tengo a bien nombrar para que sirva, también en comisión, la intendencia del ejército de Andalucía y la Asistencia de Sevilla a Don José Manuel de Arjona, de mi Consejo Real y Supremo de la Cámara, conservando la propiedad de estos destinos y dispondréis su cumplimento. Yo, el Rey”
Era Arjona de noble familia y tenía una notable fortuna. La mayoría de sus contemporáneos destacó sobre todo su trabajo infatigable para conseguir hacer de Sevilla un lugar que estuviera al nivel de su importancia histórica.
En su mandato, Arjona  reformó el alumbrado, mejoró los servicios públicos, controló las edificaciones abusivas, introdujo las aceras en muchas de las calles de la ciudad, realizó los jardines del Cristina y los de las Delicias, inauguró el hospicio de niños y ancianos que se situó frente al convento de Madre de Dios, mejoró la Alameda, el Arenal y otros paseos. Una estabilidad que llegó en el primer año de su mandato al mundo de las hermandades, ya que en 1826 salieron siete cofradías en Semana Santa, siendo el preludio de un nuevo renacer de la Semana Santa que se concretaría en 1830 con la recuperación de la cofradía del Santo Entierro. Se superaba una de las grandes crisis de la historia de las cofradías que, veían nacer su etapa romántica.
El asistente Arjona CofradiasTv
El asistente Arjona







¿Qué había ocurrido entre 1820 y 1825 para que no hubiera cofradías en las calles?

En 1820 se produjo el pronunciamiento de Riego en Las Cabezas de San Juan contra el absolutismo de Fernando VII, el coronel entró en Sevilla el 20 de marzo de 1820, Lunes Santo, y allí comenzó el largo quinquenio sin cofradías.
El mismo día de la entrada del comandante Rafael del Riego en la ciudad, el general Moreno y Daoiz,“jefe superior político interino” dictó un edicto por el que impedía a las hermandades el uso del “traje de nazareno”, les prohibía estar en la calle después del toque de oraciones y mandaba a las de madrugada que no salieran hasta el amanecer, todo ello en bien del “interés público y la conservación del orden”. Ante ello, las corporaciones que tenían previsto salir en los días siguientes declinaron el hacerlo por “las extrañas condiciones que imponía la autoridad civil con alardes arbitrarios y las hostilidades a las nuevas ideas”, en un proceso que refiere Velázquez y Sánchez en sus Anales, donde advierte de la futura “fratricida lucha”.
El rey Fernando VII en una moneda de 1826 CofradiasTv
El rey Fernando VII en una moneda de 1826
En el año 1821 se mantuvo la prohibición, agravada por una manifestación celebrada el domingo de Ramos y la sensación, según refiere Rafael Jiménez Sampedro en laLa Semana Santa del siglo XIX, de que podía haber algún intento de supresión definitiva de las cofradías. Las procesiones que se vivieron aquel año en la ciudad fueron las celebradas con motivo de la beatificación del fundador de la orden de trinitarios descalzos, Juan Bautista de la Concepción, que motivó diferentes procesiones desde el convento de los Trinitarios (losDescalzos de la Plaza de San Pedro) o desde la parroquia de San Miguel. En 1822 se mantuvo la prohibición de las cofradías  y la ciudad solo tuvo en la calle a las bandas militares, que salieron de san Buenaventura manifestando el cambio de regimiento militar, y a las procesiones solemnes por la muerte del obispo auxiliar Fray Miguel Hernández.
Fernando VII desembarca con su familia en el Puerto de Santa María en 1823  CofradiasTv
Fernando VII desembarca con su familia en el Puerto de Santa María en 1823
En 1823 se mantuvo la difícil situación de prohibición, con la llegada de la familia real a Sevilla y la cercana reinstauración del Absolutismo, tras la invasión de los franceses al amparo del Congreso de Verona, “acordando no salir las cofradías, disminuyendo las ordinarias funciones religiosas y notándose en nuestras basílica metropolitana menos aparato que el de costumbre en los principales oficios”.
Nuestro Padre Jesús del Gran Poder CofradiasTv
Nuestro Padre Jesús del Gran Poder
Volvía el absolutismo de Fernando VII en 1824, tras la vergonzosa ayuda de los invasores franceses, pero no volvió la normalidad a las cofradías. En 1824, el nuevo Asistente, José Aznares, hacía pública una nueva prohibición por la que “no se permitiría la salida de las cofradías de nazarenos que han acostumbrado a hacer estación con sus imágenes a la Santa Iglesia Catedral”, lo que motivó que “las doce hermandades que tenían acordada su estación a la santa iglesia Catedral hubieran de resignarse ante la negativa inflexible del permiso civil”. Una vez más, se consideraba que la presencia de cofradías en las calles podía ser motivo de enfrentamientos en tiempos de convulsa política, de enfrentamientos entre liberales y absolutistas y de revanchas tras la invasión francesa que reinstauró a Fernando VII en el trono absoluto.  Todavía se mantendría la prohibición en 1825, aunque la llegada de Arjona en mayo hizo cambiar la situación. El que sería catalogado como “Virrey de las Andalucías”, encauzó la situación en la Semana Santa de 1826, año en el que salieron siete cofradías.
Descendimiento de la Quinta Angustia CofradiasTv
Descendimiento de la Quinta Angustia





El Domingo de Ramos lo hizo el Amor, el Jueves Santo procesionó la Quinta Angustia, en la madrugada del Viernes los hicieron el Gran Poder, la Macarena y la Carretería (el Silencio no salió por lluvias), y el Viernes Santo se cerró con los cortejos de la Exaltación y de la Trinidad. A pesar de las tensiones que trajo una primera prohibición de supresión del hábito de nazareno, luego derogada, era la vuelta a la normalidad tras cinco largos años de crisis. Tuvo mucho que ver la gestión del Asistente Arjona, al que Manuel Chaves calificó de “hombre de mando y de mundo”. Sevilla y su Semana Santa lo agradeció.
Paso de misterio de la Exaltación, uno de los que procesionó en 1826 CofradiasTv
Paso de misterio de la Exaltación, uno de los que procesionó en 1826






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