Benito de Hita y Castillo, el maestro oculto

06 febrero 2018

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Virgen de la Amargura y San Juan Evangelista / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZTodavía no había llegado a su fin la Guerra de Sucesión en España, aunque al rey Felipe Vapenas le quedaban unos meses para controlar todo el territorio español, cuando en la iglesia de San Martín, el día 27 de enero de 1714, recibía las aguas del bautismo Benito Francisco Baltasar Hita y Castillo, futuro gran escultor de la ciudad.
Ángel lamparero capilla hermandad Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Ángel lamparero capilla hermandad Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Era hijo de un maestro albañil, Gabriel de Hita y Castillo, casado con Alfonsa María Casilda de Guzmán, y había nacido quince días antes, el día 12 de enero. Hay noticias de que tuvo dos hermanos menores, Hermenegildo Antonio (c. 1725-1730) y Salvador (c. 1730-33); los dos seguirían también la vocación artística del hermano, ya que se dedicaron al arte del dorado y de la escultura. En la biografía personal de Benito Hita y Castillo aparece la fecha de su primera boda el día 23 de mayo de 1737, al parecer con carácter secreto, en la colegial del Divino Salvador, con Beatriz Gutiérrez, mujer que tenía 13 años más que el escultor, algo poco habitual en la época que puede explicar el secretismo del enlace.
Virgen de la Victoria de la iglesia de los Jesuitas / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Virgen de la Victoria de la iglesia de los Jesuitas / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Beatriz falleció en noviembre de 1774, siendo enterrada en la cripta de la hermandad Sacramental de San Juan de la Palma; apenas un mes más tarde, el maestro escultor se casó en la parroquial del Sagrario con Josefa García de Marta, unión que nos habla de las circunstancias sociales en torno al matrimonio y la viudedad en la Sevilla del siglo XVIII.
San José de la capilla de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
San José de la capilla de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Su larga vida, setenta años era longevidad en el siglo XVIII, tiene todavía lagunas biográficas; historiadores clásicos como Ceán Bermúdez señalaban su formación junto a José Montes de Oca y Miguel Perera, aunque hoy se suele considerar su formación como una evolución de las formas de Pedro Duque Cornejo. La monografía de González Isidoro amplió su rico catálogo y situó su estilo como una apoteosis final del Barroco sevillano, junto a artistas como Jerónimo Balbás, Cayetano de Acosta o el citado Pedro Duque Cornejo.
Virgen de los Remedios, capilla de la Hermandad de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Virgen de los Remedios, capilla de la Hermandad de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Las obras de Hita del Castillo, esculturas y retablos, se mueven en un canon estilizado, quizás continuación de las formas de Duque Cornejo, con tendencia el empleo de la línea serpentinata (con lejanos orígenes en el Manierismo italiano), policromías nacaradas y brillantes (propias del gusto cortesano del siglo XVIII) y un dinamismo elegante y muy expresivo, que ha llevado a algunos autores a señalar la sensualidad de muchos de sus rostros y de las actitudes de sus imágenes.
Retablo capilla sacramental de Santa Catalina / JOSÉ JAVIER COMAS GONZÁLEZ



Retablo capilla sacramental de Santa Catalina / JOSÉ JAVIER COMAS GONZÁLEZ
Su amplia obra, distribuida por Sevilla, Cádiz, Huelva o las islas Canarias, se centró fundamentalmente en el arte sacro, puesto al servicio de parroquias, conventos, hermandades o cofradías con las que mantuvo una especial vinculación.
Como colaborador del retablista Felipe Fernández del Castillo, bebió de las fuentes de Duque Cornejo en obras como los retablos de la parroquial de Umbrete, una colaboración que se vería luego reflejada en diversos retablos sevillanos. Quizás de los más destacados, encerrados en el olvido desde hace una década, sean los retablos de la Capilla Sacramental de Santa Catalina, concluidos en 1753 con las imágenes de Hita: a las formas barrocas, a la decoración pormenorizada y al horror vacui del Barroco de mediados del siglo, se unía la estilización y la elegancia de las Santa Justa y Rufina o el dinamismo de la talla de San Sebastián. Debe citarse también como ejemplo de esta colaboración la realización del marco retablo de la parroquia sevillana de San Isidoro: estípite del siglo XVIII para el gran lienzo del siglo XVII.
Retablo mayor iglesia Hospital del Pozo Santo, hacia 1760
Retablo mayor iglesia Hospital del Pozo Santo, hacia 1760
También fueron frecuentes la colaboraciones con el retablista Julián Jiménez, seguidor del estilo de Cayetano de Acosta, con el que realizaría el retablo de la capilla de laDivina Pastora en Cádiz (1753-54), los retablos de la capilla de Jesús Nazareno en la iglesia de Santa María de Cádiz(1759) o el excelente retablo del Cristo atado a la columna de Santa María de la Mesa de Utrera, en cuyo contrato de 1759 se especificaba que «la imaginería que se señaló había de ser hecha por la mano de Benito de Yta y Castillo».
Ello permite confirmar la autoría de la imagen del Cristo atado a la columna, hoy titular de la cofradía de «los aceituneros» de Utrera, con una estilización y elegancia en sus formas que definen la mano del maestro. La obra utrerana evidencia la mano de Hita en otro retablo sevillano, el retablo de la iglesia del Pozo Santo (c. 1760), conservado sin dorados posteriores, otro ejemplo de la evolución del estípite como elemento definidor del Rococó sevillano.
Virgen de los Dolores del Nazareno de Cádiz, desaparecida
Virgen de los Dolores del Nazareno de Cádiz, desaparecida
La conexión de Hita con la estética cofrade de la época se demuestra en la realización de numerosas obras pasionistas para numerosas localidades, desde la Virgen de los Dolores de Aracena (1768) a la desaparecida Virgen de los Dolores del Nazareno de Cádiz, pasando por tierras más lejanas como Santa Cruz de Palma, donde se conserva la imagen del Señor de las Tres Caídas, obra del año 1752. Advocaciones de gloria compartirían otro capítulo que incluiría tallas como la Virgen del Rosario de la iglesia de San Miguel, en Jabugo o la Virgen de los Remedio de la parroquia de San Miguel de Jabugo (1757).
La desaparecida Virgen de las Maravillas de San Juan de la Palma
La desaparecida Virgen de las Maravillas de San Juan de la Palma
La sinrazón de 1936 provocó la desaparición de uno de sus grupos escultóricos más afamados, el de la Virgen de las Maravillas de San Juan de la Palma, notable composición encargada por la hermandad del mismo título en la que aparecían la Virgen junto al Niño Jesús y San Juanito, grupo de concepción piramidal y elegante dinamismo que se suele considerar de lo mejor de su producción. Pero la posteridad llega por la pervivencia de su obra cofrade. Hacia 1760 se suele fechar la talla del San Juan de la hermandad de la Amargura, su hermandad y la de su collación, una obra inspirada lejanamente en el San Juan del Gran Poder reinterpretado con el movimiento y la sutilidad de la estética del siglo XVIII, la imagen de San Juan más expresiva de la Semana Santa, ese Juanillo de la Palma que alabara Núñez de Herrera por ser el único que no daba «disgustos a la Virgen»… También realizó para su hermandad dos imágenes de soldados romanos, incluido el popular «Tuerto», que no han llegado a nuestros días. Sería la fama postrera de un autor de amplio catálogo que falleció el 2 de noviembre de 1783 y cuyos restos descansarían en la cripta de la Sacramental de San Juan de la Palma. Más de un secreto de la Amargura debe estar enterrado a sus pies.
Detalle de uno de los retablos de la capilla de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Detalle de uno de los retablos de la capilla de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN




El misterio de la Amargura

Si la Dolorosa de  San Juan de la Palma fue realizada hacia 1700, habría que descartar en su realización antiguas  atribuciones a Luisa Roldán, quedando en el amplio catálogo del taller de Roldán. ¿Cómo se explicaría su perfecta adecuación con la imagen de San Juan? Se conoce que a la realización por Hita de la imagen de San Juan se unió una intervención en la Dolorosa, a la que realizó un nuevo candelero y quizás algún retoque no documentado. En 1893 llegaría la intervención de Susillo tras el incendio del paso. Un nuevo escultor para las dos imágenes. Nuevas manos para un grupo que sigue guardando muchos misterios en torno a sus manos creadoras.
San Juan Evangelista, Hermandad de la Amargura / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
San Juan Evangelista, Hermandad de la Amargura / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

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