_

Los pasos e imágenes desaparecidos en Sevilla: Hermandad del Santo Entierro

03 enero 2018

send email
print this page
No hay unanimidad entre los investigadores en datar la fundación de la Hermandad del Santo Entierro. Así unos atribuyen este honor al mismo Rey San Fernando, como cita D. Félix González de León en su obra "Historia Crítica y Descriptiva de las Cofradías de Penitencia, Sangre y Luz de la Ciudad de Sevilla", en ella defiende que el Rey Santo, motivado por el hallazgo de una efigie del Señor Yacente en el barrio de los Humeros, decidió erigir " y formar una hermandad para su culto, sentándose el mismo santo por hermano mayor de ella". En este caso la Hermandad tendría su origen en el siglo XIII, pero nada hay que constate esa realidad, tratándose simplemente de una piadosa tradición que se ha alargado hasta nuestros días.




Sea como fuere, a raíz de esta honda tradición los Monarcas, de Castilla primero y los de España después, han ostentado el título efectivo de Hermano Mayor de la Corporación, en cuanto descendientes de Fernando III. Así, aún hoy el Rey D. Juan Carlos I, ostenta este título desde el mismo momento en el que jurara las Ordenanzas de esta Hermandad el 21 de abril del año de 1976, en el Palacio Real de Madrid.

Más claro está la fundación de la Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa, la cual estaría fundada alrededor de 1582, según consta en la obra "Religiosas Estaciones" del Abad Gordillo. La Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa nada tuvo que ver con la del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo hasta que la de Villaviciosa se trasladara al Oratorio de Colón, donde residía entonces la del Santo Entierro.

Probablemente el que fraguara la unión de ambas Corporaciones en el siglo XVI fuera el genovés Tomás Pessaro, del que poco sabemos, tan sólo que era de profesión alfarero. Desde ese mismo momento, ambas Corporaciones permanecerían unidas, residiendo en el Colegio de San Laureano situado en los aledaños de la Puerta Real.

En cuanto a la identificación de esta Hermandad con la Celeste Orden de Nuestra Señora de la Merced, sabemos que se produjo también durante el siglo XVI, esta identificación se produjo como consecuencia de la compra de los terrenos del Oratorio de Colón por fray Francisco de Beamonte, miembro de la Orden de la Merced, que adquirió dichos terrenos en el año de 1595, concretamente el 25 de julio. Por concierto mutuo de la Orden y la Hermandad, sellado el año de 1600, la segunda entregaba todos los terrenos a la Orden para que ésta estableciera un colegio, pero con la condición de que en la capilla sólo pudiera residir la Hermandad del Santo Entierro la cual sería Patrona de la misma.

En esta capilla residiría hasta la invasión de las tropas napoleónicas en el siglo XIX, que es cuando se traslada sucesivamente a los templos de San Juan de la Palma, al Convento Casa-Grande de la Merced, a la Magdalena, a la Capilla de Montserrat, al Convento franciscano de San Buenaventura, a los jesuitas de la calle del Gran Poder, y finalmente a su actual Capilla del Santo Sepulcro y Señor San Gregorio Magno, como consecuencia de la concordia de 2 de octubre de 1867, ante la fe de D. José María Verger, en escritura otorgada por el Dr. D. Antonio Navarrete y Sánchez, en su calidad de Vicepresidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla, la cual era propietaria de la misma por Real Cédula del Rey Carlos III. A dicha capilla se incorporaron los mercedarios el año 1939, volviendo a identificarse la Hermandad con dicha Orden.

Tras años de fuerte declive en el seno de la Corporación, en 1940 se reorganizó la Hermandad, aprobándoseles nuevas Ordenanzas, por el Vicario Jerónimo Armado Rosado. Ese mismo año efectuó solemne procesión, cuya comitiva fue presidida por el Jefe del Estado español, el general Franco. Se volvió pues a efectuar la Estación de Penitencia, que no se efectuaba desde 1930, año en el que el cortejo estuvo presidido por Su Majestad don Alfonso XIII, siguiendo la costumbre de su predecesores en la Corona: Isabel II y Alfonso XII, éste último en el año de 1877.

Y es que las salidas procesionales de la Hermandad del Santo Entierro nunca fueron seguidas, teniendo éstas un carácter intermitente. Por otro lado, y en especiales ocasiones, se efectuaba el conocido Santo Entierro Grande o Magno, llamado de este modo al participar en dicha procesión una serie de pasos, que dispuestos de modo cronológico manifestaran escenográficamente la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
La salida penitencial fue anual desde el año 1956, que se suprimió lo que se llamaba el Triduo Sacro (Jueves, Viernes y Sábado Santos), y se eligió el Sábado Santo, en tanto antiguamente la procesión era celebrada el Viernes Santo.


Sobre andas de estilo gótico, con faldones de terciopelo negro y galón de oro, se encuentra un cuerpo de arquitectura que sirve de peana a un figurado monte, demostrativo del Monte Calvario. En el centro va la Santa Cruz, y arrimada a sus brazos, dos escaleras, que recuerdan las que sirvieron a los Santos Varones José de Arimatea y Nicodemo para descender de ella el Sagrado Cuerpo de Nuestro Divino Redentor. Al pie, la Muerte, significada en un esqueleto. En reciente restauración se pudo comprobar que la madera era igual que la de la Virgen de Villaviciosa, tallada por Quirós.

El esqueleto se encuentra sentado sobre un globo que figura el mundo, humillado y abatido. Su mano derecha la tiene colocada sobre la mejilla y la izquierda empuñando la guadaña. Al lado izquierdo se halla un dragón con la manzana en la boca, evocando así el pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, que trajeron la muerte sobre la posteridad, de cuya tiranía y dominio descendiera a liberarnos el Hijo de Dios hecho Hombre, triunfando sobre ella, así como también del pecado en el Sagrado Madero, donde se obró con eficacia nuestra Redención. Desde la Cruz a la Muerte hay una faja negra con letras plateadas y la inscripción " Mors Mortem Superavit ".


Las andas canastilla y respiraderos, dorados por Manolo y Antonio Doradores S.L. labrados por Antonio Ibáñez y Joaquín Pineda, siendo la carpintería a cargo de Manuel Caballero (hijo). De estilo gótico, inspirado en el retablo de nuestra Santa M. I. Catedral, en los cuatro vértices del canasto van las imágenes de San Fernando Rey y San Pedro Nolasco fundadores de la Hermandad y de la Orden Mercedaria respectivamente, y San Laureano y San Gregorio Magno, titulares de las iglesias donde estuvo radicada la Hermandad durante dos siglos, y la Capilla donde reside actualmente.


Rodeando el canasto van 16 capillas con 12 Apóstoles y cuatro Ángeles mancebos. Los respiraderos llevan en el frontal el escudo real de los Hermanos Mayores, en el lateral derecho el escudo de la Hermandad, en el izquierdo el de la Ciudad de Sevilla, y en el posterior el de la Orden Mercedaria. Sobre estas andas va la Urna Sepulcral, dorada y cerrada con cristales, con iluminación eléctrica, del más fino estilo gótico, y en ella se contiene la Sagrada Imagen del Redentor, obra de Juan de Mesa, que tiene gran parecido con la imagen documentada del mismo escultor, la del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, de la Hermandad de los Estudiantes. El paso va rodeado por cuatro soldados vestidos a la usanza romana del siglo I.






Estrenado en 1965, obra del artífice don Luís Jiménez Espinosa, compuesto de un cuerpo de arquitectura gótica florida, sobre el cual, formando grupo, destaca la sagrada imagen de la Santísima Virgen de Villaviciosa, y a sus lados, la de San Juan Evangelista, las tres Marías y los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemus, portando uno de ellos el rollo comprensivo de la licencia de Pilatos para la inhumación del Sagrado Cuerpo del Señor, todos ataviados con riquísimas vestiduras bordadas.



http://cofrades.sevilla.abc.es/profiles/blogs/indice-de-la-historia-de-las

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deje su Opinión...

 
Realizado Por Grupo CofradiasTv | Publicado para Blogger .
© Copyright 2011 CofradiasTv Todos los Derechos Reservados.