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Los pasos e imágenes desaparecidos en Sevilla: Hermandad del Museo

10 enero 2018

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En el año de 1575 se funda en la iglesia parroquias de San Andrés de Sevilla una Hermandad de Sangre y Luz con el nombre de Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo. El motivo de su fundación es un sermón de Pasión que se predica en dicha Iglesia el Domingo de Ramos de aquel año, el predicador expuso a la consideración de los fieles el momento trascendental, la exhalación, el último suspiro. Movidos a devoción deciden fundar una Hermandad que conmemorase el último instante vital de Dios en cuanto hombre.

El 7 de diciembre de 1575 Hernando de Soria y Rodrigo Hurtado ambos plateros y alcaldes de la cofradía conciertan con el escultor Marcos de Cabrera, vecino de San Vicente la entrega de un Cristo de pasta, en su Cruz, mirando al cielo, en el segundo día de Pascua de Navidad, los moldes según la tradición, recogida por el Abad Gordillo, fueron quebrados y arrojados al río Guadalquivir para que no se pudiese ejecutar obra semejante, la imagen es de un barroquismo impresionante.

La Hermandad fundada por el gremio de plateros pasa el año 1577 a una capilla en el claustro del convento casa grande de Santa María de la Merced (actual Museo de Bellas Artes). El 12 de mayo de 1613, la Comunidad concede a la Hermandad un trozo en el compás del convento, figura con el título de Expiración y Madre de Dios de las Mercedes.

El primer llamamiento que se conserva es del año de 1775, en que la cofradía de la Expiración de la Merced figura en el antepenúltimo lugar de la del Viernes Santo, precedida de la del Santo Crucifijo de San Agustín y desfilando después la del Santo Entierro y la Soledad de San Lorenzo. En el siglo XVIII, la Cofradía ha modificado su estilo, se construyen dos pasos, en uno aparecía una representación simbólica, consistente en una luna y un sol eclipsado, este paso dejo de salir en 1772, año en que D. Cristóbal Ramos realiza la imagen de Nuestra Señora de las Aguas, la señora arrodillada, con las manos cruzadas sobre el pecho, y los ojos fijos en el cielo.

Las Reglas primitivas de la Cofradía fueron aprobadas oficialmente por el Consejo de Castilla el 9 de febrero de 1782.

Desde 1695 a 1771 en sus salidas en procesión salían a la calle dos artísticos pasos de Francisco Antonio Ruiz Gijón, en primer lugar un paso alegórico que representaba al sol y la luna, en un eclipse, en recuerdo de los fenómenos atmosféricos acaecidos al expirar Jesús; el segundo, de extraordinarias proporciones lo coronaba el magnífico Crucifijo titular, sobre un extenso calvario, irregularmente asentado, con los habituales evangelistas en las esquinas.

La invasión francesa 1810-1814 asesta un duro golpe, solo los titulares y los cuatro Evangelistas de Gijón son salvados, las sagradas imágenes fueron trasladadas a la Parroquia de San Vicente. En 1825 vuelve a su Capilla. El rey Fernando VII fue recibido como hermano en 1828 y concedió el título de Real a la corporación.
La imagen del Cristo fue ligeramente reformada en 1895, año en que el escultor Gutiérrez Cano, construyó un nuevo sudario en tela encolada.





En la imagen superior vemos a los dos titulares de la hermandad en un paso propiedad del Amor. El paso era de dimensiones reducidas y tenia la particularidad de que era completamente cuadrado, dicho paso lo utilizo desde 1883 hasta 1902 que estreno su paso gótico.


El 6 de mayo de 1921 en Cabildo se aprobó que la Virgen saliera en otro paso bajo palio. Dos años más tarde el hermano mayor don Luís Torres gestionó y consiguió para la hermandad, el traslado de su estación al Lunes Santo, siendo la primera en procesionar en ese día. También intervinieron en esa decisión José Luís Garrido Ávila y Alfredo Estrada de la Roza, que pasaron a la historia de la Semana Santa como fundadores del Lunes Santo. Así el Lunes Santo, 26 de marzo de 1923, fue una fecha histórica para la semana santa, siendo la hermandad junto con las de las Aguas de San Jacinto (hoy en la capilla del Dos de Mayo), a la cual se le ofreció y compartió tal hecho, las pioneras de este día.

También se sabe que la Hermandad tenía paso de palio, al menos desde 1772 en que Cristóbal Ramos realizó la Imagen de la Virgen. En 1828 se construyó un nuevo paso dirigido por Juan de Astorga. Era de terciopelo negro con fleco de seda del mismo color y con doce varales de madera. La Virgen iba sobre dos peanas y llevaba saya y manto morado bordados en oro.


Varias restauraciones se ha realizado a las imágenes de las que cabe señalar las últimas: en 1990 el Cristo de la Expiración por el Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte en Madrid y en el 2000 D. Francisco Berlanga de Ávila restaura la Virgen de las Aguas.

En 1940 estrenó el Cristo un nuevo paso, diseñado por el hermano Francisco Jiménez Román, labrado por Rafael Fernández de Toro y dorado por Manuel Fuentes.


El Santísimo Cristo de la Expiración es una escultura de pasta de madera y telas encoladas y policromadas. La imagen de la Virgen es de terracota. Los evangelistas que aparecen en las esquinas del paso de Cristo salieron de la gubia del insigne imaginero Francisco Antonio Gijón en el siglo XVII.


Es de estilo neobarroco, dorado e iluminado por seis candelabros de guardabrisas, la talla pertenece a Fernández del Toro y el dorado a Fuentes en el año 1940, en la canastilla figuran ocho ángeles mancebos de Francisco Buiza y cuatro angelitos de menor tamaño de Luís Ortega Brú, las maniguetas de este paso son únicas y muy originales, pues se encuentran talladas en su base y rematadas con terciopelo morado en espiral, adornados en su punta con una borla, los faldones son de color morado con cartelas bordadas en las esquinas. Las potencias son de oro, realizadas por Jesús Domínguez y el INRI y los remates también son de oro, realizados por Orfebrería Triana y fueron donación póstuma de nuestro Hermano José Antonio Moore.



El paso de palio es de estilo neoplateresco, el palio es de malla con bordados en oro de Sobrinos de Caro de 1946, en el techo de palio lleva una Gloria, bordada en hilos finos de seda, que representa a la Inmaculada, las bambalinas se rematan con flecos llamados de bellotas, los respiraderos son de plata de ley de Orfebrería Triana 1996, con varales plateados, cuentan en sus basamentos con capillas en las que figuran las diferentes patronas de España, obras de Sebastián Santos en 1947, faroles de entrevarales obra de Seco Velasco, las jarras, candelabros de cola y la peana son de Jesús Domínguez, autor también de la Virgen del Pilar que figura en la delantera del paso, la Virgen cuenta con diadema de plata dorada de García Armenta en 1943, la saya bordada en oro pertenece a Sobrinos de Caro y el manto es liso de color azul, donado por nuestro Hermano Javier Sobrino Toro. Los Faldones son del mismo color del manto, rematados por cartelas de plata.



Cuando a la Virgen de las Aguas se le hizo un candelero, también se le tallaron nuevas manos. Las antiguas, entrelazadas para la oración, se conservan en la casa de hermandad. Los varales llevan en su base pequeñas capillas con imágenes de algunas Vírgenes patronas de España, labradas por Sebastián Santos.


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