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La Congregación de la Buena Muerte de Málaga y el título de 'Pontificia'

22 enero 2018

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La Semana Santa malagueña cuenta con un selecto grupo de cofradías (Huerto, Sangre, Expiración, Buena Muerte, Esperanza y Dolores de San Juan) que posee el título de 'Pontificia', concedido por los sucesores de San Pedro a lo largo de la historia a tenor de alguna causa o coyuntura relevante. Traigo, pues, a estas líneas el caso de la Congregación de la Buena Muerte, que tiene en su denominación corporativa la citada distinción papal que, por esta misma circunstancia, el hermano mayor Joaquín Muñoz Hormigo (1927-1930) y su junta de gobierno se dirigieron en 1928 a monseñor Federico Tedeschini, Nuncio Apostólico en España (1921-1935) del Papa Pío XI, con la finalidad de solicitarle el pertinente permiso para usar en los cultos y, además, poder portar en la procesión del Jueves Santo, un estandarte o pendón con los colores propios del escudo y armas pontificias.



Desaparecida imagen del Cristo de la Buena Muerte, en su altar de la parroquia de Santo Domingo. :: a. agrupación
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La falta de documentación, especialmente los libros de actas, de ese periodo en el archivo de la Congregación de la Buena Muerte complica enormemente la labor para conocer los pormenores de tal iniciativa surgida en el seno de la corporación nazarena de la parroquia de Santo Domingo. No obstante, en los fondos del Archivo Secreto Vaticano existe un expediente informativo que contiene parte de esta documentación. En este sentido, cabe señalar que el referido hermano mayor, teniente coronel del Ejército, casado y con domicilio en el Paseo de Monte de Sancha, concretamente en villa Lourdes, manifestaba en una carta de 7 de junio de 1928 y dirigida al Nuncio Apostólico: «Que estando constituida esta Congregación, por la fusión de las Hermandades, del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, y la de Nuestra Señora de la Soledad, esta segunda de antiquísima fundación y por la que ostenta el Título de Pontificia, Título para nosotros el más preciado y del que nos sentimos orgullosísimos; siendo el más vehemente deseo de todos los Hermanos poder acompañar los actos propios de Culto solemne, de la mayor fastuosidad posible, y sobre todo por el altísimo honor que como verdaderos Católicos es para nosotros, hacer externa demostración de nuestro profundo respeto y adhesión al Sumo Pontífice». Muñoz Hormigo suplicaba la autorización correspondiente para que: «en todos nuestros actos de Cultos solemnes y muy especialmente en la Procesión de Nuestras Sagradas Titulares, en Semana Santa, un Estandarte ó Pendón, de los colores procedentes, con el Escudo y Armas Pontificias, a cuya Insignia deberán serle rendidos los Honores máximos reglamentarios» y, a tal efecto, abundaba que se indicasen detalles de «colores, dimensiones y detalles del Estandarte, Bandera ó Pendón, así como un diseño o dibujo del Escudo o Armas Pontificias, para confeccionarlo debidamente, el cual nos esforzaremos en que sea lo más lujoso posible». Finalmente, el máximo representante de la Congregación de la Buena Muerte hacía hincapié que: «aunque seguramente serían comunicados al Exmo e Ilmo Señor Obispo de esta Diócesis los Honores que procedan», también peticionaba «nos sean comunicados los que procedan tanto Eclesiásticos, como Militares y Civiles, para sin perjuicio de rendirle nosotros los máximos homenajes, cuidar de que estos Elementos oficiales los rindan los reglamentarios, en todo momento y especialmente con ocasión de nuestra Procesión, o sea cuando la Insignia haya de salir a la Vía Pública».

Huerto, Sangre, Expiración, Esperanza y los Dolores también cuentan con este título En el Archivo Secreto Vaticano existe un expediente que alude a esta distinción La corporación estrenó el enser en la procesión de la Semana Santa de 1929

Este fue el primer paso dado para alcanzar tan ansiado deseo por parte de los congregantes. El siguiente consistió en solicitar la mediación de José de Yanguas Messía, presidente de la Asamblea Nacional Consultiva bajo la Dictadura de Primo de Rivera, quien dirigió un oficio con fecha 11 de octubre de 1928 al Nunzio Apostólico para que se interesase vivamente por la petición de Joaquín Mañas. Tres días después, la Nunciatura Apostólica de España emitía la siguiente respuesta: «He tenido el honor de recibir la atenta de Vuestra Excelencia de fecha de 11 de los corrientes con la que me recomendaba los deseos del Sr. D. Joaquín Mañas, hermano mayor de la Pontificia y Real Congregación del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga. Como siempre, tendré mucho gusto en complacer a Vuestra Excelencia, siempre que por el interesado se me comunique el asunto de que se trata y a quien ha sido dirigida la solicitud del Sr. D. Joaquín Mañas, de la cual no tengo noticias».

Ante la inesperada contestación es de suponer que el señor De Yanguas Messía le hiciera saber al congregante Mañas Hormigo que el escrito de 7 de junio no había sido recibido por monseñor Tedeschini, instándole a que lo enviara nuevamente. El hermano mayor de la Congregación de la Buena Muerte siguió tales consejos, pues redactó un texto similar al anterior, fechándolo el 7 de noviembre, que fue adjuntado a un escrito oficial con el membrete de la 'Pontificia y Real Congregación del Stmo. Cristo de la Buena Muerte y Ntra. Sra. de la Soledad', que decía así: «Rdmo señor: Con esta fecha, y en unión de esta carta, me permito acompañar á S. E. instancia, solicitando, autorización para usar en nuestros actos de culto externos el Estandarte con el Escudo Pontificio. Ruego muy encarecidamente á V.E.I. se digne otorgarnos su valiosísima ayuda, en merced tan anhelada por esta Congregación que tan inmerecidamente presido. Con el testimonio de la más rendida gratitud, es altísimo honor, ofrecerme incondicionalmente suyo atento ss. q.b.s.m.».

En esta segunda ocasión sí se recibió la misiva en la Nunciatura de Madrid. En vista de lo cual, Federico Tedeschini envió un escrito el 16 de noviembre a Manuel González García, obispo de Málaga, informándole, como era el procedimiento habitual, que: «La Pontificia y Real Congregación del Stmo. Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Ntra. Sra. de la Soledad eleva reverenda solicitud a esta Nunciatura suplicando se le conceda autorización oficial de la Santa Sede para usar en todos los actos solemnes del Culto y especialmente en la procesión de Semana Santa, la enseña Pontificia (Pendón, Estandarte o Bandera) con las insignias, correspondientes y la propio tiempo y concesión por parte de la Santa Sede de los máximos honores en la enseña. Someto a la consideración de V.E.I. esta solicitud para que me manifieste si le parece que pueda concederse esa gracia y si de concederle contribuirá al aumento de la piedad y fervor de los cofrades y a la mayor sumisión y respeto hacia la Santa Sede. Deseando a V.S.I. todo género de prosperidad, quedo suyo affmo. hermano».




La respuesta no se hizo esperar, dado que el 20 de noviembre, el obispo de la diócesis de Málaga escribió al: «Excmo. y Rvmo. Sr. Nuncio de S. S. Mi venerado Sr. y Hermano: Contesto a su respetable comunicación del 16 del actual, manifestándole que, según mi parecer, puede ser atendida la petición que ha elevado a V.E. la P. y R. Congregación del Santo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y N.ª S.ª de la Soledad. Se trata de una Congregación fervorosa entre cuyos Titulares figura el Cristo de la Buena Muerte, obra maestra del gran escultor Pedro de Mena, imagen que es sacada todos los años por dicha Congregación el Viernes Santo en procesión solemnísima, donde podrá ostentarse la Enseñanza Pontificia con resultado favorable en orden a la piedad y fervor de los cofrades y a la mayor sumisión y respeto hacia la Santa Sede. Queda de V.E. con los más vivos sentimientos de veneración y afecto suyo in C. I. Cappn. y Hermano».

Con este fundamentado y favorable informe emitido por el prelado malacitano a favor de conceder la petición solicitada por la Congregación de la Buena Muerte, era de esperar que por parte de las altas instancias eclesiásticas no se pusieran objeciones ni reparos algunos.

Así, la Nunciatura Apostólica de España preparó un informe con fecha 22 de noviembre, que fue dirigido al cardenal Pietro Gasaparri, Secretario de Estado de Su Santidad en Roma. El motivo que se hacía constar no era otro que el de autorizar que el escudo Pontificio figurase en el estandarte de la «Congregación del Santo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, y Nuestra Señora de la Soledad». La información que se facilitaba, traducida del italiano, dice así: «Con aprobación del Reverendísimo Ordinario y recomendación del señor Presidente de la Asamblea Nacional, la Pontificia y Real Congregación del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga, se dirige a esta Nunciatura para que obtenga la facultad de poder poner el escudo Pontificio sobre el estandarte». Asimismo, se resaltaba que el obispo de Málaga había manifestado que: «se trata de una Congregación muy fervorosa, que cuida el culto de una artística y venerada imagen de Nuestro Señor Crucificado, y que el escudo Pontificio en el estandarte servirá y aumentará el celo de los congregantes y el respeto hacia la Santa Sede». Por último, «se rogaba a Su Eminencia el Cardenal tomara en consideración el deseo de los indicados cofrades».

En el referido expediente no consta la resolución final de la petición, pero gracias a la prensa local se sabe que fue favorable. Concretamente el periódico 'La Unión Mercantil' informaba el 28 de marzo de 1929, jornada de Jueves Santo, que la Congregación de la Buena Muerte contaría con un piquete de la Guardia Civil en traje de gala que: «dará escolta de honor al estandarte pontificio, que, por primera vez, lucirá este año la Real y Pontificia Congregación».

Con esta concesión, Joaquín Muñoz Hormigo debió sentirse muy orgulloso por la presencia de este preciado enser en la procesión de la Semana Santa de 1929, pero la satisfacción no fue del todo completa, dado que el temporal marítimo en el Estrecho impidió ese año que las fuerzas de La Legión se trasladaran a la península procedentes de Tetuán y escoltaran al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, pero eso ya corresponde a otro episodio de la historia de la congregación dominica.

http://www.diariosur.es/semana-santa/congregacion-buena-muerte-20180118005426-ntvo.html

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