Cuando la Virgen de las Aguas se arrodilló ante el Cristo de la Expiración

Se han cumplido 96 años desde que la Hermandad de El Museo aprobara que la Virgen de las Aguas procesionara sola bajo un palio propio. Este acontecimiento unido a la modificación del hábito de nazareno y el cambio de jornada del Viernes al Lunes Santo pocos años después, marcó las líneas principales que caracteriza a esta cofradía.
Para saber por qué el Cristo de la Expiración y la Dolorosa procesionaban sobre el mismo paso hay que remontarse al siglo XIX, concretamente al año 1855. Tras la salida procesional de este año la Hermandad entró en un periodo de declive, del cual no salió hasta 1880. Esa primavera volvió a salir, pero con un solo paso, y haciéndolo desde la Iglesia de San Gregorio tras dejar el Convento de la Merced que se destinó a museo de pinturas. Repetiría la salida desde el mismo templo en 1882 y 1883. Este último año el arzobispado le autorizó realizar la ampliación de la puerta de su Capilla del Museo.




La cofradía no volvió a realizar estación de penitencia hasta 1892, yendo las imágenes en el paso del Cristo del Amor. Los años siguientes repitió la salida y estrenó manto y saya de las hermanas Antúnez y un sudario de Manuel Gutiérrez Reyes para el Cristo en 1895. En 1922 la Virgen de las Aguas volvió a procesionar en un paso de palio. Su último paso salió de la factura de Juan de Astorga en 1829. El palio era de terciopelo negro con fleco de seda del mismo color, mientras la Virgen vestía saya y manto de terciopelo morado ambos bordados en oro y llevando dos peanas, una de chapas de cobre cincelada y otra de plata.
El actual paso neoplateresco de la Virgen de las Aguas data de la década de 1940. El palio es de malla con bordados en oro del Taller de Sobrinos de Caro de 1946, en el techo de palio lleva una Gloria, bordada en hilos finos de seda, que representa a la Inmaculada, las bambalinas se rematan con flecos de bellotas, los respiraderos son de plata de ley de Orfebrería Triana 1996, con varales plateados que cuentan en sus basamentos con capillas en las que figuran las diferentes patronas de España. Las jarras, candelabros de cola y la peana son de Jesús Domínguez, autor también de la Virgen del Pilar que figura en la delantera del paso.
La actual visión de la Virgen de las Aguas el Lunes Santo se concibe desde el nacimiento de este nuevo paso unido a los profundos cambios que sufrió la Dolorosa en la restauración de Sebastián Santos en 1962, cuando se le dotó de un nuevo candelero, y se modificó algo la dirección de la mirada, consiguiendo una más propia para salir en procesión bajo palio. Sin duda, esta bellísima Dolorosa puede prescindir de todo ornamento sin dejar de brillar con portentosa ostentosidad. No en vano, cada noche de Lunes Santo procesiona con este mismo palio, ataviada sin ninguna pieza de ajuar y delante de un liso manto.





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