Navidad oculta en Santa Paula



santapaula-No es ningún ombliguismo fácil, pero la Historia del Arte se podría contar, salvo algún estilo muy concreto, con ejemplos sevillanos: desde Roma y la Prehistoria a las vanguardias. De la Pasión o del relato evangélico de la Navidad se podría decir lo mismo, es más, hay lugares que explican en sí mismo algunos de estos contenidos. El monasterio de jerónimas de Santa Paula es uno: desde su portada de acceso al museo nos podemos encontrar numerosas estampas para entender el relato del Nacimiento e infancia de Jesús, de los evangelios a los apócrifos, del Renacimiento italiano al Barroco sevillano.





Larga es la historia de las jerónimas sevillanas de Santa Paula. En 1473 concedía el papa Sixto IV la bula fundacional a doña Ana de Santillán y de Guzmán que, al enviudar de su marido el jurado don Pedro Ortiz y al perder a su única hija doña Blanca Ortiz de Guzmán, decidió recluirse en una emparedamiento de San Juan de la Palma. Una decisión habitual entres las mujeres del siglo XV que dio lugar al nacimiento de un convento de monjas jerónimas que atesoraría con el tiempo un enorme patrimonio artístico, económico y espiritual.

Ana de Santillán había nacido en Sevilla en 1424, siendo hija de Fernando de Santillán, caballero veinticuatro de la ciudad y de su esposa Leonor de Saavedra, ambos muy cercanos a la Orden de San Jerónimo. Tras enviudar, doña Ana también sufrió la muerte de su única hija, Blanca, lo que motivó su retirada del mundo en un beaterio, pero con el plan de fundar, en casas propias, un monasterio de monjas de la Orden de San Jerónimo. Para ello adquirió unas casas que fueron del abad de Xerez, lindantes con las suyas.
Portada de la iglesia de Santa Paula
Portada de la iglesia de Santa Paula

Por bula plomada de 27 de enero de 1473 concedió Sixto IV la deseada fundación de Santa Paula de Sevilla. Parece que la orden la admitió en el Capítulo General de 1474 y el 8 de julio de 1475, se hizo el traslado de las 14 fundadoras, del emparedamiento de San Juan de la Palma a su nueva casa, donde recibieron el hábito de la orden. El día 13 de julio doña Ana firmaría su carta de profesión “fasta la muerte”.
Visitación de la Virgen / SÁNCHEZ CARRASCO
Visitación de la Virgen / SÁNCHEZ CARRASCO

El rápido crecimiento del convento y la llegada de nuevas vocaciones motivaron que las dependencias quedaran pronto pequeñas para acoger a la creciente comunidad. El esperado patrocinio llegó de Doña Isabel Enríquez, biznieta de D. Enrique III de Castilla y del rey D. Fernando de Portugal. Al quedar viuda decidió patrocinar la edificación de la nueva iglesia, cuyas obras se prolongaron entre 1483 y 1489, y que acabaría convirtiéndose en panteón suyo y de su esposo. Durante su dilatada historia el convento no conoció desamortización algunaaunque sí sufrió el robo de las tropas francesas del mariscal Soult en la guerra de la Independencia. La continuidad de la comunidad en el lugar y continuas donaciones han permitido las conservación de un patrimonio de incalculable valor.
Taller de Nazaret del siglo XVIII
Taller de Nazaret del siglo XVIII

La portada de su iglesia, Mudéjar, Renacimiento, Gótico, Italia y Sevilla, es un ejemplo de síntesis de estilos artísticos. Terminada en 1504, su aspecto más novedoso radica en la decoración cerámica, debida fundamentalmente a dos autores: el italiano Francisco Niculoso Pisano y el escultor local Pedro Millán, que supo actuar en el arte sevillano como elemento de transición entre el Gótico y el primer Renacimiento. Al centro, en la clave, un tondo cerámico central procedente del taller florentino de los Della Robbia, con el tema de la Sagrada Familia y los característicos tonos blancos y azules, que tanto pueden recordar a los tondos del Hospital de los Inocentes de Florencia.

Nacimiento del siglo XVIIINacimiento del siglo XVIII

Puerta de acceso presidida por la Natividad de Cristo, Italia en Sevilla y modelo para el resto de los tondos cerámicos que se distribuyen por la puerta. Acceso a una iglesia donde hay obras de Martínez Montañés, de Andrés de Ocampo, de Felipe de Ribas o de Domingo Martínez. De las primeras fundaciones de Santa Paula a los Santos Juanes, pasando por la bajada de Cristo al Limbo. Pero nos espera el museo, ejemplo a imitar por otras comunidades y por un Arzobispado que no acaba de entender la necesaria apertura de los conventos. En una de sus salas, con la amable compañía de madre Bernarda, ora pronobis, se preludia la Navidad en la escena de la Visitación, obra atribuida al barrista Cristóbal Ramos de una excelente calidad, un ejemplo de las miniaturas del siglo XVIII, empleadas habitualmente para temas navideños pero que se prolongarán también en temas pasionistas: la Virgen de las Aguas del Museo es un buen ejemplo de ello.


Virgen de la Leche
Precisamente a los pies de un San José con el Niño, otra iconografía barroca de la Navidad en la que Jesús acababa en los brazos de José, aparece otra miniatura con una curiosa escena: el taller de Nazaret. De nuevo una escena original del siglo XVIII, en este caso basada en los Evangelios apócrifos, que dedicaban a la infancia de María y de Jesús numerosas páginas no oficializadas por la Iglesia, pero que permiten entender el origen de los apócrifos de la Navidad: la representación de los Magos, la presencia de la mula y el buey, la apariencia de José…

Pero si en algo destaca el interior de cualquier clausura conventual es en la presencia de la iconografía del Niño Jesús. En el caso de Santa Paula es especialmente notable, con notables piezas que van desde los comienzos del siglo XVII hasta bien avanzado el siglo XIX. De Astorga a Cristóbal Ramos pasando por el taller de Montañés o Mesa.

El Niño Jesús con San JoséNiños que son particularmente venerados por las monjas, que los individualizan, los revisten o los apodan. Destacan, por su valor devocional el llamado Niño Jesús “Manolito”, que fue dejado en el torno del convento como eran dejados en tiempos pasados muchos niños abandonados para su cuidado por la comunidad. El Niño “Manolito” se viste con diversas ropas a lo largo del año y es el que se emplea para la adoración de los fieles en Navidad.






San Juanito y el Niño JesúsOtro conjunto singular del museo de las jerónimas es el Nacimiento de finales del siglo XVIIIque se muestra en una vitrina durante todo el año. Algunas de sus piezas presentan la firma deFernando de Santiago y abarca un conjunto de escenas que van desde la Expulsión de Adán y Eva del paraíso, a la Anunciación, la Visitación, la Huida a Egipto, la Matanza de los Inocentes, la Adoración de los Reyes y los Pastores o una abigarrada composición de los ángeles y de los coros celestiales, todo en un conjunto cargado de detalles y con la estética ampulosa y recargada de los nacimientos napolitanos y españoles de finales del siglo XVIII.


Lienzo de la Sagrada Familia
Pero no sólo la escultura nos explica la Navidad en Santa Paula. Entre las buenas muestras de pinturas con escenas navideñas se puede destacar la excelente Adoración de los Pastores,habitualmente atribuida a Juan Do, muy cercana a José de Ribera y con una composición que se repite en la galería de la Academia de Madrid o la capilla del Consejo de Cofradías; la Sagrada Familia en una guirnalda de flores, lienzo barroco de inspiración flamenca o la notable pieza de El Descanso en la Huida a Egipto, cuadro barroco que sigue el modelo de la Catedral de Granada.

Un recorrido por la Navidad en un rincón de la ciudad. Accesible. Recomendable, desde su puerta de entrada hasta los diecinueve tipos de mermeladas que se pueden comprar en su torno. Navidad oculta al alcance de todos. Sin más fuegos de artificio ni luces innecesarias. El silencio y otra Navidad es posible.

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