Los pasos e imágenes desaparecidos en Sevilla: Hermandad del Dulce Nombre o de la Bofeta


Fundada en 1584 por el Padre Fray Diego Calahorra, en el Hospicio de niñas huérfanas, establecido en la calle Cañaveria, actual Joaquín Costa, hizo trasladar las Imágenes al Beaterio de la Santísima Trinidad, donde permanecen.

Realizaba su estación de penitencia por aquellos tiempos con tres pasos, creyéndose, aunque no hay testimonio cierto de ello, que en el primero se representaba la escena de la Bofetada que Cristo recibió en casa ante el Sumo Pontífice Anás, en el segundo figuraba el Santo Cristo del Mayor Dolor y en el tercero la Virgen del Dulce Nombre acompañada de San Juan Evangelista bajo palio.

En su día llego a procesionar con un paso alegórico que representaba el Apocalipsis que esta poseía en propiedad y que en el año de 1680 había diseñado el Utrerano Francisco Antonio Ruiz Gijón.

Esta Cofradía hizo su última estación de penitencia de su primera época con sus tres pasos en el Jueves Santo de la Semana Mayor de 1745.

Se reorganizo en 1919 acordando construir nuevas Imágenes, que son las que hoy ostenta. Del templo de San Román, donde había radicado pasó en 1924 al de San Antonio de Padua y en 1968 a la parroquia de San Lorenzo, adquiriendo mucho auge. La Virgen del Dulce Nombre es Patrona del Excmo. El Ilmo. Colegio de Graduados Sociales de Sevilla.

El Martes Santo, 22 de Marzo de 1921, saca cedida por su autor y propietario, el portuense y vecino de Sevilla, Miguel Ángel Rodríguez Magaña, la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad ante Anás, hoy día en la Parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio de Sevilla, en la Barriada de Pío XII, y primer misterio de la Bofetá, obra del mismo artista reseñado anteriormente.


El Martes Santo, 27 de Marzo de 1923, procesiona por primera vez la imagen actual de Nuestro Padre Jesús ante Anás y el misterio de La Bofetá que labró Antonio Castillo Lastrucci, las ropas de dichas imágenes eran de telas encoladas y daban bastante realismo al misterio, pero aprovechando una restauración que se les hizo en 1961 en el taller de Juan Pérez Calvo, además de restaurarlas eliminó de las mismas las referidas telas encoladas, que fueron a partir de entonces sustituidas por tejidos naturales de vivos, luminosos y brillantes colores, todo esto decisión que tomo la Junta de gobierno de la hermandad en 1922.



Aquí vemos el realismo de las primitivas imágenes que realizo Antonio Castillo Lastrucci de 1923.


Esta foto es de 1962 primer año que salían las imágenes sin las telas estofadas, es decir con telas naturales de llamativos colores.

El paso del Señor que vemos en las imágenes era cedido por la Hermandad de las Siete Palabras para que pudiera procesionar, siendo este uno antiguo que poseía y que no utilizaba, dicho paso lo utilizo hasta que estreno el suyo propio.


En las primeras salidas procesionales, como muchas hermandades en sus comienzos, procesiono con elementos prestados como fueron los respiraderos, la candeleria y los varales que exornaban el palio de la primitiva Virgen del Dulce Nombre, estos eran pertenecientes a la Hermandad de Los Gitanos.

En esta misma Semana Santa de 1921, estrena la hermandad su techo de palio azul bordado en hilos de oro y calado en malla del mismo metal áureo en sus bambalinas, fue elaborado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda.


El Martes Santo 15 de abril de 1924 salen por primera vez y bajo palio las actuales tallas de la Virgen Santísima del Dulce Nombre y de San Juan Evangelistas ambas obras realizadas por Antonio Castillo Lastrucci, pero la hermandad no quedo del todo conforme con la imagen de la virgen al tener la cara con forma algo redondeada.

Tras esa salida procesional la imagen vuelve al taller de Antonio Castillo Lastrucci para que sea restaurada. Aquí en la imagen inferior vemos el resultado de dicha actuación realizada por el imaginero.


En el primero de los dos pasos que desfila con esta Cofradía vemos q Jesús que comparece ante el tribunal de Anás, rodeado de judíos, uno de los cuáles está en actitud de abofetear al Señor. El Pontífice, sentado en su trono, y a su lado miembros del Sanedrín. Un falso acusado es la imagen que está en la delantera del paso, en actitud arrodillada, y señalando al Señor con el dedo. El grupo completo es obra de Castillo Lastrucci, terminado en 1923.





La canastilla dorada y estofada, de grandes dimensiones, la realizo en 1945 Juan Pérez Calvo y está elaborado en madera de pino de Flandes. Es de estilo neobarroco de líneas rectas y tiene perfiles y bombo en su canasto. Porta en la actualidad respiraderos y maniguetas ejecutadas por Antonio Vega Sánchez en 1977.


La Virgen y San Juan son también obras de Antonio Castillo Lastrucci, realizadas en el año 1924.

El magnífico techo de palio de la Virgen del Dulce Nombre es de terciopelo azul, está bordado en hilos de oro, mientras que en las bambalinas combina el terciopelo y la malla, bordado en el mismo metal. fue elaborado por el genial bordador sevillano Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1921. El conjunto del palio se completa con el manto procesional, también de terciopelo azul bordado en oro; y que Juan Manuel Rodríguez Ojeda bordó en 1923 siguiendo el diseño del palio.

La peana es obra de 1925 de Eduardo Seco Imberg. En 1977, esta pieza de orfebrería fue restaurada por Fernando Marmolejo Camargo. Los respiraderos son de plata de ley y fueron labrados por Ángel Gabella Pérez en 1992, siguen en su estructura y forma a los creados en metal plateado por Andrés Contreras Ramírez en 1945.

Posee moldurón y maniguetas de plata de ley obras de Ángel Gabella Pérez en 1992, sus esquinas y cantoneras asimismo de plata de ley y del mismo año son obras de Emilio Méndez Limón. Porta templete o entrecalle en plata de ley y encarnaciones de marfil con la figura de San Antonio de Padua y el Niño Jesús, que labró en 1954 Jesús Domínguez Vázquez.


El llamador es una representación en plata de ley de San Miguel cabalgante venciendo al dragón, fue elaborado en 1994 por Orfebrería Triana y según diseño de Ramón León.
La candelería la realizó en metal plateado Jesús Domínguez Vázquez entre los años 1969 a 1973.

Sus candelabros de cola, de once luces cada uno y con tres cuerpos de basamento, están labrados en plata de ley. Fueron realizados por los talleres de Orfebrería Macarena de Emilio Méndez, y estrenados en 1995. Son copia exacta de los anteriores elaborados en metal plateado por Jesús Domínguez Vázquez en 1948.

El juego de las diez jarritas violeteras delanteras, en plata de ley, son obra del taller de Orfebrería Macarena, reproducción fiel de las anteriores labradas en metal plateado por Antonio Rengel Ramos en 1945. Por su parte, las seis jarras mayores y las cuatro medianas laterales de estas andas procesionales, elaboradas en metal plateado, fueron realizadas en 1942 por Andrés Contreras Ramírez. Su juego de doce varales de líneas rectas y labrado en metal plateado, fueron realizados por Andrés Contreras en 1942.


Esta hermandad es una de las que mas esta engordando su nomina de nazarenos en los últimos años, contando en sus filas con un gran número de nazarenos de temprana edad.

Desde que se fundó en 1585 en Monte-Sion ha pasado por San Román, que es donde se refundo en el 1919, por San Antonio de Padua en 1924 y por fin en el año 1968 en la Parroquia de San Lorenzo, donde permanece en la actualidad totalmente integrada en el barrio.

El 20 de enero de 1998 aprueba esta Hermandad la salida de hermanas nazarenas en su comitiva penitencial del Martes Santo, a partir de la Semana Santa de aquel mismo año.


En la imagen superior vemos el Cristo del Mayor Dolor, titular de la hermandad y que esperan dentro de poco los hermanos que pueda procesionar como ya antes lo hacía cada martes Santos con la hermandad.

Es una escultura de cedro policromada, talla de estilo manierista. Obra anónima atribuida indistintamente a la obra artística de Juan Oviedo y de la Bandera, el Mozo (1565-1625) y de Andrés de Ocampo (1555-1653).

Está fijada por tres clavos a su cruz arbórea, que le labró el desaparecido Taller Isbilia de Sevilla en 1985. Este mismo taller de restauración realizó en 1990, modificaciones en ella.

El Crucificado fue restaurado por Sebastián Santos Rojas, tras sufrir la imagen las quemaduras de sus piernas, en un fuego fortuito acaecido en su altar de San Antonio de Padua, en Septiembre de 1941.


Como curiosidad de la hermandad, en el paso de la Bofeta, Jesús ante Anas es la única imagen titular que se conoce que procesiona de espaldas.


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