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La mirada incómoda a la Semana Santa: Josef Koudelka

14 noviembre 2017

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Los Gitanos en la Avenida. Josef Koudelka. Magnum fotos.Basuras de toda una madrugada, soledad de un amanecer, sillas recogidas de una noche que termina, público en retirada, prisas en el diputado de cruz de guía… No había poesía alguna en la impactante imagen que reflejaba, con el inicio del Cortejo de la hermandad de los Gitanos, una cara diferente de la Semana Santa de los años 70, aquella que no salía en la prensa, la que no se vendía en las postales, la que no se pregonaba en los atriles, la que no se analizaba en reuniones de un inexistente Cecop, la Semana Santa de la que no se hablaba en España pero que sí salía reflejada en una serie realizada para la prestigiosa agencia Magnum… La Semana Santa incómoda, retratada por un fotógrafo al que ya habían tildado de incómodo las autoridades de la Checoslovaquia de finales de los años 60: Josef Koudelka.
Un nazareno de Santa Genoveva y un niño del barrio / J. KOUDELKA
Un nazareno de Santa Genoveva y un niño del barrio / J. KOUDELKA
Koudelka nació en enero de 1938 en la región de Moravia, en Checoslovaquia, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Con doce años ya se interesó por la fotografía gracias a un panadero amigo de su padre, fotógrafo aficionado, comenzando a hacer fotografías del entorno familiar. En 1956 comenzó sus estudios de ingeniería aeronáutica en Praga; allí conoció al fotógrafo Jiri Jenicek, que le animó a realizar su primera exposición de fotos en 1961, en el Teatro Semafor de Praga, fue el inicio de dos pilares de su vida, el de su relación con Anna Fárová y el de su interés progresivo por el teatro, la música tradicional y el reflejo de una minoría olvidada: los gitanos.Gitanos en la Europa Central y hermandad de los Gitanos en la Europa mediterránea una década después, curiosa coincidencia…
Nazarenos de Santa Genoveva / Josef Koudelka
Nazarenos de Santa Genoveva / Josef Koudelka
Su primer libro de fotografías, que recogía la puesta en escena de la obra de Ubu Rey, muestra su pasión por el teatro, es el nacimiento de la concepción escenográfica de su mirada que aplicará a todos los temas. Dedicado en exclusividad a la fotografía desde 1967, será el creador de auténticos iconos fotográficos del siglo XX con sus retratos de la etnia gitana en Rumanía y con sus reportajes sobre la invasión soviética de Checoslovaquia. Era el fin de la Primavera de Praga, retratada por Kudelka en una serie que saldría de Checoslovaquia en 1969 y que fue distribuida por la Agencia Magnum a las revistas y periódicos de mayor relevancia internacional (Look, The Sunday Times Magazine y Época) sin mencionar el nombre del autor, que acabó siendo premiado con el premio Robert Capa del Overseas Press Club. Koudelka abandonó Checoslovaquia en 1970, uniéndose en 1971 a la Agencia Magnum, trabajando con Cartier Bresson y con Robert Delpire.
Nazarenos de los Panaderos en 1975
Nazarenos de los Panaderos en 1975






En su trabajo para esta agencia realizó series por toda Europa, con viajes que le llevaron a España para reflejar fiestas de lugares olvidados y fiestas de renombre, como los sanfermines, el carnaval, la Feria de Abril o la Semana Santa. En 1973 publicó sus primeras fotos sobre la Semana Santa de Sevilla, serie en la que se incluía la desolada imagen de la Cruz de guía de la hermandad de los Gitanos en su paso por la Avenida, entonces de José Antonio. Era la España deltardofranquismo, una realidad compleja en blanco y negro que Koudelka interpretó mirando al público, a los rostros, a las miradas que miran… Hay en sus fotos una mirada infantil hacia lo infantil: niños de carne y hueso vestidos a la moda de los años setenta que dialogan con los niños de madera y alas de colores, niños de cuello vuelto, pantalón corto y peinado a la taza que lanzan las manos al aire buscando el caramelo que está por llegar, niños cernudianos de tiempos sin tiempo por los que parece no pasar el tiempo.
Un niño pide un caramelo a naarenos de Santa Genoveva en 1973






Un niño pide un caramelo a naarenos de Santa Genoveva en 1973
Ni el lugar. La ciudad en las fotos de Koudelka tiene mucho de la escenografía de los teatros checos que retrataba, muros impersonales, horizontes que nos sitúan en las escena, marcos que no son incomparables porque admiten pocas comparaciones, son la poesía seca y austera del que se conforma con el sentido de la vida que es un fluir: unos nazarenos que andan, un penitentes que esperan la procesión, nazarenos y niños que se cruzan, nazarenos que deambulan fuera de lugar, en calles irreconocibles, de otro mundo pero del mismo lugar.
Nazarenos de Santa Genoveva en 1977
Nazarenos de Santa Genoveva en 1977
Koudelka reflejó en sus reportajes fiestas de toda España con la mirada que podía haber empleado ante los tanques soviéticos en Praga, ante el moderno muro israelí de los asentamientos judíos o ante la pose de los gitanos rumanos en una fiesta familiar. Para la agencia Magnum realizó nuevas fotos de la Semana Santa de 1977, ausentes de nuevo los cortejos, las imágenes y la postal, las imágenes eran las de una democracia balbuceante, no hablaban los penitentes pero si los muros, no son fotos de cartel pero sí hay carteles que son un grito en la pared: pinturas que hablan de un tiempo de Transición en medio del silencio de cada una de las fotos. Nadie habla en sus fotos, el blanco y negro manda callar creando sensaciones de eternidad y de ausencia de tiempo que convierte a sus fotografías en intemporales. Quizás como la propia Semana Santa…
Un niño observa un paso en la Semana Santa de 1973
Un niño observa un paso en la Semana Santa de 1973
Del Reino Unido a Francia, de Asia a EEUU, siempre con la cámara en la mano, de los antiguos carretes a las cámaras panorámicas que gusta emplear en sus últimas series sobre el paisajes francés, sobre las ruinas griegas, sobre los muros de los campos de refugiados… Reconocido pornumerosos premios, con libros reeditados y exposiciones en grandes museos, su mirada incansable se resume con sus propias palabras:
“Muchas de mis fotografías las hago sin mirar el objetivo, es como si no existiera la cámara y solo mi cerebro y mis ojos quisieran plasmar la imagen que estoy apreciando, pero llega un momento en que sin darme cuenta mi dedo realiza el disparo. Un acto sumamente mecánico pero lleno de intensidad”.
Nazarenos del Valle y de la Quinta Angustia descansando
Nazarenos del Valle y de la Quinta Angustia descansando
Una intensidad que supo transmitir en su mirada a la Semana Santa. Una mirada incómoda. Diferente. Desde el anonimato hacia el anonimato. Con aires de pervivencia en el tiempo. Un tiempo del mejor silencio.

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