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El abrazo a la cruz

01 noviembre 2017

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Año 1300Enrico Scrovegni de Padua, encargaba la construcción de un palacio y una capilla privada en Padua, en una zona junto al antiguo anfiteatro romano conocido como La Arena. Se conserva la iglesia de una sola nave, conocida como la capilla de la Arena, símbolo de la obsesión de Enrico por la salvación del alma de su padre, al que Dante colocó en el infierno, y la suya propia. Una idea presente en la historia de la Salvación que realizó Giotto en los muros laterales de la iglesia, conjunto fundamental en la Historia del Arte.
Giotto. Abrazo a la Cruz. Padua
Giotto. Abrazo a la Cruz. Padua
Entre las escenas que narran la vida de Cristo aparece la escena del camino del Calvario, en la que Cristo porta la cruz sobre sus hombros ante la Puerta Dorada, entre empujones al Señor y la Virgen María, con figuras que rompen la ley del marco al quedar cortadas en sus extremos.Cristo en soledad, portando la Cruz a modo de abrazo: con el extremo del madero más corto en la parte superior y el más largo abrazado con una fuerte carga simbólica.
Nazareno abrazando a la cruz en el retablo mayor de la Catedral de Sevilla
Nazareno abrazando a la cruz en el retablo mayor de la Catedral de Sevilla
Fue la forma original de la representación de Jesús portando la Cruz, la iconografía del Nazareno que se extendió desde comienzos del siglo XVI y que en Sevilla venía a ampliar la principal devoción de los siglos anteriores, la del culto a la Cruz (Vera- Cruz, Sangre y Cinco Llagas) y a la Virgen. La expansión de la nueva representación fue notable tras el Concilio de Trento, que abrió paso definitivo a las cofradías de Jesús Nazareno (portando la cruz), aunque todavía en el último tercio del siglo anterior las cofradías advocadas delNazareno no llegaban a ser un tercio respecto a las dedicadas al Crucificado. La representación además permitía unas mayores posibilidades escenográficas e iconográficas, ya que permitía ceremonias añadidas como los encuentros con el paso de palio, ceremonias como la humillación o incluso la bendición de los fieles por mecanismo articulados en las imágenes del Nazareno.
Durante todo el siglo XVI la forma de representación del Nazareno continuó el modelo del abrazo a la cruz en la que Cristo portaba el madero por el brazo más largo. Una representación que parte del mundo medieval y que se expandió con el grabado renacentista, estando ya representada hacia 1528 en el retablo mayor de la Catedral, donde aparece la escena en la que Jesús carga con la Cruz entre expresivos sayones y peculiares soldados entre los que destaca uno que toca una peculiar trompeta, curioso secundario que se mantendría durante mucho tiempo en otras escenas pasionistas. La talla de Jorge Fernández vive todavía de los presupuestos góticos pero anticipa en muchos elementos del primer Renacimiento.
Nazareno de los ajusticiados en el retablo callejero de la Catedral de Sevilla
Nazareno de los ajusticiados en el retablo callejero de la Catedral de Sevilla









La iconografía del abrazo se popularizó en la segunda mitad de siglo con una pintura de las gradas de la Catedral, el conocido nazareno de los Ajusticiados que realizó el pintor Luis de Vargas, una pintura en una capilla abierta a la que se encomendaban los ajusticiados que circulaban en procesión desde la Audiencia o desde la Cárcel Real.
Nazareno del Silencio. Anónimo Siglo XVII
Nazareno del Silencio. Anónimo Siglo XVII
Una pintura que debió sufrir las inclemencias de su situación al aire libre y que acabó siendo sustituida por otra similar deJuan de Espinal, ya en el siglo XVIII, con la peculiaridad de mostrar a Jesús portando túnica blanca. La obra debió influir en la iconografía de la hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén, que ya tenía esta advocación, mostrando su Titular esta forma de representación se puede contemplar en un antiguo dibujo que conserva la histórica hermandad del Silencio. La influencia de la pintura de Vargas también se puede rastrear en las mismas reglas de la corporación, en una de sus páginas aparece una ilustración que denota la influencia y popularidad del modelo original.
En los años finales del siglo tuvo gran devoción el Nazareno titulado de las Fatigas, según recoge el testimonio del Abad Gordillo, una imagen de talla completa que se sigue conservando en la parroquia de la Magdalena.
Nazareno de las Fatigas / MANUEL SEGURA
Nazareno de las Fatigas / MANUEL SEGURA
Estudiada profusamente por el profesor Roda Peña, la venerada obra fue realizada por Gaspar del Águila y policromada por el pintor Antonio de Arfián en 1587, felizmente restaurado por Francisco Berlanga en el año 2009.
Es una imagen pensada para su ubicación en un retablo, ya que presenta ahuecada y plana su parte posterior y alcanzó fama de milagrosa en el siglo XVII, según refería el propio Abad Gordillo: “Y así ante Él aparece mucha gente tribulada, y hacen su estación y dicen misas en copioso número; y en los viernes de todo el año se celebra una misa muy solemne, sin excepción, por la salud temporal y espiritual de los parroquianos que acuden a oírla con frecuencia y veneración”.
Grabado de Jesús Nazareno del Silencio
Grabado de Jesús Nazareno del Silencio
El mismo concepto estético presenta la imagen del Nazareno de la Corona, de la parroquia del Sagrario de la Catedral. Una notable talla, completa, procesional, con soga anudada en la cintura y marcado efectismo manierista en su posición y en la mirada del Señor, que debió ser fuente de inspiración para autores del primer Barroco, como el propio Ocampo.
El modelo también fue habitual en los conventos sevillanos. En el de franciscanas de Santa María de Jesús, junto al retablo de San Pancracio se conserva el Retablo de las Ánimas, realizado por Asensio de Maeda y Juan de Oviedo según el contrato firmado con Lope de Tapia en 1587. La representación de las Ánimas es una pintura del siglo XVIII. En el centro aparece un relieve escultórico de Cristo camino del Calvario, bajo un relieve del Padre Eterno, una escena que sigue el repetido modelo de abrazo a la cruz entre sayones y soldados romanos. Gran interés presenta otro relieve conservado en el monasterio de carmelitas de la calle Santa Ana, en un retablo dedicado a San Juan Bautista, con arquitectura del siglo XVII y diferentes relieves recompuestos.
El Cristo de la Corona por la plaza del Triunfo
El Cristo de la Corona por la plaza del Triunfo
Los que representan el tema de la Coronación de espinas y el Camino del Calvario son obra del siglo XVII, son relacionables con el estilo de los primeros autores del siglo, con formas cercanas a las de Diego López Bueno o a Juan de Oviedo. Al ser un retablo de acarreo cabe la posibilidad de que algunas de las partes que lo conforman pudieran provenir del desaparecido convento de carmelitas de Belén.
Grabado del Nazareno de la Corona
Grabado del Nazareno de la Corona









Pintura, esculturas, relieves y retablos… El siglo XVII reorientaría la representación de Cristo portando la Cruz hacia el modelo que hoy se admite como más habitual, aquel en el que Jesús abraza el palo más corto de la cruz, iconografía que permite colocar en mejor posición la figura de un Cirineo o de otros personajes de la Pasión. Quedarían desde entonces como excepcionalidad las imágenes del Nazareno del Silencio, de la Corona o, posiblemente, del actual Nazareno de la Candelaria, que pudo portar la Cruz al modo original. Excepciones que fueron la regla en la Edad Media y durante buena parte del siglo XVI.
Relieve del retablo de San Juan Bautista. Convento de Santa Ana. Sevilla / ANTONIO SÁNCHEZ CARRASCO
Relieve del retablo de San Juan Bautista. Convento de Santa Ana. Sevilla / ANTONIO SÁNCHEZ CARRASCO

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