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Curiosidades y anécdotas de la Semana Santa de Sevilla (Siglo XVII-Guerra Civil)

30 octubre 2017

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Todos nos hemos visto afectados de algún u otro modo por los distintos incidentes que se han dado en estos días de Pasión en Sevilla, y no nos referimos simplemente a las ya famosas “carreritas” de la Madrugá, hablamos de casos como la rotura del varal de la Hiniesta, los múltiples desmayos por el excesivo calor que hemos padecido con el desagradable momento de la Candelaria en Campana, imposibilidad de salir el Buen Fin por problemas en el mecanismo de la cruz del Cristo, escapes de gas en la calle Feria que provocan cambios de recorridos impensables para ese día, impacto de manigueta en la puerta de una iglesia, lanzamientos de cenizas mortuorias… En fin, una Semana Santa poblada de anécdotas que cierto es, han sido excesivas en una sola semana, pero que son bastantes habituales como vamos a ver a lo largo de la historia de esta nuestra fiesta.
1604. Negritos.






La cofradía de los negros de Sevilla se cruzaba en su recorrido en múltiples ocasiones con la nobiliaria hermandad de la Antigua y los Siete Dolores, era un momento tenso pues a la hora de decidir quién cedía el paso a quién, la de la Antigua se negaba a ceder el paso a “unos negros”. Tal era el desprecio a la raza negra que días después la autoridad eclesiástica llegó a amenazar a los negros de excomunión y con dar 100 azotes a los oficiales de la hermandad si volvían a entrar en disputas de este tipo.
negritos
1606Negritos.
Volvieron a salir en estación de penitencia pese a las dificultades que sufrían, tantos problemas le ponían que incluso se encontraron con la Puerta de Carmona cerrada para impedirles el acceso a las calles del centro, finalmente la forzaron y pudieron llegar hasta la Catedral.
23 enero 1606Vera-Cruz.
En este año la cofradía realizó estación de penitencia ante el Santo Crucifijo de San Agustín, la mayor devoción del momento en la ciudad de Sevilla, tal era la devoción que 6 hermandades más acompañaron a la Vera-Cruz en su camino. La curiosidad de este acontecimiento es el ver que lo de la bulla no es algo solo de nuestros días, cuentan los escritos que se formó tal aglomeración de personas que el crucificado llegó a estar parado en el mismo sitio hasta 3 horas al ser imposible avanzar con la gente.
1615. Cena.
Esta hermandad residía por entonces en la iglesia del convento de los Basilios (hoy calle Relator), coincidiendo en el templo con la hermandad de la Macarena. Tal llegó a ser la unión de ambas hermandades que decidieron salir en procesión con ambos cortejos unidos en la jornada del Jueves Santo, impensable sería hoy día la Macarena y la Cena unidas con 5 pasos y con 3.500 nazarenos por la calle…
1751Exaltación.
Esta Semana Santa el arzobispo Francisco de Solís ordenó que las cofradías pasaran por el balcón principal del Palacio Arzobispal para así poder él disfrutar de los pasos sin tener que desplazarse a ningún lado. Cuál sería su sorpresa al ver que la Exaltación decidió no dar el rodeo a la plaza Virgen de los Reyes sino girar directamente nada más salir de la Catedral y tirar por la calle Placentines.
Tal fue el enfado del arzobispo que al momento excomulgó al hermano mayor de la cofradía y se tuvo que suspender la estación de penitencia. El caso llegó incluso a la justicia ordinaria que concluyó que Francisco de Solís no interviniera más en los recorridos para no llegar a este tipo de conflictos.
1782Estrella.






Pasando la cofradía por la calle Castilla fueron detenidos 4 nazarenos al llegar un alguacil mayor eclesiástico, un  notario, ministros y soldados, la causa de la detención era ir con los rostros cubiertos (estaba prohibido por esos años).
Mientras los llevaban para la cárcel arzobispal son asaltados por una serie de trianeros que los liberan en la zona del Arenal y los devuelven a la procesión que continuó sin ningún tipo de problema.
1803. San Benito.
Cuando aún residía en su barrio fundacional, Triana, en la salida de este año el primitivo crucificado de la Sangre a la altura de la Plaza del Altozano sufrió una caída que lo partió en múltiples pedazos, ya que era una obra de pasta de madera. La desgracia tuvo al menos una nota positiva pues se consiguió un documento que tenía la imagen en su interior y que mostraba su autoría, desconocida hasta el momento, el texto decía:
“En el año del nacimiento de nuestro Redentor de 1553 año, en el mes de marzo, se acabó la hechura de este Santo Crucifijo, e hicieron la hechura de talla Francisco de Vega, entallador, y Pedro Jiménez, pintor, la pintura”.
3 abril 1874Carretería.
En el dificultoso momento de la estrechez de Placentines este misterio intentaba avanzar, se dio la desgracia de engancharse la cruz del Cristo  a un balcón de la calle, en el intento de separarla el movimiento de los costaleros provocó la rotura de la base de la cruz y en la caída se rompió el pie del crucificado. Finalmente se optó por tumbar al Señor de la Salud en el tablero del misterio y regresar directamente a la capilla.

1880. San Isidoro.
El entonces alcalde de la ciudad, José María de Hoyos Hurtado, quería que San Isidoro saliera en la jornada del Jueves Santo, en contra de lo que la propia hermandad deseaba, que era salir en Viernes Santo. Ante la imposición del alcalde, la única solución que encontraron fue renunciar a la subvención del Ayuntamiento por lo que el alcalde cedió y permitió que salieran en su día habitual.
Pintura de José Arpa que ilustra el dramático suceso
Pintura de José Arpa que ilustra el dramático suceso
1893Amargura.
Conocido es el desgraciado momento en que en la Plaza de San Francisco una luz que llevaban bajo el paso los costaleros prendió el manto de la Virgen y que rápidamente se extendió por los ropajes de las imágenes. El San Juan fue el que más sufrió desperfectos en la encarnadura y la Virgen de la Amargura acabó ennegrecida por el humo, además se perdieron varias alhajas de la dolorosa como una pulsera de diamantes, un alfiler y perlas.
La cofradía decidió seguir adelante con el misterio con total normalidad y el palio regresó totalmente apagado a San Juan de la Palma y con un hermano subido al palio sujetando a la titular mariana, cubierta por un manto que cedió la Sacramental del Salvador.
Se abrió una bolsa para recaudar dinero con el fin de restaurar y reponer lo perdido en la que la principal impulsora fue la infanta María Luisa Fernanda que aportó 500 pesetas de la época. Finalmente Antonio Susillo llevó a cabo la restauración.
1898. Cachorro.
Al igual que le pasó años antes a la Carretería, el Señor de la Expiración quedó enganchado en la estrechez de Placentines con uno de los balcones que le produjo daños en una de sus manos. La solución que tomó la hermandad fue cambiar al año siguiente el recorrido y ya no volvió a pasar por esa zona el Cachorro.
1899. Montserrat.
En la salida del Viernes Santo de este año, una mujer observó cómo se empezaban a prender uno de los ropajes de la dolorosa y alertó a los miembros de la cofradía lanzándole agua al paso, una vez sofocado el incendio se abrió una bolsa para recuperar los bienes perdidos, encabezada por el Marqués de Paradas que donó 1.500 pesetas. La idea tuvo gran éxito pues llegaron a alcanzar la cifra de 10.000 pesetas.






1909. Esperanza de Triana.
De cuando esta hermandad residía aún en el templo de San Jacinto es esta anécdota, ese año al parecer la cofradía de Triana se retrasó en su regreso y los dominicos (que no es cosa de hoy que no quieran saber de las cofradías) cerraron las puertas de San Jacinto para no dejar entrar a la cofradía. La Junta tuvo que organizar una reunión de urgencia con los frailes para llegar a un entendimiento, finalmente, por fortuna, se impuso la cordura y abrieron las puertas del templo trianero.
1909. Trinidad.
Mucho se está hablando de las carreritas a causa de una ambulancia en la Madrugá, tampoco es nada nuevo, aunque aquí la reacción fue bien distinta, cuando la cofradía acababa de salir por la zona de María Auxiliadora un coche de caballos quiso cruzar la cofradía sin esperar a que pasara, la reacción del público que estaba presenciando la cofradía fue tal que consiguieron que fueran detenidos y así pudiera seguir su ritmo, sin sobresaltos, la Trinidad.
calvario 1909 estreno san gregorio
El Calvario por entonces tenía su sede en la iglesia de San Gregorio

Primera década del siglo XXCalvario.
Al poco de salir el Señor del Calvario en una “levantá”, uno de sus brazos se salió fuera del perno de la cruz. Un hermano subió a arreglarlo y pudieron continuar su paso sin mayores problemas.
candelaria 1924
1924Candelaria.
En el año del estreno del palio de Rodríguez Ojeda la hermandad no pensó en que este era de mayor altura y tamaño que el anterior hasta que llegaron a la calle Almirante Hoyos y se encontraron con un balcón (uno de los mayores enemigos de la Semana Santa como estamos viendo). La única solución era desmontar el balcón y se optó por ello.
Para la salida del año siguiente se volvió a plantear al vecino la eliminación del balcón a lo que se negó en rotundo, por ello desde 1925 podemos disfrutar del recorrido de los Jardines de Murillo que por entonces lo usaban tanto a la ida como a la vuelta.
1924Dulce Nombre.
Era la primera salida procesional de la Virgen del Dulce Nombre, la obra de Castillo Lastrucci estaba inspirada en una chica bailadora de la collación de San Lorenzo, tal era su parecido que todo el mundo la reconoció y optaron por pedirle al autor que la retocara para que fuera menos humana y más espiritual. Si bien esto no generó ningún altercado si podemos decir que la calle dictó sentencia a la obra de Antonio Castillo.


https://denazaretasevilla.com/2015/04/16/curiosidades-y-anecdotas-de-la-semana-santa-de-sevilla-siglo-xvii-guerra-civil/





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