El agua de la Virgen que sanaba a enfermos en Córdoba

08 septiembre 2017

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Una fuente de aguas milagrosas, un santuario mariano al que se acude caminando por estar fuera de la ciudad y una devoción que se abre paso hasta conquistar toda la urbe. La historia se ha podido repetir en muchos lugares, pero también se vio en Córdoba en torno a la imagen de la Virgen María que sería la más querida durante siglos: Nuestra Señora de la Fuensanta.

La fiesta que se celebra en los primeros días de septiembre tiene su origen en una leyenda fechada en la primera mitad del siglo XV. En el barrio de San Lorenzo vivía un cardador de lana que se llamaba Gonzalo García, y que no paraba de sufrir desdichas. Su esposa padecía una enfermedad mental y su hija era paralítica y el dinero que ganaba apenas bastaba para toda la familia.

Una tarde de aflicción salió por la Puerta de Baeza (al final de la actual calle Agustín Moreno) y cruzó el arroyo de las Peñas o Piedras hacia el sitio que decían de las Moras, por las muchas que crecían. Allí se le aparecieron dos hermosas joven y otro muchacho que le invitaron a buscar: «Gonzalo, toma un vaso de agua de aquella fuente, y con devoción dalo a tu mujer e hija, y tendrán salud».






Aparición celestial

Y para que no quedara duda de quiénes eran, lo corroboró el joven:«Haz lo que te manda la Madre de Jesucristo, que yo y mi hermana Victoria, como patronos de esta ciudad, lo hemos alcanzado de la Virgen Santísima». Acudió al lugar y encontró la fuente que manaba de la raíz de una higuera, compró un jarro y llevó el agua a su mujer e hija, que sanaron.

Veinte años después, un ermitaño que habitaba la zona de la Albaida rogó a la Virgen que le curase de hidropesia y bebió el agua de la Fuente Santa, que así se llamaba. Se vio libre de la enfermedad y pidió a Dios conocer lo que pasaba, hasta que un 8 de septiembre escuchó una voz que le decía que en el tronco de aquella higuera había una imagen de la Virgen que se había escondido huyendo de la persecución de la dominación árabe. Allí la halló, tras talar el árbol, y hubo una procesión con Ella hasta la Catedral.







Tras aparecer la Virgen en el tronco, la llevaron a la Catedral

Comenzó a crecer la devoción tanto que se construyó el santuario y la ciudad alcanzó en el 8 de septiembre una de sus fiestas más tradicionales, en aquel lugar en el campo, todavía lejos de rodearse de bloques de pisos, y la Virgen de la Fuensanta alcanzaría la consideración de patrona de Córdoba. Al mismo tiempo se construyó el llamado Pocito, el lugar en que acceder al agua que había sanado, según la tradición, a tantas personas.

http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-agua-virgen-sanaba-enfermos-cordoba-201709051955_noticia.html

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