_

Ramblas en Sevilla

22 agosto 2017

send email
print this page
El articulista no puede quedarse en un cantor de la ciudad, en un trovador de la Híspalis perdida, en un piropeador profesional de los encantos que siguen cincelando el perfil de Sevilla… aunque siempre haya alguien dispuesto a cargárselo. El oficio del articulista va más allá de la ojana que llena el ego de los ególatras y egocéntricos, dicho sea lo de céntricos en el uso geográfico del término: no ven más allá de la Puerta Jerez o de las antiguas puertas que siguen cerrando el paraíso sevillano para ellos y para los que son como ellos. Escribir en Sevilla no es llorar, como decía Larra cuando se refería al oficio del escritor en España. Pero de vez en cuando hay que poner un puyazo en todo lo alto para que la ciudad despierte de ese letargo en el que la sumieron los aduladores de épocas pasadas, presentes y tal vez futuras.







Escarmentar en cabeza ajena es algo que está vedado al hombre contemporáneo. Nos creemos los más listos de la clase de historia, o sea, de la historia de la humanidad. Y por eso tomamos unas decisiones que se compadecen mal, pero que muy mal, con lo que el tiempo se empeña en enseñarnos. Después del cruel atentado que el terrorismo islamista -basta de eufemismos- ha cometido en Barcelona, la ciudad de Sevilla debe plantearse unas cuantas cosas. De momento, la primera pregunta cae por su propio peso. ¿Estamos dispuestos a seguir como estamos, o somos capaces de poner en marcha un plan de verdad que nos proteja? Todo en la vida tiene un precio, y ese plan nos obligaría a perder ciertas comodidades de las que disfrutamos de forma inconsciente.
Un ejemplo: los bolardos de protección en vías de tránsito acumulado. La Policía Nacional los recomendó en Barcelona, pero su alcaldesa hizo caso omiso. Le da alergia todo lo que huela a medidas policiales de seguridad. Del Ejército, ni hablamos. La buena señora prefiere esa libertad blanda, tirando a blandiblú, del Imagine y los gatitos, de los carteles lacrimógenos y los abrazos lacrimosos. Por cierto: si eso lo hubiera hecho un alcalde del PP en vez de la señora Colau, la campaña que habría montado la izquierda demagógica y radical para culparlo del atentado habría sido de órdago. ¿O no?

Pues eso, que debemos plantearnos la situación con serenidad y con seriedad, vocablos parecidos y complementarios. Y ahora vamos a tocar el punto más sensible de todos: la Semana Santa. Señores del Consejo y de las cofradías, del Cecop y de los cuerpos de seguridad: esto no puede seguir así. Lo escribimos sin alarmismo de ningún tipo, pero si una pelea en la calle Arfe es capaz de reventar la Madrugada y de crear momentos de pánico, imaginemos por un momento lo que podría pasar si sucede eso que todos tememos y que un servidor no va a escribir para no dar ideas. Y para que luego no venga el listo de turno a matar al mensajero. Por eso el articulista tiene que mojarse, con la calor que hace, y decirlo muy clarito. A ver si por una vez en la vida que nos ha tocado vivir, la ciudad se despierta y deja de ser la bella durmiente que siempre mira a otro lado para no ver lo que se le viene encima.

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/opinion/la-opinion-de-francisco-robles/ramblas-en-sevilla-116068-1503301398.html

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deje su Opinión...

 
Realizado Por Grupo CofradiasTv | Publicado para Blogger .
© Copyright 2011 CofradiasTv Todos los Derechos Reservados.