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La capa pluvial del Emperador

25 agosto 2017

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10 de marzo de 1526. Boda real en el Alcázar de Sevilla. Enlace entre Isabel de Portugal y el rey Carlos I. Rey y Emperador. 26 años y 23 años. Una boda con prisas entre la represión a los comuneros y las urgencias para culminar la coronación imperial. Una boda pactada por estrategia política que acabaría convirtiéndose en una historia de amor: los dos novios, que se conocieron apenas unas horas antes del enlace, acabaron teniendo un flechazo en toda regla que haría las delicias de la actual prensa del corazón. Carlos cambió hasta de costumbres. En su improvisada luna de miel en Granada dejó de madrugar, se levantaba a las once y, al parecer, no sólo dormía…
Capa pluvial de Carlos V, / IAPH







Capa pluvial de Carlos V, / IAPH
Un emperador que dejaría huella en la ciudad que se vistió de Renacimiento para su boda, desde el inicio de las nuevas Casas Consistoriales a las reformas en el Alcázar; con un  título que acabó ostentando la imperial hermandad de la Sagrada Lanzada, con los azulejos manieristas de Cristóbal de Augusta donde se repitió hasta la saciedad su imagen con la reina, o con una capa pluvial que sigue siendo uno de los tesoros, quizás poco conocido, de Sevilla. Tras haber sido custodiada por la hermandad de la Redención dentro del patrimonio de la iglesia de Santiago, y con numerosas dudas en cuanto a su procedencia, la capa pluvial que, según la tradición, empleó el César Carlos en su coronación, se expone desde hace algunos años en la Catedral.
Carlos V e Isabel por P. Pablo Rubens
Carlos V e Isabel por P. Pablo Rubens
Una capa que presenta bordados sobre base de tafetán con hilos metálicos y sedas de colores que adornan el tejido principal de sedas amarillas y que podría haber sido empleada por Carlos V durante su coronación en la ciudad alemana de Aquisgrán el 23 de octubre de 1520, siendo posteriormente donada a la orden de Santiago tras la celebración en Sevilla en 1528 de la boda entre el emperador e Isabel de Portugal.
Capa pluvial de Carlos V en la Catedral de Sevilla







Capa pluvial de Carlos V en la Catedral de Sevilla
Según el estudio descriptivo realizado por el Instituto Andaluz de Patrimonio con motivo de su delicada restauración entre los años 2006-2008,  la llamada capa pluvial de Carlos V es una pieza que se data en 1508, siendo un ornamento litúrgico que tiene su origen en la romana lacerna, que se usó  en las procesiones, fuera de los templos, para protegerse de la lluvia y del frío,  por lo que se llamó pluvial en Italia, nombre que se ha conservado hasta hoy en el lenguaje eclesiástico.
Detalle de una de las santas del bordado de la capa
Detalle de una de las santas del bordado de la capa
En la liturgia cristiana comenzó a usarse por sacerdotes y cantores en el siglo X y servía no sólo en las procesiones sino también para ciertos actos del coro y otras ceremonias. En el siglo XI se haría el diseño definitivo que llega a nuestros días, variando sólo el capuchón y las bandas o tiras delanteras. Estas consistían durante los primeros siglos en una orla estrecha, pero desde el siglo XIII ésta se ensancha notablemente, admitiendo bordados con imaginería, convirtiéndose el broche metálico o fíbula,  que desde el principio sirvió para cerrar la capa en el pecho, en un elegante adorno. El capuchón ya era una pieza decorativa en el siglo XII.
Detalle del bordado
Detalle del bordado
La capa de Carlos V tiene una cenefa u orfre desde la parte superior hasta los extremos en donde se representan, en la zona correspondiente al cuello, unos ángeles y tres capilletas de estilo gótico con santos y santas en ambos laterales. Por la espalda cuelga, al filo del orfre, el capillo que está ricamente bordado y representa la Coronación de la Virgen por los Ángeles, escena de origen medieval que siguió interpretándose en durante el Renacimiento y el Gótico. Según el IAPH, la pieza pertenece a la categoría de ornamentos de imaginería, y suele formar parte de un terno litúrgico.
Detalle Santa Elena antes de la restauración / IAPH
Detalle Santa Elena antes de la restauración / IAPH
Por sus elementos decorativos  se puede encuadrar en la época de transición del Gótico al Renacimiento, según confirman las capillas góticas y doseletes del orfre y las indumentarias que visten los santos, así como por la técnica de los bordados. Sin embargo las cenefas perimetrales y el tejido brocado del cuerpo son posteriores, por lo que se puede considerar añadidos manieristas o protobarroco, con técnicas de los talleres textiles del Norte de Europa. Al parecer, la pieza sufrió algunos añadidos hacia 1600, cuando se le agregó la llamada retorcha de almendrillas, junto a la cenefa, para reforzar las guarniciones o adornos, además de reemplazar la tela base originaria por un rico brocatel de oro y seda que reproduce una de las variantes de los típicos tejidos denominados de granadas.
Escudo central de la capa con le tema de la Coronación de la Virgen por los ángeles
Escudo central de la capa con le tema de la Coronación de la Virgen por los ángeles
En un minucioso trabajo de restauración, dirigido por la afamada especialista del IAPH Lourdes Fernández entre 2006-2008, se realizó la desinsectación y limpieza de la pieza, proceso al que siguió la separación de las  diferentes partes constitutivas de la obra, restaurándose cada una de ellas de forma individual y eliminando los añadidos de intervenciones posteriores.
Preste con capa pluvial por José García Ramos






Preste con capa pluvial por José García Ramos
En la restauración se aplicaron tratamientos de conservación como el alineado y la corrección de deformaciones, consolidándose el orfre y el tejido base con soportes naturales de algodón y lino teñidos para su correcta integración cromática. Además, se fijaron con hilos de seda aquellas zonas sueltas de la capa. La restauración finalizó con la protección del reverso de la pieza con un forro de seda y el montaje de las distintas partes.
Se recuperó así una pieza de larga tradición histórica, con un expositor especial que la sigue exhibiendo en la Catedral de Sevilla. Un capa pluvial que se puede rastrear en el espectacular cuadro de la apoteosis de Santo Tomás, obra de Zurbarán conservada en el Museo de Bellas Artes que muestra al Emperador junto al Fray Diego de Deza, el fundador del desaparecido colegio dominico de Santo Tomás, situado en los aledaños de la actual calle con su nombre.
Inscripción del mueble en el que se guardaba en la iglesia de SAntaigo, foto IAPH
Inscripción del mueble en el que se guardaba en la iglesia de SAntaigo, foto IAPH
Capa pluvial con historia que recuerda el cierre tradicional de los cortejos litúrgicos de la Semana Santa, donde el preste se revestía con una pieza de estas características, estampa que, afortunadamente, todavía mantienen algunas corporaciones. Una mirada al pasado que es presente y que tiene, siempre, mucho que contar. Es la larga huella del emperador Carlos V en Sevilla, la Roma española del siglo XVI. Que no te lo cuente, sólo, una serie de televisión…
Apoteosis de Santo tomás de Aquino, por Francisco de Zurbarán
Apoteosis de Santo tomás de Aquino, por Francisco de Zurbarán

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/la-capa-pluvial-del-emperador-84800-1446421999.html

1 comentarios:

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