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Entrevista a Pedro Manzano Beltrán

21 agosto 2017

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La imaginería es, dentro del mundo cofrade, una de las tareas que más curiosidad generan hoy en día. No son pocas las hermandades, tertulias o grupos jóvenes que se acercan a los talleres donde los imagineros dan forma a las nuevas devociones, o donde nacen aquellas imágenes secundarias que, en algunos casos, llegan a convertirse en verdaderos protagonistas de los misterios. Emuladores de la propia creación, los imagineros dan vida a las escenas que cada año llenan nuestras calles durante una fugaz semana, rellenan nuestras carteras en sus estampas o adornan nuestras casas y oficinas en sus cuadros. 








Sin embargo el tiempo, como para nosotros mismos, se cobra su deuda con esta creación. Los años pasan y sobre las imágenes se depositan las muestras de la devoción alcanzada en forma de restos de incienso, cera o carmín. La oxidación de los ensamblajes, el deterioro de los lienzos, la dilatación de la madera y un largo listado de dolencias de nuestro patrimonio que justifican la existencia de profesionales que velan por el mismo, y entre los que destaca Pedro Manzano Beltrán, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en la especialidad de Conservación y Restauración de Obras de Arte.

En su currículum encontramos colaboraciones con el Museo de Bellas Artes de Sevilla, el Patronato de la Alhambra y Generalife, la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía en diferentes provincias, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, con infinidad de hermandades o distintas comunidades religiosas, por citar algunos ejemplos. Director Técnico en Conservación y Restauración de Obras de Arte en la empresa Serbal S.L. entre 1992 y 2001, miembro de la Red de Expertos del Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio Cultural y Natural concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación desde el año 2010 o coordinador de material ligneo en la intervención que el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico realizó en los bienes muebles de la capilla del palacio de San Telmo de Sevilla durante los años 2009 y 2010.

Toda una referencia en el mundo de la conservación y restauración de obras de arte, quien amablemente nos recibe para darnos a conocer su trabajo y su propia persona.

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Pedro Manzano Beltrán en su taller. Fuente: www.pedromanzano.es

1.- Hay quien piensa que las manos de los imagineros, conservadores o restauradores está guiada por Dios, aunque su currículum demuestra que antes, durante y después lo más importante es la formación. 

El trabajo que realizo no sería posible sin una buena formación académica, la experiencia adquirida con los años y una continua renovación y actualización de conocimientos. La conservación y restauración de obras de arte con mayúsculas es una disciplina de 

una gran importancia en la sociedad en la que vivimos y debemos abordarla desde el conocimiento, puesto que tenemos la enorme responsabilidad de actuar sobre objetos que portan extraordinarios valores culturales, fruto del pensamiento humano y testigos ciertos de otras épocas pasadas. Sin este legado cultural no tendría sentido nuestra sociedad tal como la conocemos hoy día 


2.- ¿Qué diferencia existe entre un imaginero y un restaurador? 

Aunque las dos profesiones comparten un espacio en común como es el del arte, existen claras diferencias entre ellas. El contraste fundamental es de carácter conceptual: mientras que el trabajo de un imaginero es principalmente creativo el de un restaurador no lo debe ser. Hemos de conservar sin interferir en la creación del autor. 

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Pedro Manzano Beltrán en su taller. Fuente: www.pedromanzano.es
3.- Las leyes de propiedad intelectual establecen que los derechos de autor de las obras recaigan sobre sus autores (e incluso sobre sus herederos durante un tiempo determinado una vez fallecidos éstos), de manera que es el autor de una obra tiene el derecho preferente sobre las actuaciones que la hermandad pueda acometer sobre la misma. Esto puede llevarnos a una paradoja como es que las obras no sean conservadas o restauradas por conservadores de arte, sino por imagineros. ¿Qué opinión le merece esto? 

He tenido conocimiento de ésta disyuntiva en alguna que otra ocasión e incluso ha habido casos en los que han terminado en los tribunales. La ley de propiedad intelectual así lo determina, pero en los casos en los que ha habido discrepancias ha sido por que la Hermandad temía una “actualización” de la imagen por parte de su autor y no un tratamiento de conservación y restauración basado en unos principios y criterios de conservación de la misma. 


4.- Usted ha realizado trabajos tan dispares como una intervención sobre el sistema de articulación de los brazos de la imagen del Gran Poder de Juan de Mesa, trabajos de conservación con el Patronato de la Alhambra y Generalife o de restauración de óleos sobre cobre. ¿Requiere su trabajo de una investigación continua para afrontar cada encargo o por el contrario están documentadas las técnicas a desarrollar para la mayoría de los casos? 

Partimos de una base de conocimiento adquirida en los años de formación, pero siempre es necesario ampliar conocimientos, mediante la aplicación de nuevas técnicas y productos desarrollados específicamente para utilizar en los procesos de conservación y/o restauración, mediante la asistencia a congresos, jordanas técnicas, cursos específicos o la consulta bibliográfica. 









5.- Los servicios profesionales que usted ofrece van desde exámenes “in situ” de la obras hasta la exposición pública de los resultados tras las intervenciones. ¿Qué labores de mantenimiento debería seguir cualquier imagen procesional? 

Una vez finalizado un tratamiento de restauración es muy aconsejable diseñar un proceso de control y seguimiento del estado de conservación de la imagen. Esta es la mejor manera de que ésta se conserve en buenas condiciones a lo largo del tiempo. Podemos aplicar aquí la máxima de “es mejor prevenir que curar”. Debemos tener en cuenta que la imagen vuelve nuevamente al lugar en el que se encontraba antes de la restauración. En un alto porcentaje, el sitio donde se encuentra ubicada dicha imagen para recibir cultos es el causante de alguna de las alteraciones que presenta. De igual forma vuelve para ser usada cultualmente y ese es otro factor de deterioro. Ante esta situación es muy aconsejable, como ya he dicho con anterioridad, que un profesional de la conservación y restauración de obras de arte vele por su adecuado mantenimiento. 

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Jesús del Gran Poder, cuyo sistema de articulación de los brazos fue intervenido por Pedro Manzano Beltrán
6.- A la hora realizar un diagnóstico por primera vez, ¿a qué pruebas debe someterse? 

Para un mejor conocimiento del estado de conservación actual de una imagen se requiere la realización de una serie de estudios previos a la intervención, cuya información resulta de gran utilidad para completar el diagnostico del estado de conservación de la obra. 

Se deben de realizar dos tipos de estudios de carácter complementario: 

El primero de ellos lo denominamos métodos físicos de examen y tienen por objeto dar a conocer aspectos de la obra que no son visibles a simple vista ya que aportan información tanto de la estructura interna, como de los estratos más superficiales. En este sentido, los estudios más usuales son los siguientes: Estudio fotográfico con luz transmitida y rasante. Estudio fotográfico con iluminación ultravioleta. Estudio mediante imágnes médicas. Tomografía Axial Computarizada y/o radiográfias. Determinar las condiciones de humedad relativa y temperatura del entorno así como de las fuentes de iluminación. 

En segundo lugar es necesario realizar los denominados estudios analíticos. Su finalidad es proporcionar el conocimiento de los materiales constitutivos de la obra, tanto originales como añadidos, para ello se precisa analizar químicamente la composición de las capas de color que recubren la talla. Identificar la madera, datarla cronológicamente, identificar las alteraciones de tipo entomologico así como el deterioro producido por hongos. 


7.- Igualmente ofrece técnicas de análisis tan llamativas como radiografías o los denominados TAC (Tomografía axial computerizada), a través de las cuales se puede analizar el interior de las imágenes. ¿En qué casos son recomendables estas pruebas? 

Desde mi punto de vista siempre que podamos introducir la imagen en el Tomógrafo. Desafortunadamente no todas las imágenes pueden ser estudiadas al cien por cien mediante esta técnica diagnóstica debido a la disposición de las mismas: brazos abiertos en el caso de las imágenes de crucificado, peanas, pliegues de ropajes voluminosos, etc. Hemos de tener en cuenta que ésta técnica de diagnóstico ha sido diseñada para el estudio de un ser humano tendido sobre una mesa, con los brazos plegados a lo largo del cuerpo, que se desliza por un hueco limitado en sus dimensiones. 

La información que se obtiene es muy valiosa para conocer el estado de conservación interno, sus sistemas constructivos, las piezas de madera que la conforman y su disposición espacial, huecos, fendas, colainas, etc, etc. Por ello siempre realizo este tipo de prueba antes de acometer un tratamiento de restauración, en el caso de las zonas que no han podido ser estudiadas con el TAC opto por utilizar la tradicional radiografía. 


8.- Aunque las imágenes se suele decir que son el bien más preciado de cada hermandad, seguramente el aspecto económico delimitará el alcance de las pruebas a realizar por las hermandades. ¿Qué es lo que más le demandan? 

Las hermandades suelen demandar que se realice un buen trabajo, el cómo se ha de hacer y las pruebas diagnósticas que son necesarias me son confiadas, evidentemente el componente económico es un factor determinante pero no siempre limitante, es posible realizar estos estudios a un coste razonable. 


9.- ¿Están las hermandades concienciadas de la importancia de la conservación de sus imágenes, o por el contrario es la restauración sobre el aspecto que más se trabaja? (aún cuando esto sea contraproducente). 

Después de pasar por un periodo de tiempo “traumático” para ellos, por tener que permanecer durante algunos meses sin su imagen titular y con la incertidumbre del resultado final, suelen concienciarse de que es mejor la conservación preventiva de la imagen, mediante el control y seguimiento de la misma ya aludidos, que la restauración integral a la que se ha sometido. 

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Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas de San Isidoro, restaurado por Pedro Manzano Beltrán

10.- Tal vez por miedo a escuchar lo que no se quiere o tal vez por cierta ignorancia en la materia, seguramente se habrá encontrado en alguna ocasión con directivos de hermandades que le habrán insinuado, aún antes de su propio diagnóstico, por dónde debería ir el proyecto o cuáles eran las dolencias de la imagen. ¿Somos muy lanzados en este aspecto los cofrades o suelen respetar el criterio del profesional? 

Afortunadamente no me he encontrado con personas con el perfil que usted describe en su pregunta. Yo siempre valoro positivamente los comentarios que recibo de las personas que están en primera “línea de fuego”, es decir: priostes, camareras, vestidores, etc. ya que ellos conocen la imagen al detalle y saben reconocer cuando se ha producido un daño.

11.- Fuera como fuese lo cierto es que cuando entre en su taller una imagen, lo hace la esencia de la hermandad. ¿Con qué sentimiento suelen depositar en sus manos las imágenes los cofrades? ¿Se les reza antes de “abandonarlas”?

Los sentimientos generalmente son de pesar, pero también de esperanza ya que han tomado la mejor decisión para la imagen y esperan que una vez terminado el tratamiento vuelva en todo su esplendor. 








Sí, se les suele rezar, tenga en cuenta que aunque estén descontextualizadas en el taller sigue siendo la imagen devocional que mueve a la fe y por consiguiente ha de seguir recibiendo todo el cariño que recibía en su altar de cultos, camarín o capilla. El término “abandonarlas” no lo considero oportuno en estos casos, puesto que son momentos en los que más se les recuerdan, echan de menos y más presentes están en la vida de los cofrades

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Virgen del Carmen. Oleo sobre cobre. Anónimo S, XVII. Restaurado por Pedro Manzano Beltrán

12.- En un arrebato de cariño ¿le han dicho alguna vez algún cofrade, justo antes de marcharse, alguna frase como “cuídelo”? Las anécdotas serán muy diversas.

Sí, suelen decirlo. En esos momentos brota espontáneamente un hondo sentimiento de sobreprotección.


13.- Para intervenciones con una duración mediana o larga, ¿se establece un calendario de visitas por parte de la hermandad, o permite usted que las hermandades visiten su taller cuando ellas estimen?

Siempre establezco un calendario de visitas para no interrumpir el trabajo con visitas no programadas o inesperadas. Suelo recibir a las Comisiones de Seguimiento al final del día en un horario cómodo para ellos para poder ver con detenimiento el desarrollo del trabajo o debatir algún tema en concreto sin prisas.


14.- Su trabajo consiste en desnudar a las imágenes de todo lo exógeno a ellas mismas. ¿Pierden las imágenes durante algún momento de la intervención esa unción divina que las recubre, o por el contrario siempre mantienen eso que las diferencia de cualquier otra obra de arte aún cuando se haya abierto la madera o eliminado la policromía?

Cuando una imagen esta creada con el corazón y el imaginero a puesto todos sus sentidos en darle forma para conseguir transmitirnos un sentimiento de plenitud inexplicable, de sacra divinidad, éste se mantiene durante todo el proceso potenciándose a medida que vamos alcanzando el final de la intervención.


15.- ¿Cómo se enfrenta un restaurador a ellas? ¿Influye que el restaurador sea creyente o por el contrario debe abstraerse de su fe durante las horas de trabajo para no verse influenciado?

Como profesional de la conservación y restauración de obras de arte abordo el trabajo que tengo por delante desde una perspectiva técnica y científica, puesto que es la materia la que da forma a la imagen y he de procurar dar el mejor tratamiento para su conservación. Cuando además de tener esta profesión eres creyente en Dios te sientes afortunado de poder contribuir con tu trabajo a que su mensaje perdure y es muy difícil abstraerse. En los momentos complicados de mi trabajo acudo a Él.


16.- Seguramente en alguna ocasión se habrá topado restauraciones que, en lugar de conservar la imagen, le hayan podido causar más daño. Algunos casos son muy conocidos. ¿Cómo se le dice o demuestra a una hermandad que su trabajo es el correcto y no el del anterior restaurador?

En esos casos no hablamos de restauración, ni de restaurador, ya que si el tratamiento ha sido realizado conforme a criterios y metodologías propias de ésta profesión por una persona a la cual le acredita una titulación superior en la materia y una trayectoria profesional consolidada, no habrá que demostrar nada, sin embargo, en aquellos casos en los que se han realizado intervenciones por personas no cualificadas y sin formación académica la evidencia cae por su propio peso. De hecho, las Hermandades recurren a restauradores titulados para no cometer los errores del pasado con sus titulares.


17.- Algunas administraciones pueden actuar de oficio cuando algo es incorrecto. Cuando usted ve que alguna imagen requiere de alguna actuación ¿lo pone en conocimiento de la hermandad o por el contrario no es éste su cometido?

Si se me es requerida mi opinión gustosamente la ofrezco por la correcta conservación de la imagen, en caso contrario me abstengo ya que no tengo la capacidad de actuar de oficio.

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Cartela del paso de la Exaltación (Sevilla) atribuida a La Roldana. Restaurada por Pedro Manzano Beltrán







18.- Se habla muchas veces de lo perjudicial que puede llegar a ser la lluvia para las imágenes, pero se me antoja que otros factores puedes ser igualmente dañinos, si no más. Pienso por ejemplo en el sol directo de una tarde de primavera en ciudades como Córdoba o Sevilla, después de todo un año a la sombra, o un lugar para el culto anual donde no se mantengan unas condiciones de humedad o temperatura idóneas. ¿Qué es lo más dañino realmente para las imágenes?

Evidentemente, la climatología es uno de los principales factores de deterioro de las imágenes e influye decididamente en la conservación de las mismas; todo lo que suponga un exceso, tanto de humedad como de falta de ésta, va a producir alteraciones en el soporte y consecuentemente en la policromía. La madera sometida a cualquiera de los dos extremos planteados, va a sufrir las consecuencias negativas del proceso, perdiendo el equilibrio que mantenía hasta ese momento con su entorno y en consecuencia presentará importantes daños.


19.- Por sus manos han pasado las imágenes (tanto titulares como secundarias) de un gran número de hermandades sevillanas y andaluzas. Por citar algún ejemplo podemos hablar de la Hermandades del Gran Poder, Siete Palabras, Exaltación, Santa Marta, Candelaria, Jesús Despojado, Soledad de San Buenaventura, Amargura o San Isidoro. En alguna ocasión ha declarado que la intervención sobre el Cristo de la Exaltación supuso uno de los retos más importantes. ¿Qué ocurrió?

El caso de mi querido Cristo de la Exaltación supuso un gran reto para mí porque hubo de ser intervenido nuevamente pasada la Semana Santa del año 2007, debido a que se detectaron en su interior varios focos de hongos de pudrición parda de la madera muy extendidos e imposibles de eliminar debido al poco tiempo material con el que se contaba para la llegada de la Semana Santa de ese año. Los trabajos de restauración iniciados se concluyeron para sus cultos en Cuaresma y una vez finalizada dicha Semana Santa, la imagen se trasladó nuevamente al taller para iniciar el tratamiento necesario para la eliminación del biodeterioro producido en la madera por el ataque fúngico. Los trabajos se extendieron varios meses ya que hubo de eliminarse concienzudamente, hasta alcanzar la madera sana, teniendo que reponerse toda aquella eliminada para mantener la estabilidad estructural de la imagen.


20.- ¿Qué otras intervenciones recuerda por su especial dificultad?

La intervención en la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la localidad cordobesa de Priego también resultó especialmente dificultosa por los problemas de conservación que presentaba y la enorme carga devocional que tiene. De igual forma, quiero rememorar la intervención en la imagen del Smo. Cristo del Descendimiento de la localidad sevillana de Pilas, de los denominados de “papelón” ya que las intervenciones a las que lo habían sometido habían agravado su estado de conservación debido al material con el que está construido, debilitando su estructura y ocultando su policromía original bajo unas capas de color de mala calidad.


21.- A los imagineros se les suele preguntar qué imagen les gustaría tallar. ¿Se le puede preguntar a un restaurador qué imagen le gustaría restaurar? Sin citar a ninguna imagen en particular, tal vez exista algún trabajo que aún no haya podido hacer, alguna técnica que no haya aplicado aún.

Nuestra comunidad autónoma atesora, afortunadamente aún, un importante número de magnificas obras de arte, y ello, a pesar de aquellos acontecimientos históricos que las han mermado; las Hermandades y Cofradías, dentro de sus posibilidades económicas velan por su conservación, también algunas Parroquias y Comunidades Religiosas, pero existe un gran número de magnificas obras de arte de carácter religioso que desafortunadamente no tienen ningún tipo de atención, es lamentable el estado de conservación tan ruinoso que pueden llegar a presentar, en algunos casos a punto de desaparecer para siempre, por consiguiente, son éstas obras las que me gustaría intervenir para conservarlas adecuadamente, sin olvidar las imágenes de los grandes maestros de la escultura de todos los tiempos.

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Cristo de la Humildad y Paciencia, atribuido a Pedro Roldán.Constantina. Restaurado por Pedro Manzano Beltrán

22.- Para finalizar, y tras hablar del sentimiento que tienen los cofrades al dejarle a usted sus imágenes, ¿qué siente Pedro Manzano al devolver las imágenes a sus propietarios, en algunas ocasiones después de bastante tiempo?

Por una parte mi sentimiento de satisfacción va en aumento a medida que observo las expresiones de admiración, asombro y felicidad que manifiestan las personas que me confiaron el trabajo. Las muestras de aprobación son sinceras porque salen del corazón de las personas al volver a contemplar el rostro de su imagen devocional. De otro lado, y en contrapartida, un gran vacío y tristeza cuando llegas al día siguiente al taller y tomas conciencia de la ausencia... es mucho el cariño que se les toma en la intimidad del día a día.

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