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Una extraordinaria en Córdoba para Humildad en 2018

23 julio 2017

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El lunes, 5 de septiembre de 2016. El respaldo unánime del centenar de asistentes que se dieron cita en el salón parroquial de San Miguel justo el día previo, para que la hermandad de la Paz y Esperanza reanudase el proceso para coronar canónicamente a la Paloma de Capuchinos, no fue la única noticia de calado que generó aquel cabildo. A pesar de que el único punto del día se circunscribía a la trascendental decisión adoptada, la confirmación extraoficial de lo que era un secreto a voces, que Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia presidirá una Salida Extraordinaria a medio plazo, se coló en una mañana histórica en la que todo lo demás giró en torno de la titular mariana de la corporación capuchina. Cuestión que fue negada de inmediato por quien utiliza las redes sociales y el burofax para disparar a todo el que se mueve, al más puro estilo del lejano oeste, sin controlar ni lo que se dice ni cómo.

Como ya dijimos entonces, si nadie logra que se aplique la lógica de la austeridad ante los múltiples frentes abiertos y teniendo en cuenta los tiempos que corren, será en 2018, coincidiendo con el LXXV aniversario de la bendición de la imagen de Juan Martínez Cerrillo, que precisamente en aquellos momentos estaba siendo objeto de una restauración en los talleres del imaginero cordobés Antonio Bernal, cuando volverá a protagonizar una Salida Extraordinaria cuyos detalles se van definiendo por parte de quienes realmente mandan en la corporación capuchina, todo ello envuelto, como siempre, en un halo de misterio acompañado por los clásicos dimes y diretes que trufan inevitablemente cualquier decisión adoptada en la corporación capuchina.




Detalles que marcarán inevitablemente la fisionomía de la posible procesión, como el itinerario por el que discurrirá, si lo hará en su paso o cuál será su acompañamiento musical. Cuestiones dotadas de una importancia menor, ya que lo que al parecer verdaderamente importa es salir a la calle al precio que sea y contentar con ello a quienes tanto gustan de salidas de estas características. De entrada, los rumores, que ya abundan por doquier – pese a que no sean más que eso, rumores, pregonados sin costó pero rumores – apuntan a dos fechas, 12 y 13 de octubre – ida y vuelta respectivamente -, estancia, presumiblemente, en la Catedral incluida, si bien hay voces que precisan que, pese a la clara intención del propio hermano mayor y su “círculo de confianza”, certificada incluso por miembros de su junta de gobierno, la realidad económica de la hermandad – saneada pero no preparada para excesos innecesarios -, unida a un horizonte cuajado de dos empresas de alto coste económico, una nueva casa hermandad – cuyas obras van a dilatarse bastante más de lo previsto – y nada menos que una Coronación Canónica, haría aconsejable que esta Extraordinaria no se celebrase. Hay quien aventura que la intención original incluiría además una exposición alusiva a la efemérides.

Una intención que, si finalmente se concreta y no se atienden a las mencionadas razones de austeridad que sería conveniente observar, deberá recabar la aprobación de Palacio, y previamente del Cabildo de hermanos – como todas las demás -, cuestión que, visto lo visto hasta ahora, no debería entrañar problema alguno. Sea como fuere, considerados los precedentes, y en base al concepto de gobernar que algunos evidencian con sus hechos, sería muy complicado explicar a determinado núcleo de costaleros que el Señor no salga a la calle por los mismos motivos que antes lo hizo su Madre.

Cabe recordar que la corporación capuchina ha protagonizado desde 1990 cinco salidas extraordinarias, tres con la Virgen y otras dos con el Señor. Con la coronación canónica de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza en ciernes, cuya fecha derivará del cumplimiento de los plazos, -pese a que la junta de gobierno baraja el conovifo horizonte temporal de 2020, con el conocimiento de Palacio -, la Salida Extraordinaria de Jesús de la Humildad y Paciencia elevaría a siete las salidas excepcionales llevadas a cabo por la hermandad en poco más de un cuarto de siglo. Ocho si, como apuntan los citados rumores, la salida se hace en dos etapas y a la espera de qué ocurrirá con motivo de la futura coronación.

La Virgen de la Paz salió el 9 de diciembre de 1990, con motivo del L aniversario de su bendición, un día después de lo previsto, ya que las inclemencias meteorológicas obligaron a modificar la idea original. Una salida extraordinaria que dejó múltiples escenas para el recuerdo, como la visión de un palio bajo el alumbrado navideño que ya ocupaba su lugar en las calles cordobesas. La Virgen recorrió en aquella fría jornada un itinerario que se desarrolló por calles céntricas a causa de la negativa del ayuntamiento de entonces a conceder los permisos para que el cortejo se encaminase a la Catedral, como era intención de la junta de gobierno que presidía en aquel entonces el recordado Salvador Hurtado. Un episodio que demuestra que la relación entre ayuntamiento y cofradías rara vez ha sido de miel y rosas.

1993 fue el año en el que Humildad y Paciencia salió en solitario de manera extraordinaria a las calles de la ciudad. Lo hizo para conmemorar su L aniversario, coincidiendo con el Vía Crucis oficial de la Agrupación, que presidió aquel año. El Señor se presentó al pueblo de Córdoba sobre su paso antiguo sin el misterio que entonces le acompañaba cada Miércoles Santo, circunstancia que también permitió escenas prácticamente inéditas para generaciones enteras de cofrades. El itinerario recorrió calles emblemáticas como San Zoilo o Deanes, convirtiéndose en la premonición que décadas más tarde permitiría la maravillosa imagen del discurrir del Rey de Capuchinos por el interior de la Santa Iglesia Catedral.

Una premonición que se concretó en 2013 cuando Humildad y Paciencia participó en el multitudinario Via Crucis Magno organizado por la Diócesis de Córdoba y la Agrupación de Cofradías. Aquel día, el paso de misterio capuchino hizo historia al sustituir su tradicional acompañamiento de agrupación musical por la excelente Rosario de Cádiz convirtiéndose en el preámbulo del cambio de estilo experimentado en los últimos años. Una salida extraordinaria para el recuerdo como el caminar del Rey de Capuchinos por los Jardines de Colón a altas horas de la madrugada.

La salida extraordinaria de la Virgen de la Paz de 2014, con motivo de su LXXV aniversario, llevó a la Niña de Cerrillo hasta el mayor templo de la Diócesis, cumpliendo el sueño de muchos cofrades que la burocracia municipal evitó veinticinco años antes y que la decisión de hacer estación de penitencia en la Catedral ha terminado de materializar. Una procesión, que se realizó con una considerable brillantez, y que también generó múltiples escenas irrepetibles por mor del itinerario elegido, como el discurrir de la dolorosa por las inmediaciones de la Compañía.

Antes, en 2009, la Reina de Capuchinos salió a la calle para celebrar sus setenta años de vida, presidiendo una procesión insólita, tanto por el hecho de salir en su paso de palio, sin palio, como por hacerlo conmemorando semejante efemérides. El cortejo salió de San Andrés y recorrió lugares tan relacionados con la historia de la hermandad como Santa Marina.

El horizonte de la hermandad de la Paz y Esperanza vuelve ahora a preñarse de salidas extraordinarias, una o dos presumiblemente en 2020 para coronar a la Paloma Blanca de Capuchinos y otra – u otras -, dos años antes, porque el devenir del tiempo así lo determina. Los caprichos del calendario vuelven a aliarse con los amantes de las procesiones presididas por imágenes penitenciales que se realizan fuera de los límites naturales que marca cada año la luna de Nisan, lo que volverá a ser una oportunidad para que se vuelvan a reproducir imágenes irrepetibles, al menos hasta dentro de veinticinco años.

http://www.gentedepaz.es/una-extraordinaria-para-humildad-en-2018/

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