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Escapulario

16 julio 2017

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Resultado de imagen de escapulario del carmenCuando era pequeño llevaba puesto el escapulario siempre. Mi madre decía que era de la Virgen del Carmen, y que no me lo tenía que quitar nunca. Que era una cosa muy buena. Yo la creí siempre; y me lo creí. Más tarde, y ya hace cuarenta años, lo sustituí por la medalla escapulario, continuando con aquellos principios infantiles, domésticos y de siempre, sumando años y manteniendo acrecentada aquellos primeros pasos de fe y confianza en Dios y en su Madre, Nuestra Madre, que me hacen bien y no me dañan.

Hoy, hablar del escapulario sin hacerlo de la Virgen del Carmen parece un despropósito. Es como el culmen de la piedad popular en sus diferentes devociones manifestadas igualmente con las almas del purgatorio o ánimas benditas.

En palabras delicadas y seguras, el hombre ha captado a la Madre y Señora como modelo de oración y abnegación en el camino de la fe, como mujer entregada en alma y cuerpo a la escucha y contemplación de la palabra sagrada, siempre dócil a los impulsos del Espíritu Santo y asociada al misterio de Cristo por el amor, la luz, el dolor y el gozo.

Por eso, nos detenemos ahora en el escapulario, y lo definimos. Es una prenda que forma parte del hábito de algunas familias religiosas. Consiste en una pieza de tela que cuelga sobre el pecho y por la espalda, con la pertinente abertura para pasarla por la cabeza. Así lo observamos en los benedictinos, cistercienses, dominicos, trinitarios, mercedarios, carmelitas… formando parte del hábito monacal.

Los dos trozos de tela están unidos por dos cintas, hilos o cordones para poderlo llevar colgado al cuello (por delante y por detrás) en señal de devoción. El más extendido en la devoción católica es el del Carmen. Como es natural, es mucho más pequeño y de uso interior al vestirlo los devotos.

Como ya hemos indicado, el más difundido es el carmelitano, que cuenta con el llamado privilegio sabatino: existe la tradición de que la Virgen, a los que mueran con este distintivo y expían en el Purgatorio sus culpas, con su intercesión hará que alcancen la patria celestial lo antes posible, o, a más tardar, el sábado siguiente a su muerte.

Este colgante es el signo externo de devoción mariana, de consagración a la Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal. Y es un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II, "un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia". (S.C. 60).

Tanto su origen como su propagación se remontan a mediados del siglo XIII. El Superior General de la Orden, San Simón Stock, suplicaba con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen con esta oración:

Flor del Carmelo,

viña florida,

esplendor del Cielo,

Virgen fecunda y singular.

¡Oh madre tierna!,

intacta de hombre,

a los carmelitas

proteja tu nombre,

Estrella del mar

http://www.diariodecadiz.es/opinion/analisis/Escapulario_0_1154584643.html

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