Pentecostés se vive en La Victoria de Málaga

Momento de la petalada a la Virgen del Rocío Coronada en calle Alonso de Benítez.Si algo marcó la festividad de Pentecostés en su víspera fue el color blanco. Aquel que, sobre un trono, desviaba la mirada por la descastada Lagunillas con las últimas horas de sol incidiendo sobre las fachadas. Algo tiene ese tono en Málaga cuando, ya sea en una túnica o en un manto, crea un movimiento humano que arrastra pasiones.

La Virgen del Rocío Coronada volvió a hacerse protagonista del barrio de La Victoria y su entorno más cercano. Las horas de calor y la religión futbolera parecieron ser enemigos cuando, minutos antes de la salida del cortejo desde su casa hermandad, el público aún escaseaba.


Pero si algo tiene la ciudad es que sabe estirar su tiempo para que todo tenga un hueco. Cuando la banda de música de la Esperanza hizo sonar sus primeras notas musicales ya se habían completado las aceras entre las sombras de edificios y árboles.

La corporación de San Lázaro ofreció los primeros sones con su escuela de música y escolanía, dispuestas frente a la Virgen para cantar por Encarnación Coronada y una versión de Puerta del Cielo a coro hasta el momento inédita. Recogerían el testigo los vecinos y devotos que, con sus vivas y palmas, llevaron a la imagen hasta Lagunillas.






Allí, frente a la sede de la Agrupación de Hermandades de Gloria, llegó la primera gran petalada. La institución cofrade salió a recibir a la cofradía victoriana que, a través de un nuevo recorrido, cruzó el maltrecho barrio para dar una oportunidad a sus vecinos de encontrarse con la Virgen del Rocío.

Mientras las altas temperaturas obligaban a pedir agua a más de un participante en la procesión, los más pequeños se afanaban en cazar al vuelo o recoger con la cera de sus cirios los aleluyas que se lanzaban en Alonso Benítez.

En esa calle, el grupo joven de la hermandad del Rocío había engalanado con banderas, lonas y mantones las casas de los vecinos para ofrecer a la Virgen una petalada hecha con el cariño de los hermanos. Mientras la marcha Ros Coeli Regina Mundi sonaba no cesaron las muestras de fervor lanzadas en forma de flor o de vivas, de emociones contenidas o de ojos vidriosos.

Mientras sonaba un Ave María ofrecido por una soprano, dispuesta en un balcón, las más fieles devotas se hacían un hueco tras las andas para acompañar a su Virgen, ataviada con la mantilla y el halo de coronación. Las mismas que no faltan a su cita en San Lázaro cada día hacían recordar a familias enteras allí congregadas que la fe, por encima de los años, se renueva en cada reencuentro con la imagen.

Tras ascender calle Victoria llegó el momento de visitar a la Patrona de Málaga en su basílica. Las andas enfilaron el lateral del templo para reunir a dos devociones que el castizo barrio guarda con celo para imaginar una manera distinta de recibir el Espíritu en Pentecostés.

http://www.malagahoy.es/malaga/Pentecostes-vive-Victoria_0_1141986304.html

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