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LA HERMANDAD DE JESÚS NAZARENO DE LOS MÁRTIRES SEGUNDA PARTE

04 junio 2017

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JESÚS NAZARENO DE LOS MÁRTIRES (Hoy en Huetor Vega)









ANTONIO PADIAL BAILÓN


La Hermandad en el siglo XVII

       Los años siguientes a la "reducción", la hermandad seguiría realizando su acostumbrada estación de penitencia a los templos del recorrido y a la Iglesia Metropolitana, hasta el año 1631, en que vuelve a producirse otro proceso reductor que también afecta a la esta hermandad. El Vicario del Arzobispado, D. Juan Palacios, apenas que llega a Granada el nuevo arzobispo, D. Miguel Santos de San Pedro, prohíbe las demandas de las cofradías, excepto las de las sacramentales. Para ello, dictó el Domingo de Ramos de 1631 un auto, con el acuerdo del Cabildo de la Catedral, por el que se prohibían las procesiones de Semana Santa, salvo, otra vez, las de las cofradías de la Vera Cruz, las Angustias y la Soledad, bajo penas de excomunión y multa de 200 ducados. De esta época vuelve a ser Henríquez de Jorquera quien nos da estas noticias.
         Poco duró esta prohibición, pues a los dos años, es decir en 1633, coincidiendo con la muerte de arzobispo D. Miguel Santos, se autoriza la salida de las hermandades de penitencia, entre ellas, la de Jesús Nazareno, por el nuevo Vicario D. Alonso García de Villamayor con el acuerdo del Cabildo de la Catedral. De la Semana Santa de ese año, nos dice Henríquez de Jorquera que las cofradías “... salieron este año muy lucidas y copiosas”.

         La Hermandad, también, participa en los actos inmaculistas de 1638 y en los de desagravio a la Inmaculada Concepción, por el libelo difamatorio contra la pureza de María, que apareció pegado en las esquinas de la Casa de Cabildos de la Ciudad (La Madraza), el día 6 de Abril, Viernes Santo, del año 1640. En desagravio, esta hermandad del Nazareno, junto con la Comunidad Carmelita Descalza y la hermandad de Ntra. Sra. del Sepulcro, que radicaba también en la Iglesia de los Mártires, organiza el 6 de Mayo una función y procesión con la imagen de Ntra. Sra. del Sepulcro, en la que portaba el estandarte de la cofradía el hermano mayor del Nazareno, Juan de Mestanza y otros nobles de la Hermandad, como el Señor de Huélago, D. Diego Carrillo y D. Luis de la Maza y Mendoza[1]. Esto nos puede dar idea del carácter nobiliario y elitista de la hermandad nazarena. También vuelve ésta a participar en los actos de acción de gracias que se celebraron cuando se descubrió al culpable del libelo, que era, precisamente, el encargado de mantener el ornato del monumento del Triunfo de la Inmaculada.


           Hace pocos años, cuando en junio de 2006 escribí un artículo sobre esta hermandad en la revista Gólgota, decía que a partir de 1640 casi no se tenían más noticias de ella. Hoy, por documentos consultados, que se conservan en el Archivo Histórico del Arzobispado, sabemos que la hermandad continuó con vida a lo largo de los siglos XVII y XVIII.




         Ahora podemos afirmar que continuó realizando sus cultos y la estación de penitencia al centro de la ciudad. Lo que ocurre es que las noticias que se tienen de la Cofradía y de muchas otras, en la primera mitad del XVII nos las proporciona, en gran medida, Henríquez de Jorquera, y éste se traslada en 1642 a Sevilla, donde relata anales de esta ciudad en los años 1645-46, fecha en la que es posible que falleciera.



       Lo cierto es, que la hermandad de Jesús Nazareno, como muchas otras, no desaparece en la década de los cuarenta del siglo XVII, que es cuando finalizan los “Anales” de Jorquera, sino que continuará y, de ello, hay importantes indicios en épocas posteriores.

         Sin embargo, los acontecimientos que durante el reinado de Felipe IV se producen, los enfrentamientos con la jerarquía eclesiástica, las prohibiciones de ésta, como la de que las cofradías realizaran demandas para costear los cultos y las continuas guerras, que diezmaron a las hermandades, tanto de personas como de recursos económicos, provocaron su decadencia a mediados del XVII.

       La cofradía nazarena a lo largo de dicho siglo, se había barroquizado, añadiendo a su procesión las imágenes de San Juan Evangelista y de la Verónica. Posiblemente, también realizaría la representación del "Encuentro en la Calle de la Amargura" con las imágenes de la Virgen y dicha piadosa mujer. Estas representaciones, aun hoy, siguen siendo tradicionales en algunas hermandades de Jesús Nazareno en Andalucía Oriental y algunos pueblos de Córdoba. 
  
     Poco a poco, van apareciendo documentos que nos revelan la continuidad de la vida de la Hermandad de Jesús Nazareno, después de los años en los que de ella escribió Enríquez de Jorquera. Así, el profesor Lázaro Gila nos aporta la existencia de un poder notarial que otorga en febrero de 1648 el mayordomo de ese año, Juan Ferrer González, al también mayordomo de la Hermandad, José de Hervás, residente en Cádiz, para que compre, en nombre de la Cofradía, las cantidades de cera blanca y amarilla que estimare convenientes para procesión y otros menesteres. Este documento nos revela noticias interesantes de la Cofradía, como que aun realizaba la estación de penitencia y que utilizaba dos colores de cera. La cera blanca, probablemente para los cultos y sección de la Virgen y la amarilla para la estación de penitencia 2.



Ntra. Sra. de los Dolores de los Mártires

  
    Tal vez, pudiéramos considerar un indicio de su existencia, el hecho de que por esos años se funda en el convento de San Francisco " Casa Grande" la Hermandad de Jesús Nazareno, llamado "El Pobre", seguramente, en contraposición a la Hermandad de Jesús Nazareno del convento de los Mártires, formada por gente noble y notables de la ciudad, que el pueblo llamaría de Jesús Nazareno "El Rico" o " hermandad de los Caballeros". Esta dicotomía, por otra parte, no era única de Granada, también se daba en otras localidades de su antiguo reino, como Málaga o Vélez Málaga, en las que aun se conservan las hermandades de Jesús Nazareno el "Rico" y el "Pobre". Asimismo, en Madrid, tenemos en la iglesia de San Pedro la de Jesús Nazareno el "Pobre" en contraposición de Jesús de Medinaceli, llamado el "Rico"[3].
     Otro dato de su permanencia lo tenemos en 1682, con ocasión de que el beneficiado de la parroquia de Santa Escolástica quiere justificar el derecho a cobrar la asistencia a la procesión de la Vera Cruz, presentando un certificado de la de San Cecilio, por el que esta parroquia cobraba 72 reales por asistir a la procesión de Jesús Nazareno de los Mártires. Es nos confirma, no sólo su existencia en esa época, sino también, que aun bajaba a la ciudad a realizar sus estaciones de penitencia, y al menos, hasta 1699, como veremos después.

"Joseph Martínez Ballesteros beneficiado de la parrochial de San Cecilio  certifico que los mayordomos de la Hermandad sita en el Convento de los Mártires que por derechos a esta iglesia por la procesión que sale el Viernes Santo por la mañana(Jesús Nazareno) de 72 reales, que de ellos se le paga  a la acompaña de 4 reales y 8 al sacristán y 16 al beneficiado que hacen los 72 reales, porque lo ordinario es asistir demás de los ministros de la iglesia, 9 clérigos...y esa es la costumbre que siempre ha habido y practicado este año"[4].


        También sabemos por el libro de cuentas de la Hermandad de la Vera Cruz, que ésta salía a recibir la procesión de Jesús Nazareno, cuando pasaba por el convento de San Francisco "Casa Grande", con doce hachas de cera y el muñidor. Lo que, asimismo, nos hace pensar, que en esa fecha el Nazareno de los Mártires bajara a la ciudad por el Realejo, seguramente, por la Cuesta de San Cecilio, donde haría estación en su parroquia. Apunta el libro de la Vera Cruz citado: "...doce hachas para el recibimiento de la procesión de los Mártires y doce reales  al muñidor ese día" 5.

   Otro documento del Archivo Histórico del Arzobispado de Granada, nos confirma la gran devoción que debió tener la imagen, que constata que el siglo XVIII, fuera de la iglesia, frente a la portería del convento, existía una réplica de la imagen del Nazareno para hacerla más asequible a la contemplación de los devotos, cuando la iglesia estuviese cerrada. Así, en 1733, el caballero Veinticuatro de Granada don Sebastián de Ballesteros y su esposa Úrsula Collantes y Valdivia dejaron por testamento un vínculo sobre su mayorazgo, por el que se legaban cuatro arrobas de aceite para que ardiera continuamente el farol que alumbraba esta imagen del exterior del convento. Para atender a esta manda y a los sufragios que se harían en la iglesia del convento, sometieron bienes situados en Los Ogíjares y la mansión de la familia en Granada, que estaba, y aun está, frente a la capilla de la Vera Cruz del convento de San Francisco, hoy desaparecida (en la calle de Ballesteros, nombre de esta familia que aun mantiene la calle).
         La obligación al pago de dicho aceite aun subsistía en 1771, porque el nieto de los otorgantes, Bernardo Joseph, fue demandado en ese año para que cumpliera la obligación perpetua creada por su abuelo de proporcionar las cuatro arrobas de aceite[6].

      A mediados del siglo XVIII (parece que a partir de 1699), la hermandad ya no bajaba a la ciudad en la madrugada del Viernes Santo, pero seguía celebrando sus cultos y realizando procesión por los alrededores del convento carmelita, es decir, por el Campo de los Mártires, haciendo, seguramente estación en las catorce cruces que poblaban dicho Campo.


        Lo anterior se puede deducir de las  noticias que nos proporciona un pleito de la Hermandad de los santos médicos Cosme y Damián, residente en el convento carmelita, derivado de un conflicto con la parroquia de San Cecilio, que se suscitó en 1767.  

       Los beneficados de la parroquia pretendían cobrar derechos por la asistencia parroquial a la procesión, a pesar de que ésta no salía de los límites del Campo de los Mártires, considerado término del convento, hasta la 5ª cruz del Vía Crucis allí erigido.



Colección Patronato de la Alhambra
 
    Las hermandades radicadas en el convento, desde 1699, no podían traspasar en sus procesiones los marmolillos que ese año puso el cabildo de la ciudad alrededor de dicha cruz, que indicaba el término de la jurisdicción del convento.

     Esta sería la causa por la que la hermandad de Jesús Nazareno, no bajaría a hacer sus estaciones de penitencia a la ciudad, conformándose, con realizarlas en el ámbito del Campo de los Mártires. Así lo manifestaba el prior del convento en su declaración en el pleito:
        
"...que en este Real Conbento ai Hermandad con los Caballeros della con el título de JESÚS Nazareno y Santa Cruz de Jerusalén y por dicha razón se hacen anualmente fiestas y procesiones, como son los días de mi madre Santa Teresa, Domingo de Ramos y Fiesta de la Candelaria en los que se hace procesión solemne y su estación es como se sale de la iglesia de dicho convento, bajando por la alameda, que es propia de él, hasta la 5ª cruz como... donde están puestos unos marmolillos que sirven de término para dichas procesiones, pues así lo determinó esta nobilísima ciudad en el año pasado de 1699, mandando poner los marmolillos como divición de termino de dicho convento por cuias prozesiones no se paga estipendio alguno, ni tiene asistencia de llevar la respectiva parrochia[7]."

      Este documento nos informa, que la hermandad había sustituido, la procesión de la madrugada del Viernes Santo, en que bajaba a la ciudad, por la del Domingo de Ramos, realizando otras el día de la Candelaria y el de Santa Teresa.

    En el citado expediente se describe la procesión del Domingo de Ramos de 1767 "de la hermandad que se intitula de Jesús Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén serbidera en dicho Real Conbento por los Caballeros de esta ciudad...". Llevaba el estandarte de terciopelo carmesí con su tarjeta de orfebrería de plata el caballero maestrante  y mayordomo de la cofradía don Manuel de Cañaveral, seguido de los hermanos y los religiosos de la comunidad. Describe que salió por la puerta principal y gradas de la iglesia, bajando por la alameda de la derecha y siguiendo hasta los marmolillos de la 5ª cruz de la Vía Sacra del Campo de los Mártires, regresando por la alameda de la izquierda.

         En esta circunstancia, quizá no tenía mucho sentido bajar a la ciudad en la madrugada del Viernes Santo y serían los granadinos lo que subían a las colinas de la Alhambra a ver la procesión de Jesús Nazareno en el Domingo de Ramos y en sus otras dos salidas del 2 de febrero, día de la Candelaria y del 16 de octubre, día de Santa Teresa de Jesús.







Iglesia de los Mártires con la Capilla de Jesús. Grabado de Escourt 1832.

   
  
LA CAPILLA DE JESÚS NAZARENO

       La hermandad tuvo que llegar al siglo XVIII con considerable pujanza, pues, de lo contrario, no se explica que hubiera podido construir la gran capilla octogonal de ladrillo árabe y estilo mudéjar, que levantó en 1713 en el ala izquierda del crucero de la iglesia carmelita. 
            Dicha iglesia, según se aprecia en los grabados del siglo XIX, se elevaba en el promontorio, donde hoy se hallan los jardines del lago, necesitando unas gradas para bajar a la parte más llana de la entrada al recinto.
          La fecha (1713) de la construcción de la capilla se deduce de un poder notarial que el hermano mayor Juan Roldán Varona de Alarcón y Salazar otorga a Pedro de Chaves, para que en ausencia de aquél pueda cobrar 4.000 reales del cabildo de la ciudad por la contribución de éste a la construcción de la capilla que la hermandad estaba levantando adosada a la derecha del crucero de la iglesia[8]. Esa cantidad era el producto de una corrida de toros que el Ayuntamiento (cabildo de la ciudad) había celebrado en el Rastro (edificio histórico que se derribó hace pocas décadas para construir el cine Madrigal y aledaños, donde está el Corte Inglés).

         En los grabados referidos, se aprecia el volumen de una gran capilla octogonal, decorada a base de pilastras, que sobresalen del edificio del templo carmelita por el lado izquierdo de su crucero, en el lado del Evangelio.

         Por lo que diremos a continuación, la gran capilla octogonal que se aprecia en los grabados no puede ser otra que la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, verdadero camarín de esta devoción alhambreña. Para ello, nos vamos a referir a varios documentos singulares, como son: los inventarios de la exclaustración que se publican en el Boletín Oficial de la Provincia; el inventario del convento que manda realizar el arzobispo Álvarez de Palma; las cartas del párroco de la parroquia de Huetor y Cájar y decretos y contestaciones a las mismas por parte del Arzobispado..   


Los Mártires desde la Antequeruela




         Del relato que se hacen los inventarios de bienes, efectuados en 1837, después de la desamortización del convento y de la iglesia carmelitana de los Mártires, se desprende que la única gran capilla adosada que existía en la iglesia era la de Jesús Nazareno, el resto eran altares: el Mayor dedicado a Nuestra Señora del Carmen y otros a Ntra. Sra. del Sepulcro, a San Miguel, a San José y dos pequeñas capillas, una dedicada a los Santos Mártires Cosme y Damián, y otra al Santo Cristo, todos ellos en la única nave con que contaba la iglesia.




        El inventario que realiza el arzobispado, al describir la Capilla de Jesús Nazareno nos detalla los distintos elementos que la componían, deduciéndose de ellos la amplitud y grandes dimensiones de la misma.

        Constaba de un altar principal con retablo dedicado a la imagen de Jesús Nazareno, dos altares colaterales y cuatro nichos, todos con sus respectivas imágenes. Por ello, dadas las dimensiones que debía de tener la capilla para contener tantos elementos, ésta no podía ser otra que la gran capilla octogonal que sobresalía del conjunto de la iglesia en su lado oeste y que se aprecia en los referidos grabados. El octágono lo formaban ocho pilastras dóricas y cornisa, ambas de ladrillo árabe - una en cada vértice de la capilla – con paramentos lisos entre las pilastras, donde se abrían, en su parte superior, ocho ventanales que proporcionaban luz natural a la capilla.


  

         El azar, como ocurre en buena parte de los descubrimientos, ha hecho que hacia finales de la década de los noventa del siglo XX, conozcamos cuales eran las imágenes titulares de la Hermandad del Nazareno granadino. Doña María Luisa García Valverde al documentarse para su tesis doctoral realizada en 1998, sobre el inventario de los fondos de los archivos de los conventos femeninos de Granada, se tropieza en el Archivo de la Curia con una serie de documentos pertenecientes al expediente de exclaustración del convento de los Santos Mártires. En dicho expediente aparece el inventario que manda realizar el Arzobispado de Granada. En él se describe, entre otras cosas, la que fue Capilla de la Hermandad de Jesús Nazareno.




       Según dichos documentos, presidiendo la capilla estaba el retablo de Jesús Nazareno “…con retablo dorado e imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno grande con su cruz corta, y cortina morada, y frontal de madera”. La bella imagen, sería encargada en los años fundacionales al maestro de escultores granadinos y andaluces Pablo de Rojas. A la imagen la alumbraban cuatro candeleros grandes de madera y, como es usual, portaba en la capilla una cruz corta, pues la de procesionar se guardaba dentro de la sacristía en una caja de madera “...junto a la ropa del Santo Cristo del Coro, una Cruz procesional de madera plateada”. Ésta cruz sería la que habría la procesión como "cruz de toallas"[8].



        La cruz de procesionar del Nazareno era de carey, como detalla el inventario : “una cruz de concha con su caja de madera para Jesús Nazareno”. También constituye un claro indicio de la pujanza de la hermandad esta cruz de procesionar de concha (carey), con incrustaciones de orfebrería de plata, como se aprecia en la foto que sigue.




       
        Este tipo de cruces de carey que portan las imágenes de los Nazarenos, empieza a aparecer en muchos lugares de Andalucía a finales del siglo XVII y continúan durante el siglo XVIII, hasta finales del barroco. Así, la de los Nazarenos de Jerez y Rota son de finales del XVII; la del Nazareno de la Hermandad de la O de Sevilla es de 1731; la del Nazareno de Écija, portada desde 1968 por el Nazareno de las Penas de Sevilla, también es de esa época. La más antigua que se conoce puede ser la del Nazareno de Sevilla (Silencio) estimándose, no con demasiado fundamento, que es de 1638, para cuya ejecución la familia Cervantes envió los materiales desde Méjico. Por ello, la cruz de carey del Nazareno de Granada, puede ser un indicio más de la continuidad de la hermandad y de su estación de penitencia durante los siglos XVII y XVIII. Mucho tiempo más del que se creía hasta hace poco


       Las carmelitas descalzas, conservan una bella cruz de procesionar de carey y plata, que durante algún tiempo pense que pudiera haber pertenecido al Nazareno de los Mártires, por ser de mayor riqueza que la que hoy tiene. Sin embargo, lo más lógico es que la que hoy tiene el Nazareno de los Mártires sea la antigua suya. La de las Carmelitas Descalzas pertenece al Nazareno que tienen en el coro alto.



Cruz de carey de las Carmelitas Descalzas
        Continuando con la capilla, en los dos paramentos a ambos lados del principal, estaban el altar y nicho con Nuestra Señora de los Dolores “…con puerta de cristales , dos manteles, un cornualtar, cuatro candeleros, cruz, y atril de madera, y el altar con frontal de ule”, y al otro lado, el altar y nicho donde se halla colocada Santa Teresa “…con puerta de cristales, frontal de lienzo, dos manteles, un cornualtar, cuatro candeleros, y una cruz de madera, y una cruz de Yd”. Esta imagen de Santa Teresa de Jesús, según otro documento del inventario, queda en la iglesia de San Cecilio a petición de su párroco y Comisionado del convento suprimido, don José de la Rosa.
 










Ntra. Sra. de los Dolores de los Mártires, trás la restauración de M. Zúñiga





         En cada uno de los cuatro paramentos restantes se abrían otros tantos nichos donde se veneraban otras imágenes de la Hermandad, como Santa Elena, primera titular de la Cofradía, San Juan Evangelista y la Verónica. También, en el cuarto nicho estaba la imagen de la Beata María de la Encarnación, quizá la única ajena a la Cofradía.

        Un confesionario de madera, donde los cofrades practicarían el Sacramento de la Penitencia, obligatorio para realizar la estación de penitencia, completaba con los correspondientes bancos el mobiliario de la capilla.

        Paradero actual de las imágenes.
               
         Por el expediente de la exclaustración que comentamos, hoy sabemos que las imágenes de Jesús Nazareno de Granada, de Ntra. Sra. de los Dolores y otras del convento de los Mártires, como Ntra. Sra. del Carmen, que presidía la capilla mayor de la Iglesia, y la del Crucificado pasan a la Iglesia parroquial del pueblo próximo a la Capital de Huetor Vega, donde hoy aún las podemos contemplar. El traslado a dicha iglesia de Huetor  se hace a solicitud  del cura párroco de esa feligresía, D. Antonio del Villar, y cuyos documentos, que así nos lo constatan, reproducimos a continuación:
         En 1999, doña Maria Luisa Valverde, me entrega una fotocopia de dichos documentos del archivo arzobispal. En uno de ellos, el citado párroco solicita las imágenes para su parroquia de "Huetor y Caxar", creyéndome, dado lo borroso de la referencia, que se trataba de Huetor Tajar. A esta localidad me dirigí inmediatamente y lo que encontré fue el Nazareno de esta localidad que es de Espinosa Cuadros, realizado despues de la Guerra Civil. Pero en un examen más detenido de los documantos aprecié que la parroquia de que se trataba era de de Huetor Vega y Cajar, entonces ambos pueblos unidos en una sola parroquial.
       En dichos documentos se relataba como el párroco de “Huetor y Caxar” había solicitado las imágenes de los Mártires depositadas en 1836 en la iglesia de San Cecilio, parroquia a la que pertenecía el convento carmelita.
        La transcripción de la solicitud del párroco es la que sigue:

Exmo. Señor Arzobispo/ D. Antonio del Villar, cura propio de la Iglesia de Huetor y Caxar  V. E. Con el debido respeto

    DICE : que la Iglesia de Huetor es sumamente  pobre y carece de las principales imágenes y  otras cosas por lo que:

 A V.E. suplica se digne concederle las imágenes de Jesús Nazareno, Jesús Crucificado y María Stma de los Dolores, dos lámparas de azófar, las tres sillas del Presbiterio, seis jarras de oja de lata, las gradas del monumento, la puerta de cristales del camarín de la Virgen, la peana donde se coloca la custodia, con toda la ropa, adornos e insignias de las referidas imágenes, todo ello reside y pertenece al convento de los Santos Mártires.  Favor  y gracia que espera merecer de la bondad de V.E cuya importante vida guarde Dios.

Huetor Vega y Abril 12 de 1836/  Antonio del Villar


       El Secretario de Cámara del Arzobispo, Dr. D. José María Tenorio, encarga al cura de San Cecilio que certifique la existencia  en dicha iglesia de las imágenes y efectos solicitados por el párroco de Huetor Vega, contestándole el párroco el 18 de Abril de 1836, que, efectivamente, se hallaban en la iglesia del suprimido convento de P.P. Carmelitas Descalzos de los Mártires.

Crucificado del siglo XVI, procedente del Convento de los Mártires, hoy en Huetor V.

        

      Aprueba el Arzobispado la solicitud, y las imágenes de Jesús Nazareno, Ntra. Sra.de los Dolores, el Crucificado y Nuestra Señora del Carmen se envían a la referida localidad. De la recepción de las imágenes y de sus vestimentas da testimonio uno de los recibos, (expidió otro por la imagen de la Virgen del Carmen y otros efectos). Todos ellos los firma el párroco de Huétor Vega.


“He recibido del Sr. Dn José de la Rosa, cura propio de la iglesia del Sr. San Cecilio de esta ciudad, como comisionado del Convento de Carmelitas Descalzos los efectos siguientes, las ymagenes de Jesús Nazareno, Jesús Crucificado, María Stma. de los Dolores con la ropa de ordinario, dos lámparas de azófar, tres sillones del presbiterio, seis jarras de oja de lata, las gradas del monumento , la puerta de cristales del Camerino de la Virgen y una peana dorada y para que sirva de resguardo firmo Granada Abril 20 de 1836. Antonio del Villar “

        

     En el referido recibo se dice que “con la ropa de ordinario”. No cabe duda que las imágenes contarían con vestimenta de procesionar, más rica en bordados y que por su valía puede que los frailes la hubiesen puesto a buen recaudo. 


       La existencia de ropa en las imágenes nos hace deducir que la del Nazareno, aún siendo de talla completa, era vestida con túnica como era usual en las imágenes del barroco, vestimenta que aún llevan muchas otras de talla de Jesús Nazareno, de las que citamos, por pertenecer al mismo autor, la del Nazareno de Priego de Córdoba. El Nazareno de la Virgen de las Angustias, también de talla y de Pablo de Rojas, posee túnica bordada. 


       El Nazareno de los Mártires o de Huétor Vega es escultura de talla completa y túnica con estofado color dorado, con delicados motivos vegetales en un estofado más oscuro, distribuidos uniformemente. Se atribuye, como decimos, a Pablo de Rojas y el estofado seria realizado por el pintor Pedro de Raxis, pariente del maestro alcalaíno. Sería la primitiva y única imagen con que contó la cofradía, perteneciendo a los primeros tiempos de dicho escultor, en coincidecia con la época de fundación de la hermandad, hacia 1580.


      Presenta las piernas en forma arqueada y flexionadas, en el esfuerzo de sostener el peso de la cruz, avanzando la pierna izquierda sobre la derecha, de forma que los pies marcan un ángulo recto, en un leve "contraposto", dirige la cabeza hacia la derecha. Entre los muslos se deslizan los pliegues de la túnica, marcando considerablemente las rodillas, la anatomía y musculatura de dichos muslos. El puño de la manga derecha de la túnica aparece remangado, posando la mano suavemente sobre la cruz. El puño izquierdo de la túnica aparece suelto, marcando esta divergencia, una apreciable originalidad.






      

      Es un tipo de Nazareno que difundió entre sus discípulos el maestro Pablo de Rojas, siendo la postura que presenta el Nazareno de los Mártires muy típica en los nazarenos atribuidos a este maestro, tales como, el Nazareno de Priego de Córdoba o el de la Basílica de la Virgen de las  Angustias de Granada. El primero, atribuido a dicho maestro por el profesor Orozco Díaz y el segundo por Gallego Burín. También, el tratamiento que da a las túnicas con el puño izquierdo remangado y los pliegues cayendo entre sus piernas, así como el giro del torso en sentido contrario al de las caderas es similar en las tres esculturas. 









        La imagen presentaba larga melena de pelo natural, seguramente añadida durante el barroco, al igual que la túnica, hoy carente de ellas. Actualmente, la imagen presenta una melena de talla, que ha sido labrada en el año 2000 (parece ser que por el escultor M. Zúñiga), con motivo de la exposición celebrada en la Catedral de "Jesucristo y el Emperador Cristiano". La cabeza la muestra erguida con un gran hematoma bajo el ojo izquierdo, que se extiende por todo el pómulo. Tiene una serena expresión de sufrimiento y profundidad en la mirada. Por el rostro y cuello resbalan  varios hilos de sangre que desde su frente, ceñida con corona de espinas metálica, caen abundantemente por el rostro y su cuello.


El Nazareno de los Mártires, sin la melena de pelo natural

      Pablo de Rojas es el que introduce en la escuela granadina, en el último cuarto del siglo XVI, la figura del Nazareno con la cruz a cuestas. Y lo hace, curiosamente, por encargo de cinco cofradías de penitencia.  En 1586, según Gallego y Burín, concierta otro Nazareno con la Cofradía de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo con sede en el Convento de la Santísima Trinidad de Granada, obligando la Cofradía al escultor a que la hiciera "de hechura análoga al de la Virgen de las Angustias", y cuyo paradero nos es desconocido. Otro Nazareno, quizá el último de una serie de cuatro, y el más bello a mi juicio, lo realiza en 1592 para la hermandad del Nazareno de Priego . 


         En cuanto a la imagen de la Virgen, con el título de Ntra. Sra. de los Dolores, es dolorosa de candelero de la escuela granadina, probablemente de finales del siglo XVI o principios del XVII. Presenta las manos entrelazadas, con corona real y ráfaga realizada en metal plateado. Ha conservado, hasta hace poco tiempo, su primitiva policromía marfileña, que ha sido alterada por una reciente restauración del granadino Miguel de Zúñiga. También, se le ha sustituido su vestimenta y rostrillo monjil, al modo tradicional de las Dolorosas, por un tocado moderno.


      De las imágenes de San Juan Evangelista y la Verónica, que figuran en el inventario de la Capilla de Jesús Nazareno, no se sabe su paradero, ni se tiene, por ahora, más noticia que la que nos proporciona en citado inventario.










El Nazareno en su procesión en Huétor Vega

       

    Tras su llegada a Huétor Vega, la imagen de Jesús Nazareno siguió posesionándose en este pueblo cada Semana Santa en la tarde del Viernes Santo. El periódico “El Defensor de Granada” en su número de 17 de abril de 1889, nos relata la Semana Santa en Huetor Vega con una procesión de la Oración en el Huerto, el Jueves Santo y, el Viernes Santo, a la una de la tarde, la de Jesús Nazareno y la Verónica. En la procesión salían soldados romanos y figuras bíblicas. Unos años después, hacia 1891, salía a las tres de la tarde del Jueves Santo, en que se representaba la prisión de Jesús por los sayones y romanos, que concluía en la ermita, regresando la procesión a la iglesia después de realizar el "paso de Abraham". El Viernes se celebraba la procesión con Jesús Nazareno con la Dolorosa y la Verónica. Después, se pronunciaba el pregón de Pilatos y el sermón de las Siete Palabras, seguida de la procesión del Santo Entierro con nazarenos y Apóstoles y la música de la Real Maestranza.


      Es de imaginar, que esta imagen de la Verónica pudiera ser la de la Hermandad de Jesús Nazareno de Granada. Hay noticias en la prensa de la celebración de esta procesión a finales del  siglo XIX y hasta finales de los años veinte del siglo XX, a la que acudían a Huétor muchos granadinos para presenciar el paso del “Encuentro”, con la Verónica y con la imagen del Nazareno granadino de los Mártires, último recuerdo de aquella que realizaba en la madrugada del Viernes Santo granadino.


        En el siglo XIX la hermandad decaería por los avatares de la Guerra de la Independencia y desamortizaciones del primer tercio del siglo, perdiendo Granada esta histórica hermandad, cosa que no tuvo lugar en la mayor parte de las localidades andaluzas.
        Las imágenes continuarían en su capilla, tal vez recibiendo culto interno por los últimos cofrades que quedaran de su hermandad.
       Los edificios y la iglesia subsistieron algunos años después, pero la huerta del convento pasó a ser propiedad privada de D. Rafael García, al que se le adjudicó en 1837, una vez desamortizada la finca, por 202.460 reales de vellón [11]. Parece ser que los edificios y la iglesia se demolieron a partir de 1843, cuando fueron adquiridos en ese año por Francisco López Castaños por el precio de 75.000 reales[12].






    Después, la finca pasa a ser propiedad de algunas familias de la burguesía granadina, entre ellas, la de Calderón, que la habitaba a mediados del XIX, familia que construye el palacete y el jardín decimonónico que todos conocemos. La Reina Isabel II en su visita a Granada,  en 1862,  es invitada por esta familia a su palacetedonde se celebra un “Buffet” preparado bajo el famoso cedro de San Juan de la Cruz. En 1930, la adquiere el Duque del Infantado, cuya hija Sor Cristina de la Cruz Arteaga, religiosa jerónima, la vendió hace sólo unas décadas al Ayuntamiento de Granada.
  

Jesús Nazareno de la nueva hermandad

      En nuestros días, se ha recuperó recientemente esta advocación, al fundarse en 1981, la hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Stma. de la Merced, que sin buscarlo expresamente, ha dado la casualidad de que se ha fundado en el Convento de Descalzas Carmelitas, al igual que su hermandad antecesora, aunque aquella lo fuera en el convento de varones.

http://apaibailon.blogspot.com.es/2013/03/la-hermandad-de-jesus-nazareno-de-los_7.html

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