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Reflexiones sobre la Semana Santa de 2017 de Jaén

01 mayo 2017

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Una vez terminada la Semana Santa, ya contamos los días para el Domingo deRamos de 2018. Ahora toca analizar la que ha sido, desde el punto de vista meteorológico, una gran Semana Santa. La Tertulia Cofrade Calle Maestra, conel ánimo de que la celebración más importante en el calendario para los cofrades transcurra dentro de un funcionamientoacorde, a nuestro humilde entender, con el buen gusto, orden y formas de las que deseamos todos los cofrades, quisiéramos manifestar lo siguiente:

Felicitarnos sobre todo por la primera salida procesional de la Hermandad de Caridad y Salud y la Hermandad del Divino Maestro, así como el incremento significativo de hermanos de luz en algunas cofradías. No estamos solos en la calle, unos como actores (las cofradías y sus cortejos) y los otros como participantes indirectos, contemplando las mismas desde las aceras. Todos en conjunto nos debemos de sentir protagonistas de la Semana Santa, y para esto las cofradías se tienen que emplear en cumplir escrupulosamente los horarios oficiales que facilitan a la Agrupación, y ésta obligar a que los mismos se cumplan, salvo algún incidente más que justificado, y este año, salvo excepciones, esto no ha ocurrido. Con sideramos que, en este aspecto este año, se han traspasado todos los márgenes de cortesía. Hay que ser respetuoso con todos los integrantes del cortejo y con los que pacientemente esperan en una calle, de pie o sentados. Por este motivo sí que se deberían de recibir quejas en el órgano rector de las cofradías y esta poner remedio con inmediatez.

El sentido de las Cofradías es evangelizar en la calle, testimoniar y trasmitir la fe en Cristo, muerto y resucitado. Algo estaremos haciendo mal los cofrades, cuando los que nos contemplan, sólo se quedan con la coreografía de un paso, un giro o “revirá” como se denomina ahora, una banda, el solo de una marcha o el desfile de unos pocos militares. No tiene sentido que el noventa por cierto de las veces que se levanta un paso, el capataz de turno arengue a todo pulmón con un “pregoncillo” a sus costaleros, homenajeando a cualquier mantilla, nazareno o persona de la acera que hace años tuvo vinculación con él o con su cofradía, a costa incluso, de provocar un corte en el cortejo. Algo estarán haciendo mal las cofradías si fomentan más lo circunstancial, que lo importantedel mensaje. Algo estarán haciendo mal las cofradías, si priman más lo de abajo, que lo que llevan los pasos arriba, nuestros Sagrados Titulares.

Que feo queda ver tanto costalero, costal debajo del brazo o puesto, cigarro en mano, o con una lata de refresco, detrás o alrededor del paso, charlando entre ellos o con el capataz. Si el pasar por una calle o un lugar determinado, conlleva que no se respeta el cortejo, quizás se debería de plantear pasar en silencio o cambiar el itinerario, se evitarían aglomeraciones, personas bebiendo, gritos, desconsideraciones, etc.

Nuestras Cofradías deben de aprender a cuidar de todas las personas que forman su cortejo. La lentitud con la que nuestros cortejos procesionales discurren y los parones excesivos de los mismos es otra cuestión negativa a resaltar. No tienen sentido y originan, que no justifican, que los integrantes de los mismos abandonen en demasiadas ocasiones la procesión. No sólo son importantes costaleros y bandas. Los nazarenos y mantillas, son partefundamental también del mismo, sin nazarenos no hay cortejo y creemos que se debe de estudiar la forma de andar un poco más, para recortar horas de estar en la calle. Cada vez que un paso inicia su marcha, lo que ahora se viene a llamar “chicotá”, necesariamente no tiene que hacerse con marcha, sin lugar a dudas, magníficamente interpretada por la banda de turno; de vez en cuando es necesario andar “a tambor”. Todos juntos forman la Cofradía, y todos juntos deben de poner los medios que sean necesarios para que la duración de la procesión no sea excesiva para el lucimiento de los mismos, en detrimento de los nazarenos. De esta forma estamos seguros que volverán a aumentar la nómina de hermanos de luz y mantillas, en número y en edad, en todos los cortejos procesionales.

Lamentablemente en Jaén no se hace Estación de Penitencia a la Catedral, menos a la tribuna de la Agrupación, o a determinadas calles. Tenemos que recordar que la procesión comienza y termina en el templo. Por este motivo los cortejos y sus presidencias civiles circunstanciales, no deben de deshacerse y abandonarse una vez pasado Bernabé Soriano. En esto la propia Agrupación de Cofradías es la primera que debe de dar ejemplo, y sus miembros participantes no deberían abandonar un cortejo pasada tribuna, para acomodarse en la misma, vara en mano. Tampoco es de recibo abandonar el mismo y con la túnica ir a un bar o sentarse tranquilamente en una terraza a tomar un refrigerio. La imagen, para lo bueno y para lo malo, de la institución a quien se representa en un cortejo, es la persona que abandona el mismo, y de la hermandad, el nazareno revestido con su túnica, que debe de cuidarla y mimarla como hacemos con nuestra prenda más preciada. Si se tiene necesidad de salir, habría que hacerlo con mucha discreción. Los cofrades, con nuestra forma de vestir el hábito nazareno, con decoro y pulcritud -a una invitación importante no se nos ocurriría ir con zapato deportivo o con el traje corto, manchado, arrugado o descolorido de tanto lavarlo- trasladamos a las personas que nos contemplan la importancia de lo que celebramos.







También tenemos que decir algo del pueblo de Jaén, que este año lamentablemente tanto se ha preocupado por unos centímetros de más, que visto el resultado no ha sigo para tanto. Las tribunas pueden gustar más o menos, pero realzan el transcurrir de los cortejos por el itinerario oficial, y delimitan por seguridad el paso de las personas. Cuando una Cofradía pasa por nuestra lado, está compuesta por personas, que en la mayoría de los casos suelen ir rezando, y se debe de respetar su silencio y compostura. No sólo es importante guardar silencio, o hablar en voz baja cuando se acerca el paso y suena una marcha, sino cuando los nazarenos y mantillas pasan por nuestro lado. Una cofradía en la calle no es un espectáculo teatral y tampoco un concierto. Queda feo estar con una copa de cubalibre en la calle o en un balcón, al paso de las Cofradías. El uso de los teléfonos móviles, es un capítulo aparte, resultan molestos cuando se suben por encima de las cabezas, impidiendo ver correctamente a las personas que se encuentra detrás, pero aún es peor cuando estos son utilizados por personas que forman parte de los cortejos.

Nuestras calles no se deben de convertir en estercoleros al terminar el paso de nuestras Hermandades por ellas. Pipas, latas, botellas vacías… sería mejor depositarlo todo en bolsas y tirarlas en las papeleras. En resumen, hemos vivido una Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección espléndida, nos ha acompañado el tiempo cada uno de los días, pero tenemos que seguir aprendiendo y formándonos, para seguir mejorando. Poniendo un poco de nuestra parte, todos los actores de esta realidad de nuestro Jaén, seguirá creciendo, cada día un poco más.

http://pasionenjaen.com/reflexiones-sobre-la-semana-santa-de-2017/

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